10/03/2010
Las
clases han vuelto a comenzar para Jimmy, para Leka y para los niños y niñas de la escuela de Cejecodema en Martissant, un área a las afueras de Puerto Príncipe en Haití. A su escuela la llamamos temporal, por las estructuras que se utilizan, pero para Jimmy, para Leka y para todos y todas las demás, es una escuela. Es el lugar que favorecerá que los cientos de niños y niñas de esta zona afectada por el terremoto puedan retomar sus estudios y recuperar, en cierta forma, la normalidad.
En Martissant, donde el terremoto del pasado 12 de enero destruyó las casas y los edificios, las tiendas de campaña posibilitan que los niños y niñas pueden continuar con su educación, jugar e interaccionar unos con otros en un entorno seguro. Desde que la escuela temporal abrió hace dos días, la asistencia se ha incrementado en una docena de estudiantes, de 120 estudiantes a 132, y el director de la escuela estima que el número pueda aumentar hasta los 400.
Desde Save the Children estamos centrando los esfuerzos en proporcionar a los niños y niñas escuelas temporales seguras en las zonas afectadas por el terremoto, como una acción clave para ayudar a los niños y niñas vulnerables a recuperarse del desastre. En las próximas semanas
planeamos establecer unas 300 escuelas temporales, incluyendo la reparación de algunas de las escuelas menos dañadas.
El Ministerio de Educación estima que el 90% de las escuelas en las áreas afectadas han sufrido daños o han sido destruidas por el terremoto. Además, 400.000 niños y niñas han resultado desplazados; y tan sólo el 50% de los estudiantes han regresado a las escuelas que no sufrieron daños y reabrieron el pasado 1 de febrero.
Los niños y niñas están muy afectados por las situaciones que han experimentado y de las que han sido testigos. Cientos de miles de niños y niñas han resultado desplazados, lo que probablemente incremente su sensación de ansiedad y miedo, especialmente mientras que siguen las réplicas y los edificios, incluyendo las escuelas, continúan derrumbándose. Estas escuelas temporales proporcionan a los niños y niñas actividades estructuradas en un entorno seguro y protegido, que les ayudan a volver a la normalidad, recuperarse y tener esperanza en un futuro mejor.
Me gusta estudiar y quiero aprender
En Martissant, Jimmy de 10 años ha regresado a clase por primera vez desde que ocurrió el terremoto.
Me gusta estudiar, y quiero aprender, explicó Jimmy.
Mi escuela se derrumbó en el terremoto y no quiero volver porque me da miedo que se caiga sobre mí. Me gusta este espacio porque está fuera. Aquí me siento seguro.
En un país donde tan solo el 51% de los niños y niñas iban a la escuela antes del terremoto y donde, de media, los niños y niñas tan solo completan cuatro años de escolarización, el impacto de este desastre sobre la educación supone un gran reto. Con el fin de asegurar que los niños y niñas siguen teniendo acceso a la escuela, Save the Children trabaja tanto con escuelas gubernamentales como con escuelas privadas y escuelas comunitarias.
La educación es demasiado importante para ponerla en espera, especialmente tras un desastre de la magnitud del terremoto de Haití. La educación no sólo es un derecho; además puede ayudar a proteger a los niños y niñas de enfermedades o incluso de la muerte enseñándoles pautas sobre salud e higiene. La educación apoya el bienestar psicosocial de los niños y niñas, ofreciéndoles una estructura y un lugar donde interaccionar con otros niños y niñas de manera positiva.
Hemos estado proporcionando ayuda a los niños y las familias de Haití durante las últimas tres décadas. Durante las horas y semanas después del terremoto, hemos distribuido suministros de emergencia como medicinas y suministros médicos, agua potable, lonas plásticas, jabón y utensilios para cocinar a más de 500.000 personas. Más de 500 compañeros en Haití están respondiendo a la crisis.
En dos fases – el periodo inicial de seis meses de ayuda de emergencia y un periodo de recuperación de entre 6 y 24 meses – esperamos alcanzar cinco resultados en educación a través de las siguientes actividades:
• 160,000 niños y niñas acceden a la escuela de manera segura.
• Incrementar la capacidad de los profesores para proporcionar educación de calidad y relevante para los niños y niñas.
• Los niños más pequeños pueden acceder a servicios de calidad de atención temprana a la infancia.
• 10.000 niños y niñas que no van a la escuela tienen la oportunidad de acceder a educación acelerada de calidad.
• Fortalecer la relación con el Ministerio de Educación y ayudarle a incrementar su capacidad de proporcionar educación de calidad para los niños y niñas directa e indirectamente afectados por el terremoto