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¿Por qué morir tan pronto?

Esta entrada ha sido escrita por Natalia Quiroga.

¿Por qué morir tan pronto? Nuruddin Farah, escritor somalí, nominado el Premio Nobel y una de las grandes figuras de la literatura africana, titulaba así su primera novela allá por el año 1965. Farah, que en sus libros se centra especialmente en el papel de la mujer somalí en la sociedad, sigue hoy escribiendo sobre su país para, como dice, “mantenerlo vivo”.

En Somalia, hoy más que nunca, las personas mueren demasiado pronto. 1 de cada 6 niños no llegará a cumplir los 5 años de edad."

Hamina tiene 60 años. En Somalia tener 60 años significa haber superado la esperanza de vida con la que, los estándares internacionales, marcan a las personas al nacer. 54 años. En Somalia, hoy más que nunca, las personas mueren demasiado pronto. 1 de cada 6 niños no llegará a cumplir los 5 años de edad. Según el último Estado Mundial de la Madres que publicábamos este año, Somalia ocupa el último lugar en lo que a bienestar del niño se refiere.

En la foto Hamina se tapa la cara para que nuestra compañera, la persona con la que está hablando, no le vea las lágrimas. Hamina se dedicaba al pastoreo pero ahora vive refugiada en las afueras de Qardho. Hasta aquí llegó después de que la sequía y la muerte de su ganado le obligase a desplazarse. Cada día morían 10 cabras hasta que un día casi murieron todas.

Solo comemos una vez al día y a veces nada. El marido de mi hija va todos los días a Qarhho a buscar trabajo pero no hay nada y los niños tampoco pueden ir a la escuela."

“Llegué aquí desde Dahar, a más de 200 kilómetros de aquí. Tenía 400 cabras y tres camellos, la vida nos iba bien hasta que llegó la sequía. Los problemas empezaron hace 6 meses. Cada día morían 10 cabras, al día siguiente 10 más…hasta que apenas nos quedaron unas pocas con las que no lograríamos sobrevivir. Nos pusimos a caminar durante tres días y tres noches hasta que llegamos aquí, hace ya dos meses. Imagínate, a mi edad y tener que caminar tanto, sosteniendo a mis nietos. Apenas teníamos comida y tampoco agua y hoy veo como mis nietos se quedan más y más débiles. Solo comemos una vez al día y a veces nada. El marido de mi hija va todos los días a Qarhho a buscar trabajo pero no hay nada y los niños tampoco pueden ir a la escuela. Gracias a Dios, algunas personas del pueblo nos dejan a veces sus camellos y vamos a buscar agua que traemos en latas. Cuestan 1/4 de dólar pero apenas nos queda dinero para pagar eso. Muchos pastores han llegado hasta aquí como nosotros, esto está lleno de familias.”

La cultura somalí está llena de poesía, plagada de metáforas. Cuando estoy a punto de terminar de leer el relato de Hamina me sorprende su metáfora. “Si te fijas bien alrededor verás como las personas que han llegado hasta aquí huyendo se mantienen apretadas en sus refugios de paja bajo los árboles. Me siento como si fuéramos gente normal y de repente nos hubiésemos vuelto ciegos. ¿Te puedes imaginar lo que puedes esperar de una persona que de repente se vuelve ciega. Aquí no tenemos futuro, no tenemos nada”.

La gente huye dentro pero sobre todo huye fuera.

La gente en Somalia está huyendo, bien a otras parte del país, bien a los campos de refugiados de Etiopía y Kenia. La situación en la región de Puntalandia, al norte de Somalia, ha empeorado, especialmente en los campos de desplazados. Los últimos informes alertaban que 1 de cada 4 niños en los campos de Bosaso y Karkar sufrían desnutrición. A los campos situados en torno a la capital del país, Mogadishu, han llegado cerca de 21.000 personas desde principios de este mes.

Por su parte, los campos de refugiados en Dadaab, en Kenia, reciben una media de 1.270 somalíes cada día; entre el 1 y el 19 de julio se registraron 100.000 nuevas llegadas. Nuevas llegadas a un campo en el que ya no cabía nadie más. En Etiopía, el número de refugiados somalíes que han llegado desde principios de año supera los 78.000. En ambos países, las tasas de desnutrición que se registran entre los refugiados recién llegados se sitúan en torno al 45%, superando los límites considerados de emergencia.

Como decía Farah, es necesario escribir sobre el país para que este siga vivo. Pero necesitamos ayudar muchos más para que el país y su gente sobrevivan a esta terrible emergencia. A veces, no solo bastan las palabras.