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Emergencia: en la próxima década, 175 millones de niños se verán afectados por el incremento de los desastres naturales

Presentamos el informe Viviendo el Calentamiento Global. Supervivencia Infantil en un Clima Cambiante. “Si no se actúa, el cambio climático se convertirá en un lento naufragio con los niños y niñas del mundo a bordo.”

05/11/2009

Esta semana hemos estado en Barcelona, durante las Negociaciones sobre Cambio Climático de la ONU y allí hemos presentado el informe Viviendo el Calentamiento Global. Supervivencia Infantil en un Clima Cambiante. Pero sobre todo, hemos estado allí para pedir, exigir, a los líderes mundiales que se comprometan a firmar un acuerdo ambicioso sobre cambio climático en las negociaciones del Clima de Copenhague que ayude a los niños y niñas con menos recursos a soportar los efectos del cambio climático.

Según el informe, el cambio climático triplicará el número de personas afectadas por desastres naturales en los próximos 20 años, con desastres naturales cada vez más frecuentes y violentos. Las cifras son realmente alarmantes cuando se refieren a la infancia: durante la próxima década 175 millones de niños al año se verán afectados por el incremento de estos desastres.

Todavía más grave es el hecho de que estos desastres naturales se combinarán con un incremento de la malnutrición y de enfermedades que ya provocan las mayores tasas de mortalidad infantil como son la diarrea y la malaria. Se estima que la diarrea, que acaba con la vida de un millón de niños cada año, se incrementará en un 10% hasta 2020 a causa de cambio climático. La malnutrición, que actualmente afecta a 178 millones de niños y niñas y provoca 3,2 millones de muertes infantiles cada año, afectará a 25 millones de niños en 2050. Y la malaria, responsable de que un millón de niños y niñas pierda la vida cada año, afectará 320 millones más de personas en 2080.

Como en la mayoría de los casos, las familias más pobres de las comunidades más pobres serán las más afectadas, ya que el cambio climático reduce su acceso a agua potable y su capacidad de cultivar alimentos nutritivos, incrementa el precio de los alimentos y permite que se propaguen los mosquitos portadores de la malaria. Y de estas comunidades, los niños y las niñas, especialmente los menores de cinco años, serán los más afectados.

Resulta paradójico que todos sepamos que estos niños y niñas son los que no tienen ningún tipo de responsabilidad en el cambio climático y que, sin embargo, sean ellos los más afectados. Y es nuestra responsabilidad, desde las naciones más prosperas, no sólo ayudar a los países en desarrollo sino comprometernos a reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, las mismas emisiones que durante siglos hemos estado “aportando” a la atmósfera. En las Conversaciones sobre Cambio Climático que se celebran esta semana en Barcelona, el grupo de países africanos daba un golpe sobre la mesa y mostraba una unión sin precedentes para exigir esto mismo y lograr que occidente se comprometiese realmente y con un acuerdo firme a reducir sus emisiones.

Nosotros también pensamos que es esencial que la comunidad internacional firme un acuerdo vinculante en Copenhague. Este acuerdo debería incluir fondos significativos de los países más ricos para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático. También es vital que los líderes mundiales se pongan de acuerdo en Copenhague para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% para 2050.

Además de examinar el panorama desolador que el cambio climático provoca en el bienestar de la infancia, el informe plantea medidas de adaptación que deben tomarse desde ya. En él, hacemos un llamamiento a los gobiernos para que fortalezcan sus sistemas de sanidad, agua y saneamiento en los países más pobres para que puedan afrontar los efectos del cambio climático. Además, los países en desarrollo deben diseñar planes para adaptarse al cambio climático que tengan en cuarenta las necesidades específicas de los niños y niñas.

El informe identifica la protección social, a través de subsidios en efectivo para las personas con menos recursos, como una manera de fortalecer a las comunidades que luchan por contrarrestar los efectos del cambio climático. También son vitales los sistemas de alerta temprana para dar la alarma de desastres como ciclones, inundaciones, epidemias y hambrunas.

Los niños de hoy crecerán en un mundo transformado por el cambio climático. Los líderes internacionales les deben el hacer todo lo posible para limitar los peligros de esta amenaza global. Las decisiones que se tomen en Copenhague en Diciembre de 2009 les afectarán directamente y no deben ser olvidadas. Es el momento de actuar.

Puedes acceder al informe Viviendo el Calentamiento Global, a través de la sección Nuestros Documentos.