Mundial fútbol 2026.
Historias de migración
detrás de algunas de sus estrellas
Dentro de muy poco, el Mundial masculino de fútbol de 2026 reunirá a algunas de las mejores selecciones del planeta. Durante semanas, millones de personas estarán pendientes de los goles, las celebraciones y los momentos inolvidables que deja cada edición del torneo.
Pero detrás de muchas de las estrellas que veremos sobre el césped hay historias que comenzaron muy lejos de los grandes estadios. Historias de familias que tuvieron que abandonar sus hogares, cruzar fronteras y construir una nueva vida en un lugar desconocido.
El Mundial 2026 no solo será una celebración del fútbol. También será un reflejo de una realidad presente en nuestras escuelas, barrios y comunidades: la migración forma parte de la vida de millones de niños y niñas en todo el mundo.
Alphonso Davies. La estrella mundial que vivió en un campo para personas refugiadas
Hoy, Alphonso Davies es uno de los futbolistas más reconocidos del planeta. Figura del Bayern de Múnich y líder de la selección de Canadá, su historia comenzó en circunstancias muy diferentes a las que vive actualmente.
Davies nació en un campo de refugiados en Ghana después de que sus padres huyeran de la guerra civil en Liberia. Como muchas familias desplazadas, tuvieron que abandonar su hogar para buscar un lugar seguro donde proteger a sus hijos. Cuando Alphonso tenía cinco años, la familia logró establecerse en Canadá. El cambio fue enorme. Nuevo país, nuevo clima, nuevas costumbres y un entorno completamente desconocido.
Como ocurre con muchos niños y niñas que llegan a un nuevo lugar, el proceso de adaptación no fue sencillo. Sin embargo, encontró en el fútbol una forma de relacionarse con otras personas, hacer amistades y sentirse parte de su comunidad.
Con el tiempo, aquel niño que había nacido en un campo de refugiados se convirtió en uno de los futbolistas más admirados del mundo. Su historia demuestra algo fundamental: cuando la infancia recibe protección, apoyo y oportunidades, puede desarrollar todo su potencial.

Niñas entrenan en el campo de 'Coaching for Life' en Za’atari (Jordania), donde el programa impulsa la igualdad de género mediante el deporte.
Los hermanos Williams y la historia migratoria de su familia
La historia de Iñaki y Nico Williams es también la historia de una familia que luchó durante años para construir un futuro mejor. Sus padres dejaron Ghana en los años noventa y emprendieron un viaje lleno de dificultades hacia Europa. Atravesaron miles de kilómetros en busca de seguridad y oportunidades, enfrentándose a condiciones extremadamente duras durante el trayecto.
Cuando llegaron a España tuvieron que empezar desde cero. Como tantas familias migrantes, se enfrentaron a obstáculos económicos, laborales y sociales mientras intentaban construir una nueva vida para sus hijos. Iñaki y Nico crecieron viendo de cerca ese esfuerzo diario. Aprendieron el valor de la constancia, el sacrificio y la responsabilidad familiar.
Años después, ambos alcanzaron la élite del fútbol profesional. Hoy representan a dos selecciones distintas, Iñaki con Ghana y Nico con España, pero comparten una misma historia familiar marcada por la migración y la búsqueda de oportunidades. Su trayectoria recuerda que detrás de muchos éxitos deportivos existen familias que realizaron enormes sacrificios para que sus hijos e hijas pudieran crecer en un entorno más seguro y estable.
El Mundial 2026 refleja la diversidad de un mundo en movimiento
Las historias de Alphonso Davies, Iñaki Williams o Nico Williams no son casos aislados.
En las selecciones que participarán en el Mundial 2026 encontraremos numerosos jugadores cuyos padres o madres migraron buscando nuevas oportunidades. Otros crecieron entre diferentes culturas, idiomas y tradiciones. Algunos nacieron en países distintos a los de sus familias y construyeron su identidad entre varios lugares.
El fútbol internacional refleja cada vez más la diversidad de nuestras sociedades.
Y esa diversidad también está presente fuera de los estadios. Está en las aulas, en los parques, en los equipos deportivos locales y en las comunidades donde miles de niños y niñas construyen nuevas amistades y nuevos proyectos de vida tras llegar a un país diferente. Lejos de ser una excepción, la migración forma parte de la realidad de millones de familias en todo el mundo.

Niños participan en actividades en un espacio amigable para la infancia en un campamento de desplazados internos en Somalia.
Los retos que afrontan los niños y niñas migrantes
Detrás de cada proceso migratorio hay experiencias únicas. Sin embargo, muchos niños y niñas comparten desafíos similares cuando llegan a un nuevo lugar. Aprender un idioma diferente, adaptarse a una escuela desconocida, hacer nuevas amistades o enfrentarse a prejuicios son algunos de los obstáculos que pueden aparecer durante ese proceso.
A estos retos se suman, en muchos casos, situaciones de incertidumbre, separación familiar o dificultades económicas que afectan directamente a su bienestar. Por eso es tan importante garantizar que todos los niños y niñas reciban protección, apoyo y oportunidades para desarrollarse plenamente, independientemente de dónde hayan nacido o del camino que hayan recorrido hasta llegar a una nueva comunidad.
El verdadero partido se juega fuera de los estadios
Durante el Mundial 2026 veremos historias de superación, trabajo en equipo y esfuerzo personal. Pero muchas de esas historias comenzaron mucho antes de que sonara el pitido inicial. Comenzaron cuando una familia tomó la difícil decisión de abandonar su hogar para buscar un futuro mejor para sus hijos e hijas. También comienzan cada día cuando un niño o una niña llega a una nueva escuela, intenta hacer nuevos amigos o aprende a desenvolverse en un entorno desconocido.
Cada niño y cada niña merece la oportunidad de crecer en un entorno seguro, acceder a una educación de calidad, jugar, aprender y construir su futuro con independencia de su origen. Desde Save the Children trabajamos para que la infancia esté protegida y pueda ejercer plenamente sus derechos, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, pobreza, migración o desplazamiento.
Porque el partido más importante no se juega en un estadio. Se juega cada día cuando construimos comunidades más acogedoras, inclusivas y comprometidas con el bienestar de todos los niños y niñas.