Ceuta - Migraciones

Ceuta y la infancia migrante,
 Una emergencia que exige protección

La llegada extraordinaria de personas migrantes a Ceuta durante el verano puso bajo una enorme presión al sistema de protección de la ciudad. Entre ellas había miles de niños, niñas y adolescentes que necesitaban un lugar seguro, atención especializada y garantías para ejercer sus derechos. Desde el inicio de la emergencia, en Save the Children hemos alertado de los riesgos a los que se enfrenta esta infancia y reclamado una respuesta coordinada que sitúe su protección en el centro de todas las decisiones.

Aunque durante las semanas posteriores se produjeron avances en la identificación y acogida de parte de estos niños y niñas, la situación continuó siendo preocupante. La falta de recursos suficientes, las dificultades para identificar a todas las personas menores de edad y la ausencia de alternativas de acogida adecuadas dejaron a parte de la infancia en una situación de especial vulnerabilidad.

Niños y niñas que necesitan un entorno seguro

La llegada de miles de personas a Ceuta durante el verano desbordó la capacidad de respuesta de los recursos disponibles. A finales de julio, las estimaciones apuntaban a que alrededor de 7.000 de las personas llegadas tenían menos de 18 años. El sistema de protección de la ciudad, diseñado para atender a un número muy inferior de niños, niñas y adolescentes no acompañados, se vio sometido a una presión extraordinaria.

La magnitud de la emergencia dificultó la identificación de todos los menores de edad y su derivación a recursos adecuados. En agosto, alertamos de que cientos de niños y niñas podían permanecer fuera del sistema de protección, sin un lugar seguro donde dormir y con dificultades para acceder a servicios básicos.

Un equipo de nuestra organización se desplazó a Ceuta para conocer de primera mano las condiciones en las que se encontraba la infancia y detectar sus principales necesidades. Durante este seguimiento, se comprobó que la situación era especialmente preocupante, con niños y niñas que dormían en la calle, sin la protección y el acompañamiento que necesitaban, y familias con bebés y niños y niñas pequeños, que se enfrentaban a enormes dificultades.

La ausencia de un alojamiento seguro no solo implica carecer de un lugar donde dormir. También dificulta el acceso a agua, alimentación, higiene y atención sanitaria, y puede agravar el malestar emocional asociado a la incertidumbre y a las experiencias vividas durante el recorrido migratorio.

Por eso, garantizar la identificación de cada niño o niña y su acceso a los recursos adecuados es una prioridad. Sin una valoración individualizada de sus circunstancias, resulta más difícil detectar situaciones de riesgo, conocer sus necesidades específicas y ofrecerles la protección que les corresponde.

Una vulnerabilidad que requiere atención especializada

Dentro de esta emergencia, algunos niños y niñas se enfrentan a riesgos específicos que requieren una respuesta adaptada a sus circunstancias.

Avisamos repetidamente de la situación de las niñas y adolescentes migrantes que permanecen solas o fuera de los recursos de protección. La falta de acompañamiento y de espacios seguros puede aumentar su exposición a la violencia sexual, la trata y la explotación. Por ello, es fundamental identificarlas de forma activa, conocer sus circunstancias y garantizar que puedan acceder a recursos especializados. También es necesario prestar atención a los niños, niñas y adolescentes que pueden necesitar protección internacional. Algunos huyen de conflictos, persecución u otras situaciones de grave vulneración de derechos. Para ellos, acceder al procedimiento de asilo y recibir información adecuada sobre sus derechos resulta esencial.

La identificación de las personas menores de edad constituye otro elemento fundamental. Si un niño o niña es considerado adulto de manera incorrecta puede quedar excluido del sistema de protección infantil. Por este motivo, desde Save the Children reclamamos que los procedimientos de determinación de la edad cuenten con todas las garantías, que tengan en cuenta la documentación disponible y respeten el interés superior de la infancia.

La respuesta debe contemplar, además, las necesidades de apoyo emocional y psicosocial de quienes han atravesado experiencias difíciles durante su recorrido migratorio. Cada niño y niña tiene una historia y unas circunstancias diferentes, por lo que la atención debe partir de una valoración individualizada que permita identificar los riesgos y ofrecer una respuesta adecuada.

Nuestro trabajo para reforzar la protección

Desde el inicio de la emergencia, hemos mantenido un seguimiento de la situación en Ceuta para conocer las condiciones en las que se encuentra la infancia migrante, identificar sus principales necesidades y contribuir a mejorar la respuesta de protección.

Nuestro equipo multidisciplinar especializado en infancia migrante y protección infantil ha desarrollado actuaciones de identificación y valoración de necesidades, información sobre derechos, apoyo psicosocial y emocional, derivación de casos graves y coordinación con instituciones y entidades locales. Este trabajo permite detectar situaciones que requieren una intervención prioritaria y trasladar información relevante para que los niños, niñas y adolescentes puedan recibir una atención adecuada.

Además, desde Save the Children mantenemos una coordinación permanente con el Área de Menores de Ceuta el Ministerio de Juventud e Infancia y entidades presentes en el territorio, y prestamos apoyo técnico a la puesta en marcha de la Unidad Multidisciplinar de Apoyo a la Infancia Migrante en Emergencias (UMAIME), con el objetivo de garantizar una respuesta adecuada a las necesidades de la infancia migrante en emergencias como la que actualmente vive Ceuta.

Junto a esta intervención, nuestra organización ha reclamado a las administraciones medidas concretas para garantizar la protección de todos los niños y niñas. Entre ellas, reforzar los equipos encargados de identificarlos, habilitar espacios seguros de acogida y asegurar el acceso a alimentación, agua, atención sanitaria y apoyo psicosocial. También hemos insistido en la necesidad de detectar las situaciones de especial vulnerabilidad y garantizar el acceso al procedimiento de asilo cuando corresponda.

Otra de nuestras prioridades es agilizar los traslados de niños, niñas y adolescentes a otras comunidades autónomas, siempre con las garantías necesarias y atendiendo al interés superior de cada niño o niña. Durante agosto, advertimos de las dificultades para alcanzar acuerdos que permitieran dar una respuesta suficiente a la situación de los menores de edad en Ceuta. En septiembre, volvimos a reclamar soluciones urgentes ante la persistencia de situaciones de desprotección y el aumento de las agresiones contra personas migrantes.

Por ello, consideramos fundamental mantener la coordinación entre las administraciones y las entidades sociales que trabajan sobre el terreno. Compartir información sobre las circunstancias familiares, las posibles necesidades de protección internacional, los problemas de salud y otras situaciones de vulnerabilidad resulta esencial para orientar las derivaciones y garantizar la continuidad de la atención.

La respuesta a esta emergencia no termina con la identificación o el traslado de niños y niñas. Es necesario asegurar que cada uno acceda a un entorno seguro y reciba una atención adaptada a sus circunstancias. Desde Save the Children seguiremos trabajando para visibilizar sus necesidades, contribuir a mejorar la respuesta de protección y reclamar que sus derechos y su bienestar sean una prioridad.