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“Fue muy doloroso ver cómo había quedado nuestra casa y la escuela tras el Haiyan”

Axel Kent tiene 9 años y es el mayor de dos hermanos. Antes del paso de Haiyan, tenía un hermano y una hermana, pero justo después del tifón, su hermano pequeño murió de leucemia.  Su familia vive en uno de los pueblos más afectados por el tifón Haiyan. Su padre es carpintero y trabaja la mayor parte del tiempo en otros lugares – en los que hay trabajo. Su madre es ama de casa y la que se ocupa, la mayor parte del tiempo, de cuidarles y de las tareas de la casa.

Axel suele montar en bici por la comunidad con sus amigos hasta que se cansan.  También juegan al baloncesto en la cancha cerca de su casa. En la escuela es un buen estudiante y sueña con ser soldado; quiere ayudar a mantener la paz en las comunidades. Su familia recibió asistencia humanitaria de Save the Children. Recibieron suministro de alimentos nutritivos y un kit de reducción de riesgo de desastres. Axel también participa en las sesiones para infancia que Save the Children organiza en su comunidad.

Axel Kent en el Haiyan

“Nuestra casa resultó dañada. Nos tuvimos que ir a casa de nuestra tía porque el agua entró en la nuestra;  mi familia vino detrás de mí. Cuando miré fuera, el agua ya había subido de nivel. Nuestra casa ya estaba dañada. Estaba con mi padre, mi abuela y mi hermana pequeña en casa. Mi madre estaba en el hospital durante el tifón.  Estaba cuidando a mi hermano pequeño que tiene leucemia. Perdimos a mi hermano. Murió de leucemia poco después del tifón. No recuerdo exactamente cuándo murió.

Durante el tifón, vi cómo el viento arrastraba hojas y se llevaba nuestro tejado. También vi muchos postes de la luz y árboles caer, y la inundación. La inundación subió mucho. Tras el tifón, vi a gente muerta. Y también vi a perros y carabaos muertos (un tipo de búfalo).  Me puse triste cuando volvimos a casa.  Nuestra casa estaba completamente destruida. Lloré cuando la vi. Luego ayudé a mis padres a limpiarla. Yo no tenía nada. Les ayudé a limpiar. Mis cosas de la escuela también resultaron dañadas – mis libros y cuadernos. Y también lo que había en el escuela: sillas, libros y pizarras. Fue muy doloroso ver cómo había quedado nuestra casa y la escuela. Era la primera vez que veía tanta destrucción. Tenía miedo porque el tifón fue muy fuerte”.

Espacio Seguro para niños de Save the Children

“En el Espacio Seguro para niños jugamos y escribimos. Lo que más me gusta es jugar al béisbol. Disfruto estando ahí. Recuerdo que Save the Children me dio una bolsa y otras cosas. También aprendí en el Espacio Seguro que debemos evacuar si es necesario, como cuando vino el Haiyan. Debemos tener comida y agua. Después del Haiyan se dañaron nuestras aulas. Pero los coreanos las arreglaron. También nos dieron cosas para la escuela. Aún hay que arreglar mi casa. Mi padre también necesita trabajar. A veces no tiene trabajo; a veces no tenemos dinero.

Me gustó mucho la comida y las actividades. Cantamos y dibujamos.  Recuerdo lo que pasó en el Haiyan.  Dibujé un pueblo con gente (feliz), cancha de baloncesto, niños jugando al baloncesto, árboles, carreteras, y un sol brillante”.