26/05/2010
Paula tiene 12 años. Vive en la villa Prat de Cauquenes junto a su madre y sus tres hermanas, Carolina, María e Isabel. Su padre trabaja como temporero, por lo que sólo está en casa cuando el trabajo se lo permite. Hasta antes del terremoto del 27 de Febrero, Paula vivía junto a su familia en una pieza arrendada dentro de una antigua casa de adobe, que a su vez albergaba a cuatro familias de escasos recursos. “Yo dormía en la cama con la Carol y la Isa,” explica Paula. El terremoto destruyó la casa, por lo que en la actualidad la familia vive en una choza que levantada en el mismo sitio, utilizando plásticos, latones y maderas. La familia no tiene acceso al agua, al alcantarillado, al baño ni a la cocina. A principios del mes de Mayo se les entregó una vivienda de emergencia pero las malas condiciones de impermeabilidad no les han permitido todavía ocuparla .
Paula necesita una silla de ruedas para desplazarse, lo cual, en la actual situación, complica su desplazamiento y sus posibilidades de interactuar con otros niños: “me gustaría entretenerme un rato, en el colegio me aburro mucho, no juego con nadie”. Hablando con ella, Paula nos cuenta que sueña con que su madre pueda acceder a una casa propia y que se restablezca el suministro de luz, para poder ver televisión e ir a jugar a las maquinas.
La situación en Chile, hoy.
El terremoto y posterior tsunami ocurrido en Chile el 27 de febrero de 2010, dejó un desastre humanitario a su pasó en las regiones de Maule, Bio Bio, O’Higgings, Araucania, Valparaíso y Metropolitana. Más de 2 millones de personas resultaron afectadas, 486 murieron y 79 desaparecieron.
En término económicos el desastre ha supuesto el país un costo estimado de 30.000 millones de dólares, un 17% del Producto Interior Bruto. El 16 de abril de 2010, el Presidente Piñera lanzaba su Plan de Gobierno vinculado a la reconstrucción de los daños causados por el terremoto y posterior tsunami para los próximos cuatro años de un total de 8.431 millones de dólares, con la partida más importante destinada a educación. Por el momento, el gobierno ha podido comprometer un total de 700 millones, afirmando que el desembolso más importantes tendrá lugar el próximo año .
La ayuda de la comunidad internacional asciende a los 59 millones de dólares, principalmente procedentes de donaciones privadas, EEUU, Australia y la Unión Europea .
Las viviendas de emergencia y la llegada del invierno
Más de 370.000 viviendas resultaron dañadas o destruidas tras el terremoto. Ante esta situación, el principal motivo de preocupación desde un punto de vista humanitario es lo que se ha denominado la “emergencia de invierno”, con la llegada de las bajas temperaturas y las lluvias intensas.
El Gobierno se ha comprometido que para el 11 de junio toda la población contará con un techo. Hasta la fecha, se han construido 24.000 viviendas de emergencia (el 60% de lo planificado). Sin embargo, con las primeras lluvias han surgido problemas en estas viviendas por lo que el Gobierno se ha visto forzado a lanzar un bono para cada familia de 200 dólares para su mejora (impermeabilización e aislamiento térmico).
En lo que se refiere a educación, se ha logrado alcanzar uno de los objetivos primordiales del Ministerio de Educación: que el 100% de los niños y niñas afectados por el terremoto (un total de 4.012 escuelas resultaron dañadas o destruidas) volvieran a clase.
Otra de las metas comprometidas era que para el 26 de junio, toda la población gozase de acceso a una atención sanitaria digna y eficiente; hasta la fecha, se han reparado 55 de los 73 hospitales que resultaron dañados o destruidos; se han construido 14 hospitales de campaña y se han realizado campañas de vacunación a población de riesgo de gripe A y Hepatitis (70% de lo planificado).
Nuestro trabajo en la emergencia.
Nuestra respuesta a la emergencia de Chile está centrada en la Región de Maule, una de las regiones más afectadas por el terremoto y en concreto en la Provincia de Cauquenes (en los Municipios de Cauquenes, Chango y Pelluhue). Se ha ofrecido formación a más de 90 voluntarios para participar en los espacios seguros, donde cerca de 1.500 niños y niñas disfrutan de un lugar donde relacionarse con sus amigos y amigas y recuperan, poco a poco, el sentido de normalidad tras la emergencia. Precisamente para apoyar esa recuperación, se han formado a 245 profesores en apoyo psicosocial y 35 padres y madres han recibido sesiones. Otros aspectos de nuestro trabajo se han centrado en el reparto y distribución de kits de higiene (cerca de 1.000 en los tres municipios); instalación de equipos de agua y saneamiento así como el apoyo en los planes de refugio con un amplio proyecto de aislamiento térmico en las viviendas de urgencia y las labores de coordinación con el gobierno y otras organizaciones internacionales.