CaixaBank aporta 250.000 euros
para la recuperación de la infancia afectada por la dana
Un año y medio después de la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana, las consecuencias siguen presentes en la vida de muchos niños y niñas. La emergencia ha dejado paso a una fase menos visible, pero decisiva: la recuperación sostenida en el tiempo.
En este contexto, CaixaBank ha destinado cerca de 250.000 euros a Save the Children para contribuir a mitigar los efectos de la DANA en la infancia más vulnerable. Esta aportación ha sido posible gracias a la participación de sus accionistas en la Junta General del 27 de marzo, canalizando así el compromiso social de la entidad hacia una intervención con impacto directo.
Intervenir cuando el impacto persiste
Como explica Rodrigo Hernández en una entrevista a la entidad, "la recuperación de las zonas afectadas no ha sido homogénea de la misma forma que la afectación tampoco lo fue, hay municipios que han tenido una 'pronta recuperación' y otros en cambio continúan afrontando una situación difícil y deficiencias de servicios básicos". El coordinador de emergencia DANA Valencia de Save the Children España, asegura que el impacto generalizado para toda la población fue devastador, pero la capacidad de recuperarse depende de elementos personales, sociales o económicos previos, por lo que es imprescindible "poner el foco en no dejar a nadie atrás, especialmente a la infancia, para que realmente podamos hablar de una recuperación efectiva".
Por ello, esta colaboración se centra en reforzar aspectos clave para la recuperación a medio plazo a través de dos líneas de actuación prioritarias:
- El apoyo a las familias: la organización continúa acompañando a aquellos hogares cuya vulnerabilidad se ha cronificado tras el impacto de la emergencia, apoyándoles en estabilizar su situación laboral y socioeconómica. El objetivo es fortelecer sus recursos disponibles, promover su autonomía y ayudar a que recuperen sus ingresos y condiciones de vida.
- El bienestar infantil: el proyecto garantiza la cobertura de necesidades básicas de niños y niñas, con apoyo educativo, acceso a materiales básicos, la creación de espacios seguros para el aprendizaje, acompañamiento emocional y apoyo psicosocial y programas que protege el desarrollo integral de los niños y niñas afectados.
Se trata de intervenciones enfocadas en evitar que las consecuencias de la emergencia se cronifiquen y generen desigualdades estructurales.
Una alianza que refuerza la estabilidad social
En el marco de esta colaboración, lo determinante en esta fase del programa es garantizar que los niños y niñas puedan recuperar sus rutinas y su desarrollo en condiciones adecuadas. En primer lugar, la intervención se enfoca en la atención directa a la infancia en el plano psicológico, emocional, lúdico, material y educativo; al tiempo que se trabaja con la familias el aspecto material más urgente.
Como explica Rodrigo Hernández en la citada entrevista, otro aspecto clave es el apoyo a otras entidades sociales o comunidades afectadas para extender el alcance de la respuesta con formaciones o soluciones escalables en coordinación con agentes públicos y privados del territorio.
Además, la iniciativa pone de relieve un elemento clave en el actual contexto empresarial: la inversión social no se limita a la respuesta inmediata, sino que adquiere mayor relevancia en las fases de recuperación, donde se consolida el impacto. Además del apoyo económico, destaca el apoyo del voluntariado de CaixaBank, la cesión de espacios para formaciones y el acompañamiento de sus profesionales a escala territorial desde la emergencia. Este tipo de alianzas reflejan cómo el sector privado puede contribuir de forma estratégica a la estabilidad de las comunidades en contextos de crisis prolongada.