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Adolescente Covid19

PROTEGER
A UNA GENERACIÓN

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La Covid-19 está exponiendo y exacerbando las desigualdades existentes que ponen a las niñas en un mayor riesgo de violencia de género. Las adolescentes, especialmente las que están casadas, las niñas con discapacidad y las jóvenes que viven en contextos humanitarios son las que están expuestas mayores riesgos. Además, a menudo las niñas y adolescentes son invisibles porque los servicios de emergencias están diseñados para personas adultas o infancia en general, sin tener en cuenta las especificidades de género. 

En el informe Más allá de la pandemia: proteger a una generación de niñas de la violencia de género en la emergencia de la Covid-19 hemos abordado las necesidades de las niñas y las adolescentes en el contexto actual y hemos propuesto medidas concretas para los responsables de Naciones Unidas, los donantes, los gobiernos nacionales, los agentes humanitarios y los medios de comunicación para garantizar que los factores de riesgo que sufren las jóvenes son una prioridad en los planes de recuperación.

Los servicios de apoyo y protección a las niñas y adolescentes frente a la violencia de género deben priorizarse como un componente esencial en los planes de respuesta a la pandemia en todo el mundo. En contextos de incertidumbre, estrés y aislamiento, la violencia puede aumentar dentro de los hogares, por lo que estos servicios deben permanecer abiertos, seguros, accesibles y contar con financiación para apoyar a las niñas y las adolescentes. Las líneas directas de violencia infantil y sexual que apoyan a la infancia deben reforzarse tanto a nivel financiero como a través del desarrollo de capacidades, para que las personas que atienden a las víctimas en los distintos países puedan responder mejor a sus necesidades.

Se estima que por cada 3 meses de cuarentena y aislamiento habrá 15 millones de casos más de violencia de género, 31 millones de casos si la cuarentena se mantiene por 6 meses, 45 millones en 9 meses y 61 millones de casos adicionales de violencia de género al pasar más de un año. Las adolescentes que sufran violencia por parte de su pareja, incluyendo a las niñas ya casadas y las que se encuentran en uniones similares al matrimonio, ya estaban aisladas de mecanismos de protección y redes de apoyo antes de la pandemia, por lo que ahora están en mayor medida expuestas a la violencia. En total se estima que 120 millones de niñas en todo el mundo (casi 1 de cada 10) han sufrido violaciones u otras formas de violencia sexual, siendo los esposos y parejas actuales o anteriores los responsables más comunes de los que se informa.

En el informe también hemos recopilado ejemplos concretos de buenas prácticas llevadas a cabo en terreno. En México, el equipo de Save the Children desarrolló una guía sobre “Cómo hacer del hogar un espacio seguro”, que abordó de forma específica la necesidad de dejar atrás las normas y estereotipos nocivos de género y crear espacios libres de violencia de género en los que la infancia esté protegida. La guía se publicó en el sitio web oficial del gobierno de México sobre la respuesta a la Covid-19. En Níger, hemos capacitado a los líderes de las comunidades y a los líderes religiosos para que desempeñen su función de proteger a las niñas y las adolescentes de violencia de género durante la pandemia, incluido el matrimonio infantil. Para ello, realizamos actividades conjuntas para concienciar e informar sobre los riesgos a los que las jóvenes estaban expuestas y desarrollamos conjuntamente herramientas para prevenir estos casos.

En Save the Children pensamos que es fundamental incorporar la perspectiva de género en la toma de decisiones gubernamentales y escuchar las voces de las niñas y adolescentes en los planes de reconstrucción de la pandemia. Por eso en el informe hemos incluido las voces de jóvenes de todo el mundo. Ellas mejor que nadie conocen los problemas que las afectan y qué necesitan para sentirse seguras, continuar con su educación o acceder a los servicios médicos.