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Celebramos el Día del maestro con José Antonio Marina

El 27 de noviembre Día del Maestro, invitamos a José Antonio Marina a nuestras oficinas para hablarnos de educación y homenajear la figura del maestro. Más de 80 profesionales de la educación pudieron escucharle y disfrutar de sus palabras que siempre son motivadoras y como dijo al término de la charla uno de los asistentes "me ayudan a levantarme mañana con alegría para ir a clase un día más". Pero hubo muchas personas que no pudieron asistir por esta razón os dejamos sus palabras a través de una breve entrevista que nos concedió unos minutos antes de su charla.

Deseamos que os guste y que os motive para seguir haciendo la maravillosa labor que lleváis a cabo todos los días. Enhorabuena por vuestro trabajo.

Entrevista José Antonio Marina

En Save the Children ponemos el foco en las políticas educativas equitativas. Cuando hablamos de educación, ¿qué papel debe jugar la equidad?

No hay posibilidad de una educación de calidad si no es al mismo tiempo equitativa. La educación es, además, la gran equilibradora. Si lo hace bien puede compensar dificultades, desigualdades o diferencias sociales y, si lo hace mal, puede aumentar esas dificultades. Estamos viendo en estos momentos, en muchos lugares, que en países avanzados se están produciendo fracturas sociales precisamente por la educación. Si la educación básica, si la educación pública, no es de calidad, se producen unas diferencias muy grandes porque quien puede permitirse la educación privada va a ir muy por delante.

Donde hemos entrado no es en la “sociedad del conocimiento” o en la “sociedad de la tecnología”, sino en la “sociedad del aprendizaje”; es decir, que todas las personas van a tener que estar aprendiendo continuamente porque lo que rige es lo que mi equipo y yo llamamos “ley universal del aprendizaje” que dice: toda persona, institución, empresa o sociedad para sobrevivir necesita aprender al menos a la misma velocidad que cambia el entorno. Y si quiere progresar, necesita aprender a más velocidad.

Esta ley ha sido válida siempre, pero la diferencia es que ahora las cosas están cambiando más rápido que nunca. Quien no sea capaz de aprender a esa velocidad se va a quedar irremediablemente marginado y eso es muy injusto. Lo que tenemos que hacer los que estamos en la educación no solo es dar una educación de calidad, que es lo más básico, sino organizar sistemas de reciclamiento para evitar que haya gente, que haya alumnos, que se queden atrás. Quien no aprenda con la suficiente eficiencia se va a quedar marginado.  

Hay un tema que a Save the Children cada vez nos preocupa más y es la segregación social en las escuelas. Cada vez más colegios e institutos son socialmente más homogéneos, concentrando al alumnado desfavorecido en ciertas escuelas. Esto impacta sobre las oportunidades educativas y la cohesión social. ¿Qué opina al respecto?

Yo siempre he reclamado que una educación pública de calidad necesita la calidad dentro del aula, pero también que eso no es suficiente. Cuando medimos lo que se llama “efecto escuela”, la importancia que el factor estrictamente escolar tiene en el éxito educativo no es más del 30% - 35%; tiene mucha más importancia el estado socioeconómico de la familia y el entorno en el que viven los niños y adolescentes. Aun así, la escuela es muy importante porque, aunque el “efecto escuela” solo sea de esa magnitud, su papel irradiante es muy fuerte.

Al plantear el diseño educativo de una nación, debemos entender que la función educativa no solo se va a hacer dentro de la escuela, sino que se va a hacer, por ejemplo, en los entornos familiares. Cuando hace más de 10 años fundé la Universidad de Padres es porque me preocupaba precisamente eso. Necesitamos que los padres participen más en la educación y que los padres que no tengan la posibilidad de participar en la educación porque no la han recibido, que puedan ser ayudados.

Cuando en Estados Unidos se invirtió hace algunos años tanto dinero en educación para evitar las desigualdades educativas, se vio que los programas que solo iban dedicados a la escuela tenían un resultado muy relativo mientras que los que estaban dirigidos a la familia y a la escuela tenían mucho éxito. Por lo tanto, si nos centramos solo en las escuelas es muy difícil. Debemos volver a activar los programas de mayor apoyo educativo, también en las familias.

Algo que yo siempre he pedido es que hagamos dentro de los cuerpos docentes una “escala especial voluntaria” con aquellos docentes que quieren ir, especialmente, a centros difíciles. Ahora a los centros difíciles solo van los que no tienen más remedio, es decir, o los profesores nuevos o los que tienen alguna dificultad, y lo que yo pretendía con mi medida es que allí fueran, precisamente, los profesores más motivados y cualificados.

Usted dijo una vez que “la única solución está en la educación porque significa fortalecer el pensamiento crítico”. España es el segundo país de la UE con mayor tasa de abandono escolar, según datos de Eurostat (2017). Seamos críticos, ¿qué estamos haciendo mal?

