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Historias que demuestran que podemos frenar la mortalidad infantil

En los últimos 25 años la tasa de mortalidad infantil se ha reducido en un 50%. Este es uno de los muchos datos que nos da el informe de “La Lotería de la Vida” que hemos publicado. En dichos resultados hablamos de datos alarmantes sobre la necesidad de mejorar esas cifras y de la desigualdad que existe en la lucha por la reducción de las muertes de los más pequeños por causas evitables.

Pero no todos son datos, son historias. Sus protagonistas son un claro ejemplo de que, con una correcta alimentación, con medicación adecuada, dando a luz en lugares preparados o siguiendo calendarios de vacunación, podemos hacer que muchos más niños lleguen a cumplir cinco años. Este es nuestro objetivo y no vamos a parar hasta conseguirlo.

Al borde del abismo

Unos meses antes de hacer esta foto, Jalil de dos años de edad, estaba muy grave. Cuando dejó de tomar leche materna tuvo una infección que le provocó una diarrea (una de las principales causas de muerte de niños menores de cinco años). Jalil dejó de comer, algo que le debilitó y le demacró bastante.

La madre de Jalil, Amina, le llevó a una clínica. Ambos viven en el norte de Nigeria, donde las cifras de mortalidad son muy altas.

“Cuando llegamos a la clínica, examinaron a mi hijo. Le dieron medicinas y leche enriquecida con nutrientes. Después de esto todo cambió, ahora tiene mofletes y cada vez está más grande. Antes no tenía ninguna esperanza, pero ahora estoy muy feliz.”

La clínica donde Jalil fue tratado está implantada en los terrenos de un hospital del gobierno. Cuando Amina estaba embarazada de Jalil no tuvo asistencia previa al parto y dio a luz en su casa. Sin embargo, teniendo en cuenta que Jalil se ha salvado gracias a un tratamiento médico, Amina ha empezado a ir al hospital ahora que está embarazada. También ha decidido dar a luz a su próxima hija, la futura hermanita de Jalil, en ese hospital.

Apoyar a las comunidades es salvar vidas

Lozimary* tiene un año y vive en un pueblo de Malaui. Ella es uno de los muchos casos de malnutrición (con vómitos y diarrea). Su cuerpo y sus pies se habían hinchado, estaba por debajo de su peso y su crecimiento se vio atrofiado.

La clínica local de Lozimary la mandó al hospital. Ahí le pudieron dar medicinas y leche específica durante una semana. Después también le dieron una crema de cacahuete alta en nutrientes. Pronto empezó a mejorar.

El caso de Lozimary subraya la importancia de un acceso equitativo al sistema sanitario en su comunidad. En Malawi apoyamos en el programa de gestión de casos del Hospital Mchinji District. Este programa pretende ayudar a la comunidad a que acceda al sistema sanitario y a prevenir la mortalidad infantil identificando la malnutrición en los niños y otras enfermedades comunes como la neumonía, la diarrea y la malaria.

La importancia de un parto seguro

Cuando Ma Than Shi de 45 años estaba embarazada de su hijo Ma Yee Mon Htwe, que tiene ahora un año, el voluntario sanitario le llevó a ver a la matrona. Aunque era su décimo embarazo, era la primera vez que visitaba a una matrona antes dar a luz. Dos de sus hijos murieron en el parto.

El acceso a los sistemas sanitarios en Kani, Myanmar, se juntan al bajo nivel de educación sobre la salud y un acceso restringido al agua potable. Esto hace que la comunidad en general, y los niños en particular, sean susceptibles a enfermedades como la diarrea y la desnutrición. Estamos trabajando en cambiar esta situación mediante la educación en materia de salud para poder mejorar la salud de madres y niños