Maliqwa, de 12 meses, en los brazos de su madre en las puertas de un centro de estabilización de Save the Childen en Auie. En el centro se llevan casos de desnutrición severa, donde los niños y las niñas a menudo sufren complicaciones de salud añadidas.
Maliqwa pesaba apenas 4 kg cuando la trajeron al centro.
Cuando llegó, sus piernas estaban hinchadas (uno de los muchos signos de desnutrición severa). Hadja, la madre de Maligwa, nos contaba: “noté que mi hija estaba enferma un mes antes de traerla a esta clínica. Vomitaba mucho y tenía diarrea.”
Para evaluar la severidad de la desnutrición de Maliqwa, se le pesó y se le midió su altura así como la circunferencia de su antebrazo.
Una vez que terminada la evalucación, empezó con su tratamiento.
Todos los días, mientras están en la clínica, Hadja recoge la cantidad que le corresponde a Maliqwa de leche terapéutica y pasta nutritiva de cacahuete para alimenta.
A las madres, que se quedan en la clínica mientras sus hijos reciben tratamiento, también se les ofrece comida. Allí también participan en sesiones de sensibilización para promocionar una lactancia correcta y reciben consejos sobre posibles muestras de desnutrición.
A penas 18 días después de la primera vez que llegó a la clínica para recibir tratamiento, Maliqwa ya ha cogido peso y está mucho más sana, aunque todavía le queda mucho trabajo para la recuperación completa.