El abandono escolar es un tema muy complejo y para los problemas difíciles no hay soluciones fáciles. Cuando ves el abandono escolar ves que hay muchos factores responsables. Uno es el “factor social de procedencia”, que tiene que ver el entorno de nacimiento y la familia; otro es el “factor ambiente”, que a veces tiene una influencia negativa en la permanencia en la escuela como hemos visto que pasa en las zonas turísticas, donde si hay posibilidad de trabajar enseguida, los jóvenes que no querían estudiar salían del sistema; y una tercera, la pésima organización de la Formación Profesional (FP). En este sentido, los jóvenes sí o sí tienen que estar hasta los 16 años en un modelo de enseñanza que puede no gustarles porque son personas más activas y hábiles en un trabajo, que sería la FP, que quizás en las matemáticas. Facilitar una buena FP puede recuperar a muchísimos chicos. Tenemos que mejorar nuestros procedimientos educativos.

Tenemos un sistema con no solo una tasa alta de abandono escolar al final de la educación obligatoria, sino que también tenemos un número altísimo de niños y niñas que repiten curso desde primaria, y esos datos son totalmente indefendibles. No es de sentido común que un niño en primaria repita curso y, si repite curso, es que hay algo que estamos haciendo mal.

Otro tema importante es que no tenemos buenos gabinetes psicopedagógicos en los centros y son algo cada vez más importante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos está diciendo que hay un 18% de adolescentes con problemas psiquiátricos serios. Esos niños lo que necesitan es apoyo dentro de la escuela. Muchos no están diagnosticados y los que están diagnosticados están siendo tratados fuera de la escuela. Lo que debería ser es que, en su mismo hábitat, en la escuela, fuera donde se les pudiera tratar.

Sabemos que hay que hacer todo esto, pero hay que hacerlo. Cuando hablamos de los recortes en educación lo que se dice es: “bueno, aunque haya muchos recortes todos los niños van a tener plaza escolar”. Yo lo que digo es que, aunque lo básico está garantizado es en todas estas cosas que he citado donde más se van a notar estos recortes. Este tipo de cosas son muy importantes, aunque sean menos visibles.

Hay que implicar a todo el mundo si queremos conseguir cambios reales y hacer un sistema educativo eficaz. Debemos hacer un “Pacto Educativo para la Protección y el Desarrollo de la Infancia y la Adolescencia” que incluya las dos cosas juntas, educación y protección, no por separado. Y para ello hay que movilizar al Ministerio de Educación, a los padres, a las familias, a los profesores, etc. Yo he pedido que el Ministerio de Educación tenga una vicepresidencia del Gobierno para movilizar a más actores, a otros Ministerios como el de Cultura, Trabajo, Acción Social e Industria. Todos están implicados en tejer la red de protección y ayuda a la gente joven.

700 millones de mujeres fueron obligadas a casarse siendo niñas y, como consecuencia, tuvieron que dejar la escuela. Su derecho a la educación, vulnerado por una cuestión estrictamente de género. ¿Qué dice esto de nosotros como sociedad?

Lo que demuestra son las injusticias sumamente radicales que hay. Cuando hablamos de desigualdades hablamos de desigualdades económicas, pero hay otras que son igual de importantes y de graves y que se transmiten como particularidades culturales. Ejemplo de ello es la desigualdad de género. Sería un error decir que porque sea algo cultural en ciertos países hay que respetarlo, lo que hay que hacer es ayudar a que esas culturas cambien para que no haya matrimonio infantil.

Una parte importantísima de los problemas que tienen los países en vías de desarrollo sabemos que va a ser arreglado por las mujeres, concretamente la educación de las mujeres. En muchos de estos países la responsabilidad no solo familiar, sino prácticamente de todo, lo tienen las mujeres. Es ahí donde la educación y las distintas ayudas van a poder producir una transformación más profunda.

Incluso en los países desarrollados hay un dato corroborado, que a veces da cierto reparo decir, y es que uno de los factores que se correlacionan directamente con el éxito en la escuela de los niños y niñas es el nivel cultural de la madre. No es culpabilizar a la madre o al padre, es decir que si elevamos el nivel educativo de las madres se eleva el nivel educativo general. Esto no es algo únicamente necesario que debemos hacer como sociedad y para conseguir erradicar desigualdades, es algo que se ha demostrado que es eficaz en la educación.

En este sentido también tenemos que hacer examen de conciencia. En España hasta hace muy poco la educación de las mujeres también estaba descuidada. De manera que tenemos que tenerlo en cuenta, no olvidarlo, y conseguir que estos patrones que están influyendo a todo el mundo cambien.

¿Qué valor tiene el trabajo de organizaciones como Save the Children?

La tarea de las ONGs es absolutamente fundamental. Vuestro trabajo es una labor de penetración, muchas veces poco vistosa y muy de largo plazo, que precisamente por eso se están ocupando de tareas que los gobiernos, preocupados en el corto plazo y el resultado inmediato, no hacen.

Vuestra labor es fundamental. Espero, por el bien de todos, que no nunca desaparezcan organizaciones como la vuestra porque entonces, le aseguro, todo el mundo iba a notar vuestra ausencia.

Yo siempre he pedido algo a organizaciones como la vuestra y es que os unáis a otras asociaciones que, como Save the Children, también se dedican a la educación. Siempre he creído que programas que de por sí ya son buenos, se podrían hacer mucho mejor y con mejores resultados si se aunaran fuerzas.