14/06/2012. Más de 18 millones de personas se enfrentan a una crisis alimentaria en Sahel, de ellos más de 1 millón de niños y niñas están en riesgo de sufrir desnutrición severa.
Hemos aumentado nuestra presencia en la zona, pero aún necesitamos más de 32 millones de euros para llegar a un millón y medio de personas afectadas. Los fondos irán destinados a salvar vidas, con programas de nutrición, salud, asegurando el acceso a alimentos para las familias más vulnerables de Burkina Faso, Níger, Mali y Mauritania.
“La situación en Sahel es ya extremadamente grave. En países como Níger, las familias están luchando por sobrevivir con casi nada y los niños están pagando el precio de la crisis. Nuestros análisis revelan que la situación empeorará si no aumenta la ayuda. Estamos pidiendo a los donantes mayor compromiso. El retraso en la ayuda podría tener consecuencias muy graves para la población más afectada, si contamos con medios, podemos prevenir terribles situaciones”, explica Bárbara Mineo, coordinadora de Acción Humanitaria de Save the Children.
Sin ayuda urgente los niños y niñas más pobres y sus familias no tendrán acceso a los alimentos y por tanto será muy difícil que sobrevivan. En el último mes, las familias de las zonas más afectadas han luchado por sobrevivir con la mitad de la comida que necesitaban. Save the Children alerta de que lo peor está aún por llegar.
Los análisis de nuestros compañeros en terreno, elaborados junto con los distintos gobiernos, Naciones Unidas y otras organizaciones, revelan que en partes de Mauritania, las familias más pobres no verán cubiertas el 80% de sus necesidades básicas durante los meses de junio y julio.
En el centro de Mali, las familias más pobres tienen menos del 40% de la comida que necesitan de junio a septiembre.
En Burkina Faso, las familias más pobres sólo contarán con el 30% de lo que necesitan para comer durante los próximos cuatro meses, a no ser que reciban ayuda de manera inmediata.
Los expertos de Save the Children alertan de que si las familias no reciben la ayuda que necesitan se verán obligadas a tomar medidas drásticas para sobrevivir, vendiendo lo poco que les queda para comprar comida hasta que no tengan nada que vender.
El conflicto, la inseguridad y la falta de cosechas conspiran contra la infancia
Mali se enfrenta a una crisis alimentaria y nutricional. El conflicto en el norte del país ha cordado la ayuda humanitaria a aquellos que más lo necesitan y la inseguridad e inestabilidad predominan entre la población. Todo ello ha empeordado la que era una situación complicada para las familias en general y para los niños y las niñas malienses en particular. La crisis de alimentos, inicialmente causada por las malas cosechas que siguieron a la falta de lluvias, está teniendo ahora un impacto devastador sobre todas las regiones.
Según el gobierno de Mali y las agencias de la ONU, 3,5 millones de personas, entre ellas 700,000 niños y niñas menores de 5 años, están directamente afectados por la situación. Los sistemas de alerta temprana anticipan que lo más probable sea que para julio, las regiones de Kayes, Kouliloro, Segou, Mopti, Timbuktu y Gao se enfrentarán a una crisis e inseguridad alimentaria mucho más grave. Todo ello conducirá a un mayor deterioro del estatus nutricional de los niños y las mujeres embarazadas y madres lactantes.
Las escuelas permanecen cerradas en Gao para la mayoría de niños y niñas. Las familias se están viendo forzadas a decidir entre comprar alimentos o pagar las tasas de la escuela, por lo que es muy previsible que disminuya también la asistencia de los niños a clase en el resto del país.
La inestabilidad ha generado más de 146.000 desplazados internos hacia otras partes del país, lo que está generando una mayor presión sobre los recursos locales. Otros 166.000 niños, niñas y adultos han huido hacia países vecinos.
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