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República Centroafricana: "la situación es una catástrofe"

Esta artículo ha sido escrito por Mike McCusker, Save the Children en República Centroafricana

Hay gente tan lejos como me alcanza la vista: 45.000 personas. Camino por el campo que ahora es su hogar – un hogar sin tejado y con apenas un baño para compartir con otras 44.999 personas. Estas personas lo están pasando mal para asegurarse algo de comida, por no hablar de una comida decente. Para la mayoría, la situación es impensable, para los que están en el aeropuerto de Bangui, la situación es una realidad.

A día de hoy en Bangui, hay 40 zonas con más de 210.000 personas desplazadas. En el aeropuerto no existe virtualmente ni refugio ni una sola mosquitera. El resultado, las tasas de malaria infantil y de infecciones respiratorias siguen aumentando. Las condiciones de higiene son impactantes: la combinación de la defecación al aire libre y la lluvia se convierten en un campo de cultivo ideal para las enfermedades intestinales, que pueden ser letales para los niños. Muchos más sufrirán trauma tras la violencia de la que irrumpió el pasado 5 de diciembre.

Ayuda coordinada

Afortunadamente, la ayuda ha empezado a llegar. Unicef está distribuyendo materiales de refugio, el Programa Mundial de Alimentos está llevando a cabo distribuciones masivas de alimentos, la Cruz Roja está construyendo letrinas, Médicos sin Fronteras gestiona dos puestos sanitarios y Save the Children está realizando actividades de protección de la infancia. Estamos estableciendo espacios de juego seguro junto a los centros sanitarios para poder transferir con la máxima rapidez a los niños y niñas que necesiten tratamiento. Nuestros espacios de juego aportan a los niños un lugar seguro para jugar y aprender, para evadirse por un rato de la dureza del campo de desplazados. También estamos ofreciendo apoyo psicológico individual para los niños a los que el trauma les está afectando especialmente.

“La situación es una catástrofe”, explica Aubin, el coordinador de los espacios de juego, que también vive desplazado en el campo.

La peor parte es ver a los niños y niñas aquí. Sus condiciones físicas y psicológicas empeorarán cuanto más tiempo se queden aquí”.

Aubin ha estado trabajando sin descanso para levantar los espacios. A pesar de sus dificultades personas, cada mañana se pone a trabajar. Por la noche, ya de regreso, moviliza a toda la comunidad destacando ala importancia de los espacios de juego para el bienestar y la seguridad de los niños. También el de sus hijos.

Hace dos semanas el Hotel Ledger, el hotel principal en Bangui, estaba al máximo de su capacidad. Periodistas, reporteros y personal de cámara invadían la sala de estar, esperando por la siguiente pieza de información y corriendo a cazar la noticia. Hoy, el hotel ya está vacío y en completo silencio: la mayoría de los periodistas ya se han ido a buscar la siguiente noticia en otro lugar.

El número de personas desplazadas en Bangui continua creciendo cada día. Trabajamos en diferentes campos, con ayuda en protección y salud, pero las necesidades siguen siendo enormes. Empieza el nuevo año y la pregunta sigue siendo la misma que en diciembre de 2013: ¿qué va a hacer la comunidad internacional por República Centroafricana?