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El cólera, los mitos y el miedo

Frente a esta situación de desconocimiento –el cólera llevaba décadas sin tener presencia en el país- nuestros compañeros en Haití han lanzado una amplia iniciativa de concienciación pública para incrementar la comprensión sobre las causas de la enfermedad del cólera y sobre las razones que favorecen su propagación.

Resultaría casi imposible vencer esta epidemia de cólera si no se ofrece a la gente una mejor comprensión sobre donde están los verdaderos riesgos y la mejor manera para evitarlos. En el panorama actual, la realidad es que el miedo y un conjunto de percepciones erróneas están llevando a toda una serie de acciones contraproducentes.

En todo el país, las protestas –algunas veces violentas- han coincidido con los esfuerzos para establecer unidades de tratamiento del cólera. En ausencia de suficiente información, mucha gente cree que estos pequeños centros de tratamiento favorecerán la propagación del cólera entre su comunidad. Mucha gente no es consciente de que cuanto más cerca de uno de estos centros esté una persona infectada, mayores posibilidades de sobrevivir tendrá.

Nuestros compañeros en terreno están trabajando para concienciar a las comunidades sobre los beneficios de estas unidades de tratamiento así como de las estrictas medidas a las que están sometidas para prevenir un mayor contaminación; limitar la propagación de la enfermedad es una de las principales prioridades para todas las unidades de tratamiento. Cada vez que alguien entra o sale de la unidad, por ejemplo, debe desinfectarse las manos y los zapatos con una solución desinfectante a base de ácido clórico.

El trabajo que quedar por delante

Durante los próximos seis meses, pretendemos llegar a más de 600.000 personas con programas de concienciación junto con actividades y suministros para ayudar a prevenir el cólera. Esto ayudará a poner freno a la actual epidemia así como a prevenir posibles epidemias en el futuro. Antes de que se produjera el reciente brote, el cólera llevaba décadas sin estar presente en el país. La población sabía poco o nada acerca de la enfermedad e incluso los profesionales sanitarios conocían muy poco sobre su identificación y tratamiento.

Nuestros compañeros ya han empezado a enseñar a las familias, los líderes comunitarios y los trabajadores sanitarios sobre los vínculos que existen entre el saneamiento, los deshechos y la propagación del cólera así como a explicar la efectividad de aspectos clave como el lavado de manos, hervir el agua y de la importancia de buscar asistencia médica desde el mismo momento en el que aparecen los pimeros síntomas de la enfermedad. Así mismo también incrementaremos la distribución de kits de hygiene que contienen jabón, tabletas para el tratamiento del agua y solución oral para prevenir la deshidratación en los pacientes antes de que sean capaces de llegar a las unidades de tratamiento. Estas se encuentran a menudo muy fuera del alcance de las familias más pobres, especialmente aquellas que viven en los campamentos para supervivientes del terremoto en los que ya se enfrentan a retos sanitarios muy fuertes.

La aparición del cólera pone de manifiesto la vulnerabilidad extrema de los niños y las familias que todavía se enfrentan a los terribles efectos de un terremoto que les asolaba hace casi un año. Menos de una cuarta parte de los haitianos cuentan con acceso a un saneamiento adecuado y la mayoría no tienen acceso a agua limpia. A ello se une unas condiciones de sobrepoblación en los suburbios, otras zonas urbanas y en los campamentos para desplazados donde siguen viviendo 1,3 millones de personas en unas condiciones tremendamente propicias para la propagación del cólera.

Lo que está poniendo de manifiesto el reciente brote de cólera, es que sin una inversión a largo plazo en agua y saneamiento, tanto el cólera como otras enfermedades similares seguirán siendo un problema continuo para la población haitiana. Además de actuar con rapidez para abordar el cólera, debemos mantener los esfuerzos centrados en cumplir –y que cumplan- con los compromises de reconstrucción del país. No podemos permitirnos mirar hacia otro lado.

Llevamos trabajando en Haití más de 30 años y, desde que se produjese el terrible terremoto del pasado 12 de enero, hemos llegado a más de 870.000 personas de las cuales, 340.000 ya se han beneficiado del reparto de agua limpia, saneamiento y actividades de higiene que pueden ayudar a prevenir la infección del cólera. También hemos visitado más de 12.000 hogares para explicarles la realidad de la enfermedad, para desmitificarla y para, en definitiva, ahuyentar falsos mitos.