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Trabajando en la respuesta a la emergencia del Cuerno de África

El número de personas afectadas por la crisis en el Cuerno de África alcanza los 12.4 millones de personas. De ellas, más de 6 millones de niños y niñas necesitan ayuda urgente. Con vuestra ayuda hemos logrado ofrecer ayuda a más de 1 millón de personas.

24/08/2011. Si a finales de julio había 11.6 millones de personas afectas por la emergencia en el Cuerno de África, a día de hoy esta cifra a aumentado hasta los 12.4 millones de personas. Una emergencia que, lejos de resolverse, se agrava por momentos en cuanto que las sequía está provocando que más y más gente vaya perdiendo sus medios de vida. Estamos ofreciendo ayuda de emergencia en los tres países principalmente afectados por la sequía: Kenia, Somalia y Etiopía.

Desde principios de abril hemos logrado llegar a más de 1 millón de personas en el noreste de Kenia (Wajir, Mandera y Dadaab), el sur y este de Etiopía (SNNPR, Oromiya, Dollo Ado y la región Somalí) y Somalia (sur y centro del país, Puntlandia y Somalilandia).

Además de la respuesta a las consecuencias directas de la sequía que sufre el Cuerno de África como es la asistencia sanitaria y nutricional a los niños y niñas que sufren desnutrición o la distribución de agua y alimentos entre los más afectados, en esta emergencia surgen otras necesidades indirectas que consideramos prioritarias. La protección, por ejemplo. Los casos de agresiones en los campamentos de refugiados de Dadaab se han duplicado: en la actualidad se están detectando los mismos casos en un día que los que se detectaban en un mes. Gran parte de nuestro trabajo en este área se basa en la identificación de menores no acompañados, la búsqueda de familiares y, cuando se hace necesario, su realojo con familias de acogida. Pero la realidad en los campos arroja además muchos casos de abuso infantil como la explotación o los matrimonios forzados, que deben identificarse y tratar de resolver.

Respuesta general en todo el Cuerno de África

A través del trabajo que ya veníamos desarrollando y de la respuesta a la emergencia, estamos implementando programas nutricionales, sanitarios, programas de agua, de medios de vida, de seguridad alimentaria, de protección y de educación.

Como respuesta inmediata a la situación, nuestro trabajo en la emergencia incluye:

• La apertura de 10 nuevas clínicas en terreno a lo largo de toda la región a través de las cuáles estamos ofreciendo asistencia sanitaria para más de 150.000 personas.

• Hemos distribuido más de 27 millones de litros de agua limpia entre más de 135.000 personas.

• En los campos de refugiados de Etiopia y Kenia desarrollamos programas de proteccion que incluyen la apertura de espacios de juego seguro, la identificacin de menores no acompañados, la busqueda de familias de acogida (cuando no se ha logrado identificar a ningun familiar en el centro) y la formación de voluntarios entre los propios refugiados. Ademas, también ofrecemos formación en protección a los padres y madres, policias, profesores, etc

• En Dadaab ofrecemos asistencia con artículos esenciales a más de 60.000 personas recién llegadas y que todavía no cuentan con el estatus de refugiados.

• Estamos ofreciendo comida a las personas refugiadas en el campo de Dolo Ado, en Etiopía, donde actualmente permanecen más de 135.000 personas.

• Trabajamos con UNICEF comprando comida para más de 55.000 niños y niñas en Somalia y alimentando en Kenia a más de 200.000 personas (niños menores de 5 años, mujeres embarazadas y madres)

Gracias a nuestra presencia y trabajo previo a la emergencia, estamos construyendo con una visión de largo plazo en todos los sectores. Algunos de los puntos que forman parte de nuestro trabajo en las próximas semanas y meses incluyen:

• Mantener la ayuda de asistencia que estamos ofreciendo a los niños, niñas y madres con desnutrición severa, incluyendo aquellos más seriamente afectados por el conflicto.

• Protección a través del apoyo y la provisión de servicios básicos como asistencia médica, agua limpia y educación.

• Protección de los medios de vida a través de redes de seguridad social para los pastores y ganaderos más presionados por la sequía. Estos programas han sido testados por toda la región y han probado su eficacia; ahora necesitamos incrementar su puesta en funcionamiento.

