Dos años sin Aylan

La playa de la vergüenza rinde homenaje a los más de 500 niños refugiados que han muerto en el Mediterráneo

01 Septiembre 2017

El 2 de septiembre se cumplen dos años de la trágica historia de Aylan Kurdi, el niño refugiado sirio de tan solo tres años de edad que fue hallado sin vida en las costas turcas. Dos años después, lejos de reducirse el número de muertos en el Mediterráneo y sin ningún tipo de respuesta por parte de la UE para impedirlo, la cifra de niños refugiados ahogados mientras trataban de alcanzar las costas europeas asciende, al menos, a más de 500, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Es por todo ello que hemos querido recrear en la plaza de Colón de Madrid la playa de la vergüenza, una playa con cerca de 500 siluetas (una por cada niño refugiado muerto en el Mediterráneo) para rendir homenaje a las víctimas. En paralelo, compañeros de nuestras sedes en Sevilla, Barcelona, Victoria y Valencia han apoyado el acto.

Con esta playa queremos recordarle a la UE que, si los estados europeos siguen sin establecer vías seguras y legales para aquellos que huyen de la violencia y el conflicto, la cifra de muertos y desaparecidos en el mar no va a cesar.

En lo que llevamos de año más de 2.410 refugiados y migrantes han muerto o han desaparecido en el Mediterráneo mientras que el número de personas que sí han conseguido alcanzar la costa asciende a 120.975. La ruta central establecida entre Italia y Libia, considerada la más peligrosa, sigue siendo el trayecto más mortífero con 2.244 víctimas en 2017.

Las políticas basadas en la seguridad y no en los derechos humanos no sólo provocan muertes, sino que impiden a los que sí que han podido llegar desarrollar una vida plena en Europa. El pasado 24 de junio instalamos, también en la plaza de Colón, el contador de la vergüenza para recordarle al Gobierno español que el próximo 26 de septiembre se termina el plazo para que cumpla su compromiso de acoger a más de 17.337 refugiados en España. A 26 días para que termine dicho periodo solo han llegado a nuestro país 1.888 personas, un 10,8% de lo comprometido. Mientras tanto, más de 62.000 refugiados permanecen bloqueados en Grecia, incluyendo a 14.300 en las islas. De ellos, 20.300 son niños y 2.200 han hecho el viaje solos.

“La falta de voluntad política de los estados europeos para impedir que más personas mueran ahogadas, entre ellas cientos de niños, es totalmente inadmisible. La prioridad en esta crisis debe ser salvar vidas y no frenar el flujo migratorio. Además de las víctimas, en la actualidad hay más de 26.000 niños refugiados atrapados en Grecia y en los Balcanes, en una situación terrible y degradante. Muchos de estos niños viajan solos y corren el riesgo de sufrir explotación, violencia y tráfico de personas debido a las restrictivas políticas fronterizas y a los inadecuados sistemas de protección”, denuncia Andrés Conde, director general de Save the Children.

Nosotros no vamos a parar de exigirle a la Unión Europea:

  • Que mejore las vías seguras y legales para que los refugiados puedan solicitar asilo en los países de origen o tránsito y asegure unas políticas de retorno basadas en el respeto de los derechos humanos.
  • Que forme parte de las operaciones de búsqueda y rescate de migrantes y refugiados en el Mediterráneo y facilite el trabajo de las organizaciones humanitarias en las mismas.
  • Que en los programas de reubicación y reasentamiento se priorice a la infancia, especialmente a los menores extranjeros no acompañados, que siguen esperando en Grecia, los Balcanes e Italia. Los procedimientos deberían tener siempre en cuenta el interés superior del menor, así como las necesidades, habilidades y preferencias de los solicitantes de asilo.

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