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Níger, crecer en medio del conflicto

El 30 de enero, Día Escolar de la No Violencia y la Paz, la paz no es solo ausencia de guerra sino la garantía de derechos, protección y oportunidades para la infancia. Mientras que en muchos centros educativos se trabaja este día desde el compromiso con la convivencia y el respeto, en países como Níger millones de niñas y niños crecen marcados por un conflicto que les priva de una infancia segura y de su derecho a aprender y desarrollarse en paz.  

Níger es hoy uno de los lugares más frágiles del mundo para la infancia. A la pobreza estructural y al impacto de la crisis climática se suma desde hace años un escenario de violencia armada y desplazamientos forzados que golpea con especial dureza a niños, niñas y adolescentes. En este contexto, derechos tan básicos como la educación, la protección o una vida libre de miedo se desvanecen.

Níger se encuentra en el corazón del Sahel, una región atravesada desde hace años por la violencia armada, inestabilidad política y pobreza estructural. En la zona de las tres fronteras entre Níger, Malí y Burkina Faso, distintos grupos armados que atacan comunidades civiles y se enfrente a las fuerzas de seguridad por el control del territorio.  

En Save the Children llevamos años trabajando en el país para proteger a la infancia más vulnerable. En la región de Tillaberi, al oeste de Níger, acompañamos especialmente a niñas y adolescentes afectadas por la violencia y el desplazamiento, poniendo la protección en el centro de la respuesta humanitaria.

Esta violencia no ocurre de forma aislada. A ella se suman los efectos del cambio climático, con sequías e inundaciones cada vez más frecuentes que destruyen cosechas, viviendas y medios de vida. El resultado es una crisis humanitaria compleja que obliga a cientos de miles de personas a huir de sus hogares.

A comienzos de 2025, casi un millón de personas vivían desplazadas en Níger, y más de la mitad eran niños y niñas. Tillaberi es una de las regiones más afectadas: familias enteras llegan tras haberlo perdido todo, buscando seguridad en comunidades que ya estaban en situación de extrema fragilidad.

Los conflictos armados no solo se miden en enfrentamientos o víctimas mortales. Para la infancia, sus efectos son profundos y duraderos.

El desplazamiento forzado rompe la vida cotidiana de niñas y niños: pierden su hogar, dejan de ir a la escuela y se separan de sus familias. Muchos crecen en entornos inseguros, sin acceso a servicios básicos y expuestos a múltiples riesgos de protección.

En Tillaberi, el conflicto ha provocado:

  • Aumento del trabajo infantil como estrategia de supervivencia.
  • Separación familiar, que deja a muchos niños y niñas sin referentes adultos.
  • Mayor exposición a violencia física, psicológica y sexual.
  • Riesgo de reclutamiento por grupos armados.

Las consecuencias no son solo físicas. El miedo constante, las pérdidas y la violencia afectan gravemente al bienestar emocional y la salud mental de la infancia.

Dentro de esta crisis, las niñas y adolescentes son quienes afrontan los riesgos más graves. Las normas de género, la pobreza y la inseguridad hacen que el conflicto impacte de forma desigual sobre ellas.

Muchas niñas desplazadas se ven forzadas a:

  • Abandonar la escuela, truncando su futuro.
  • Asumir tareas domésticas y de cuidado desde edades muy tempranas.
  • Enfrentarse al matrimonio infantil como mecanismo de “protección” o supervivencia familiar.
  • Sufrir violencia sexual, explotación o embarazos precoces.

Además, su voz rara vez es escuchada. En contextos de conflicto, las niñas suelen quedar excluidas de los espacios de decisión y de los sistemas de protección, lo que aumenta su vulnerabilidad y las deja sin herramientas para defender sus derechos.

Frente a esta realidad, en Save the Children trabajamos para que la protección de la infancia sea una prioridad incluso en los contextos más difíciles.

En la región de Tillaberi, gracias al apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo, desde julio 2025 implementamos, junto a nuestra socia local FAD, un programa centrado en la protección y el empoderamiento de niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años. Una de las principales respuestas son los Espacios Amigables para las Niñas, lugares seguros donde pueden reunirse, expresarse sin miedo y recibir apoyo psicosocial. Gracias a este apoyo, se espera alcanzar a 1.256 personas en Níger, de las cuales 1.029 serán mujeres y niñas.

En estos espacios, las niñas:

  • Aprenden a identificar riesgos y protegerse.
  • Conocen sus derechos y los servicios disponibles.
  • Crean redes de apoyo entre iguales.
  • Refuerzan su autoestima y su capacidad para tomar decisiones sobre su propia vida.

A través de la metodología Girls Decide, trabajamos para que las niñas no sean solo víctimas del conflicto, sino protagonistas de su propia protección y futuro.

Al mismo tiempo, fortalecemos a familias, comunidades y actores locales, como comités de protección, líderes comunitarios y servicios técnicos para que puedan prevenir, detectar y responder a situaciones de violencia contra la infancia.