• Comprometer más recursos para la prevención destinados a la protección del medio ambiente, a un uso más sostenible del agua, mayor preparación frente a las sequías y reducción de los riesgos a los que se exponen los más vulnerables.

• Trabajar hacia la creación de sistemas de vida alternativos y nuevas oportunidades para la gente que vive en los lugares más afectados a través de programas de formación más amplios.

• Mostrándonos abiertos a soluciones radicales frente al problema de las tierras áridas, debemos estar dispuestos a invertir en programas y personal innovador y que asuman riesgos, reconociendo que los fracasos son tan importantes para el proceso de aprendizaje como cualquier éxito.

• Trabajar con donantes, con la ONU y con otras organizaciones internacionales para:

- Modificar la división artificial entre ayuda humanitaria y desarrollo, una división que no se corresponde con la realidad sobre el terreno; debemos trabajar desde ambas perspectivas al mismo tiempo.

- Asegurar que los sistemas de alerta temprana se traducen en acción inmediata.

- Llevar a cabo una programación humanitaria para el largo plazo, a semejanza del problema al que se trata de dar respuesta.

- Poner la atención hacia la planificación urbanística y la infraestructura.

La respuesta en Somalia

Somalia se enfrenta actualmente a una de las peores crisis humanitarias que ha visto el país en los últimos 60 años con más de 3.7 millones de personas directamente afectadas.

El conflicto continuo y el fracaso de las lluvias del Deyr, han dejado ha mucha gente sin comida y otros elementos esenciales. En el sur de Somalia la situación es particularmente crítica con 1/3 de los niños en estado de desnutrición y más de 2.8 millones de personas en necesidad de ayuda urgente.

Save the Children cuenta con 20 años de experiencia trabajando en Somalia y Somalilandia y concretamente respondiendo a esta emergencia desde marzo de este año, incrementando la intensidad de nuestros programas en la zona.

Se está ofreciendo tratamiento a los niños y niñas con desnutrición y las madres lactantes a través de los Programas Terapéuticos para Pacientes Externos (OTP, en sus siglas en inglés), los Programas de Alimentación Suplementaria (SFP) y los centros de estabilización. Las madres lactantes están recibiendo sesiones en las que se les enseña y anima con prácticas para dar el pecho y más de 7.500 niños con desnutrición severa reciben tratamiento cada mes.

En las próximas semanas vamos a llevar a cabo un programa global de alimentación suplementaria destinando a más de 11.000 niños y niñas menores de 5 años, mujeres embarazadas y madres lactantes.

Se han concedido préstamos monetarios sin condiciones a más de 10.600 familias. Estos préstamos permiten a las familias comprar alimentos básicos de modo que no sean obligados a vender todo lo que tienen para sobrevivir, incluido el ganado. Se ofrecerá atención médica básica para más de 150.000 personas. La desnutrición que genera la falta de acceso a los alimentos hace que las personas, especialmente los niños, sean más vulnerables a enfermedades que, como la diarrea, pueden provocarles incluso la muerte. Save the Children está ofreciendo medicamentos y atención para ayudar a la recuperación de los niños enfermos.

Los planes para el futuro:

Hemos desarrollado una estrategia de respuesta a la emergencia para responder a la crisis en Somalia y Somalilandia con la que pretendemos llegar al 20% de la población afectada y el 25% de los niños y niñas de las zonas más afectadas por la sequía.

Vamos a extender nuestros programas por las regiones del sur de Somalia donde la situación de inseguridad hace que la ayuda humanitaria sea insuficiente.

Las áreas prioritarias en nuestra respuesta a la sequía incluyen programas nutricionales para reducir la tasa de desnutrición aguda y severa que actualmente superar los umbrales de lo que se considera emergencia sanitaria; acceso a agua y alimentos y, allí donde sea posible, fortalecimientos de medios de vida y de la protección.

El apoyo continúo a los programas de educación en emergencias deben así mismo continuar para garantizar la protección, crucial para los niños y niñas desplazados, así como apoyar la defensa de otros derechos fundamentales.

La respuesta en Kenia

El fracaso de las lluvias a finales de 2010 y la escasa distribución de las que se produjeron a principios de este año ha resultado en una escasez de los recursos acuíferos, la pérdida de la cosecha y la muerte del ganado. El gobierno de Kenia ha declarado la sequía como desastre nacional dado que sus consecuencias han llevado a que más de 3.5 millones de personas se encuentren en necesidad de ayuda de emergencia.

