El camino a la reconstrucción en Nepal

23 Octubre 2015

La pobreza multiplica la emergencia. Para un país pobre como ya era Nepal, una catástrofe como los 2 terremotos sufridos hace ahora 6 meses son un golpe más duro aún. Las frágiles infraestructuras no aguantaron, casas y escuelas se derrumbaron y 9.000 personas perdieron la vida. Otras 22.000 resultaron heridas, y más de 3 millones de niños se vieron afectados por la tragedia. Nuestros compañeros en Nepal se pusieron a trabajar desde el primer momento. Estuvimos una vez más junto a los más vulnerables, los niños y las niñas. Han sido meses muy duros, con muchas heridas físicas y emocionales que curar, pero gracias al apoyo que hemos recibido, nuestro trabajo empieza a dar sus frutos. Queda mucho por hacer, pero ya hemos dado el primer paso y seguiremos caminando junto a los niños de Nepal.

Han pasado 6 meses desde el terremoto y desde entonces trabajamos sin descanso para proporcionar a los niños afectados y a sus familias toda la atención y ayuda que necesitan para salir adelante.

 

¿En qué hemos trabajado estos seis meses?

 


  • Refugio

     

    Más de 172.000 familias han recibido materiales básicos de refugio, construcción y kits de higiene


  • Salud y nutrición

     

    Hemos diagnosticado desnutrición a 95.000 niños y proporcionado alimento terapéutico a más de 18.000


  • Educación

     

    Hemos construido 586 centros de enseñanza temporales donde asisten más de 67.000 niños


  • Protección a la infancia

     

    Se han establecido 61 Espacios Seguros para la Infancia que atienden a 6.500 niños

 

Refugio

Más de 600.000 casas fueron destruidas y casi 300.000 dañadas. Es prioritario llegar a las 864.000 personas en zonas de acceso difícil afectadas por el terremoto y que han perdido sus hogares.

La aldea de Thulosirubari quedó completamente destruida por el terremoto. Sus 200 habitantes permanecieron una semana aislados, comiendo las galletas de una pequeña tienda derruida. Fuimos la primera organización en llegar y facilitarles ayuda. Lo primero que hicimos fue repartir suministros básicos para sobrevivir. Después hemos trabajado en la construcción de viviendas semipermanentes de aluminio y en la reparación de los tejados y los muros de las que aún se mantenían en pie.

Más de 172.000 familias han recibido materiales básicos de refugio, construcción y kits de higiene. Se han distribuido hojas de aluminio y herramientas para la construcción de viviendas temporales a 4.000 familias, muchas de ellas en zonas de muy difícil acceso.

Salud y nutrición

Más de 1.000 centros de atención sanitaria fueron dañados o destruidos y 1,4 millones de personas continúan necesitando asistencia para poder comer.

En el hospital de Chautara, llevamos a cabo un programa específico de detección y lucha contra la desnutrición. El terremoto ha hecho aumentar los casos de desnutrición infantil porque muchas familias no pueden alimentar adecuadamente a sus hijos. Desde este centro proporcionamos tratamiento a los niños y les facilitamos Plumpy Nut, un alimento terapéutico a base de pasta de cacahuete y otros nutrientes que resulta muy efectivo en estos casos. Además, asesoramos a las madres sobre cuál es la mejor dieta que deben de seguir los pequeños y hacemos un seguimiento hasta su completa recuperación. Gracias a este programa, niños y niñas como Gyanu, de 14 meses, han conseguido ganar peso en dos semanas y comenzar a recuperarse.

Hemos podido diagnosticar a 95.000 niños de desnutrición severa o moderada y se ha proporcionado alimento terapéutico a más de 18.000 niños entre 6 y 23 meses. Hemos distribuido vitamina A entre 2.300 madres lactantes y más de 83.000 niños.

Educación

1 millón de niños se vio afectado por la destrucción y el daño que sufrieron más de 30.000 escuelas.

Sonika tiene 14 años y estudia en uno de los institutos del distrito de Nuwakot. Que el terremoto ocurriese un sábado, día festivo en Nepal, permitió que miles de niños como ella y sus profesores salvasen su vida. Más de 30.000 escuelas como la suya fueron destruidas o quedaron dañadas. La construcción de aulas semipermanentes que estamos llevando a cabo, permite que Sonika y el millón de niños
que se vieron afectados por la destrucción de las escuelas, haya podido volver a recibir una educación. También hemos apoyado la formación de los profesores para que puedan atender los miedos, ansiedades y traumas emocionales que el seísmo ha causado en los alumnos.

Hemos construido 586 centros de enseñanza temporales donde asisten más de 67.000 niños que han podido volver al colegio. Hemos formado a 3.400 profesores para la atención psicológica y emocional de sus alumnos y la reducción de riesgos en caso de desastre.

Protección a la infancia

2.000 niños han perdido a su padre, a su madre o a ambos.

Selina, de cuatro años, se quedó huérfana y perdió a su hermano de cinco meses por el terremoto. Su casa de adobe y piedra en la aldea de Thulosirubari se derrumbó. Su tía Suntali se ha hecho cargo de ella gracias al apoyo económico que recibe de Save the Children. Esta ayuda es fundamental para conseguir que Selina permanezca protegida en un ambiente familiar, a salvo de las mafias de trata de menores que se aprovechan de la vulnerabilidad de las familias más humildes. Trabajamos también para que estos niños y niñas que han perdido a sus familias no terminen además en orfanatos. Nuestra labor continuará con el seguimiento de estas niñas y niños, velando por garantizar un buen cuidado y una educación.

Se han establecido 61 Espacios Seguros para la Infancia que atienden a 6.500 niños. Se ha impartido orientación sobre protección infantil a 250 personas de nuestra organización y de otras con las que trabajamos. Se han establecido 22 puestos de escucha para informar y poner en contacto a los niños y sus familias con los servicios de apoyo.

Estábamos en Nepal antes del terremoto, estuvimos en la emergencia y estaremos en su reconstrucción"

Llevamos trabajando en Nepal desde 1976 con proyectos de educación y salud infantil. Mucho de lo avanzado en estos años ha sufrido también los efectos del terremoto. Durante la emergencia nuestra labor se ha centrado en atender a los más vulnerables. Hemos llegado a zonas rurales de difícil acceso proporcionando ayuda y apoyo a miles de niños y sus familias. Hemos trabajado sin descanso desde hace 6 meses para proporcionar lo más básico a quienes lo han perdido todo, pero pensando también en un plan de intervención en los próximos dos años que permita continuar con la labor de reconstrucción.

Podemos volver a levantar una escuela, podemos tratar la desnutrición, podemos seguir formando a los profesores, podemos proteger a los niños que se han quedado solos, podemos crear espacios donde vuelvan a jugar sintiéndose seguros y podemos acompañarles para recuperarse del trauma que han vivido. Y lo vamos a hacer gracias a todas las personas que apoyan nuestra labor.

Ayúdanos a seguir cambiando la vida de millones de niños.

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