del riesgo a la resiliencia
cadenas de suministro con impacto real
Cada 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, recordamos una realidad que sigue presente en muchas cadenas de suministro globales. Hoy, cerca de 138 millones de niños y niñas continúan en situación de trabajo infantil en todo el mundo, según datos de la Organización Internacional del Trabajo. De ellos, 54 millones realizan trabajos peligrosos que ponen en riesgo su salud, seguridad y desarrollo. Además, la agricultura sigue concentrando la mayor parte de los casos, con un 61% del total.
Estas cifras no solo generan un gran riesgo para los derechos humanos, sino que reflejan desafíos estructurales que afectan a millones de familias y comunidades. También evidencian riesgos que pueden comprometer la estabilidad, la trazabilidad y la sostenibilidad de las cadenas de suministro globales.
En un contexto marcado por mayores exigencias de trazabilidad y gestión de riesgos, abordar las causas estructurales de esta problemática es una condición para construir cadenas de valor más resilientes, estables y preparadas para el futuro.
De gestionar riesgos a fortalecer ecosistemas
Durante años, la conversación sobre sostenibilidad empresarial se ha centrado en identificar y mitigar riesgos. Sin embargo, la experiencia demuestra que la reducción de riesgos es más efectiva cuando se actúa sobre las causas que los generan.
El trabajo infantil no surge de forma aislada. Está estrechamente relacionado con factores como la pobreza, el acceso limitado a educación y protección social, la desigualdad de género o la vulnerabilidad frente a crisis económicas y climáticas.
Por ello, cada vez más empresas complementan las medidas de cumplimiento y trazabilidad con actuaciones dirigidas a fortalecer las condiciones de vida de las comunidades proveedoras. Este enfoque busca abordar algunos de los factores que pueden incrementar el riesgo de trabajo infantil y otras vulneraciones de derechos en las cadenas de suministro.
En Save the Children trabajamos con empresas y otros actores para abordar las causas estructurales de estas vulnerabilidades, transformando riesgos sociales y climáticos en oportunidades de resiliencia, cumplimiento normativo e impacto medible. Nuestro enfoque combina diferentes dimensiones:
- Cadenas de suministro responsables, fortaleciendo la debida diligencia, la trazabilidad y los mecanismos de prevención y remediación.
- Desarrollo comunitario, mejorando el acceso a educación, salud y oportunidades económicas para las familias proveedoras.
- Inclusión de jóvenes y mujeres, impulsando la empleabilidad, el liderazgo y el empoderamiento económico.
- Resiliencia climática, promoviendo prácticas productivas sostenibles y la adaptación al cambio climático.
- Medios de vida sostenibles, facilitando el acceso a mercados y fortaleciendo la estabilidad económica de productores y comunidades.
El valor de una alianza que genera impacto sostenible
Más allá de gestionar riesgos, ayudamos a construir ecosistemas donde los derechos humanos, la resiliencia comunitaria y la continuidad del negocio avanzan de forma conjunta. Colaborar con Save the Children permite a las empresas fortalecer sus cadenas de valor, cumplir con los requisitos regulatorios y generar un impacto positivo y duradero en la infancia y las comunidades donde operan.
La sostenibilidad de las cadenas de suministro requiere construir entornos más estables, inclusivos y resilientes que permitan asegurar la continuidad del suministro y generar valor a largo plazo. Nuestra experiencia internacional combina presencia directa en comunidades, conocimiento técnico en derechos de infancia y capacidad para trabajar junto a empresas, productores, administraciones y organizaciones locales en algunos de los contextos más complejos del mundo.
Este enfoque permite transformar desafíos sociales y climáticos en oportunidades para mejorar la estabilidad de las cadenas de valor y generar resultados medibles tanto para las personas como para las organizaciones implicadas. Nuestro objetivo es construir un futuro donde las comunidades, el entorno natural y las empresas que operan allí prosperen de forma conjunta.