Las tasas de desnutrición han superado ampliamente los niveles de emergencia y el número de nuevas llegadas a los campos de refugiados de Dadaab, que actualmente acoge a más de 400.000 personas, rondan en torno a los 1.500 hombres, mujeres y niños diariamente.

Sin contar con reservas estratégicas de maíz, el gobierno ha hecho un llamamiento de ayuda allí donde sea posible.

Durante más de 20 años, Save the Children ha desarrollado programas de desarrollo a gran escala en nutrición, salud y seguridad alimentaria así como actividades de protección infantil, educación y emergencia en el noreste de Kenia.

Los planes para el futuro:

Estamos y seguiremos distribuyendo cada mes raciones de alimentos suplementarios para más de 181.000 niños y niñas menores de 5 años, mujeres embarazadas y madres lactantes en las zonas donde desarrollamos nuestro trabajo. En concreto, cerca de 24.000 bebés menores de 5 años con desnutrición severa recibirán alimentos a través de estos programas. A través del Convenio AECID de ayuda humanitaria estamos trabajando en reforzar los servicios sanitarios de atención primaria para las comunidades afectadas por la sequía en el Oeste de Mandera.

A través del programa de alimentación en las escuelas, se está ofreciendo comida para más de 118.000 niños y niñas. Del mimo modo, se ofrecerá apoyo en los medios de vida y en seguridad alimentaria a más de 352.000 personas y en torno a 10.000 familias contarán con acceso a agua potable y saneamiento.

Nuestro plan de respuesta a la emergencia planea llegar directamente a más de 700.000 niños y niñas y sus familiares durante los próximos 6 meses. Hasta el momento, hemos llegado ya a 410.000 personas (el 60% de los cuales son niños y niñas).

En nuestro trabajo para reducir el impacto de la sequía sobre los niños y las niñas del noreste de la región, en las próximas semanas vamos a ampliar nuestros programas a otras zonas, como el Mandera oriental, Wajir occidental y Garissa, así como aumentar su cobertura y el número de beneficiarios.

La respuesta en Etiopía

El pobre rendimiento de las lluvias del Deyr entre octubre y diciembre de 2010 redujeron enormemente el acceso a la comida, el agua y las tierras de cultivos en muchas partes de Etiopía. La situación se vio agravada además por las bajas precipitaciones que se registraron durante las lluvias que se producen entre marzo y mayo de 2011, lo que provocó la muerte de gran parte del ganado en la zona.

Todo esto ha dejado a la población altamente vulnerable frente a la desnutrición, la inseguridad alimentaria y los problemas de salud. En todo el país, más de 4.5 millones de personas requieren ayuda y asistencia humanitaria.

Nuestro trabajo en Etiopía comenzó en 1973 donde colaboramos con el gobierno y otras organizaciones además de los programas ya establecidos, centrándonos ahora en responder a las necesidades a largo plazo de la infancia y las familias afectadas por la sequía.

Nuestro trabajo en la emergencia pretende llegar, entre los próximos 6 meses, a cerca de 1 millón de niños, niñas y familiares con asistencia de supervivencia, protección de los medios de vida, mejora del estado nutricional, acceso al agua, educación y protección. Hasta el momento, nuestra respuesta ha llegado ya a más de 500.000 personas afectadas por la emergencia.

Estamos implementando programas dirigidos tanto a las comunidades etíopes rurales a las que haya golpeado la sequía como los refugiados que han llegado al país huyendo de la situación en Somalia.

En la región somalí de Etiopía nuestra respuesta se está centrando en acceso al agua potable, medios de vida, nutrición y protección y cuidado de la infancia. En el campo de Dolo Ado, donde actualmente viven más de 135.000 refugiados, estamos llevando a cabo importantes programas nutricionales así como apertura de espacios de juego seguro para proteger a los niños y las niñas refugiados.

Nuestra respuesta en protección de la infancia está dirigida a más de 10.500 niños y niñas, mientras que con los programas de nutrición y salud pretendemos llegar a cerca de 92.000 personas. Por su parte, las intervenciones en seguridad alimentaria y apoyo en los medios de vida ayudarán a cerca de 647.000 personas y más de 195.000 recibirán apoyo con programas de agua y saneamiento.


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