romper el silencio
del acoso escolar

    

Artículo escrito por Lucía Martínez Martín. Técnica de Incidencia Política – Comunidad de Madrid

Marina es una de las muchas niñas que han sufrido acoso escolar en la Comunidad de Madrid. Ella nos cuenta cómo sus compañeros y compañeras de clase solían insultarla y destrozarle el material escolar. Marina recuerda con tristeza como nadie la ayudó ni denunció la situación, ni siquiera aquellas a quienes consideraba sus amigas.

Empezaron a preguntar a la gente en clase para ver quién había sido. Como nadie decía nada nos amenazaron con castigar a toda la clase y empezaron a sacar a gente para hablar uno por uno con ellos, hasta que al final expulsaron a una chica. Entonces fue cuando noté que algo cambiaba y toda la clase me hizo el vacío, incluso mis amigas.

Ningún alumno comunicó a los responsables del centro lo que estaba ocurriendo con su compañera. No lo hicieron, probablemente, porque no existía un modo sencillo y confidencial de hacerlo. Porque, seguramente, temían que al hacerlo pudiesen ser marginados o acosados ellos mismos (“ley del silencio”). O, quizás, porque no identificaron que aquello que le hacía sentir tan mal a Marina, no estaba bien.


El pasado 14 de enero finalizaba el plazo para presentar alegaciones al decreto que regula los planes de convivencia de las escuelas de la Comunidad de Madrid. Estos planes son los que establecen los derechos y obligaciones de los miembros de la comunidad educativa y las normas que garantizan la convivencia en el centro. Con este decreto el Gobierno autonómico pretende, entre otros asuntos, favorecer que los alumnos y alumnas que presencian una situación de acoso escolar lo denuncien, rompiendo así la ley del silencio.

Sin embargo, la propuesta del Gobierno de priorizar medidas punitivas penalizando a aquellos niños y niñas que no denuncien una situación de acoso (lo que recoge el artículo 35 de este decreto), tal y como nos cuenta Marina, puede tener consecuencias graves para el bienestar y la protección de la víctima y del resto de alumnos.

En el caso de Marina, el hecho de obligar a identificar el culpable y el castigo en sí mismo no hizo más que agravar la situación. Por este motivo desde Save the Children creemos que identificar y resolver las causas detrás de no denunciar, así como la apuesta por políticas de prevención y de concienciación del alumnado para que participen como agentes activos de derechos son las estrategias más eficaces para romper con la ley del silencio.

¿Qué pedimos en Save the Children?

Desde Save the Children instamos al Gobierno de la Comunidad de Madrid a que concentre sus esfuerzos en:

  1. Establecer mecanismos de denuncia y petición de ayuda de fácil acceso y que estén identificados claramente en el centro. La comunicación o denuncia de una situación de violencia debe ser siempre confidencial, garantizando la intimidad del denunciante y su no estigmatización.
  2. Fomentar el empoderamiento de los niños y las niñas para que se sientan responsables en la lucha contra el acoso escolar. Es muy importante no criminalizar a los niños y niñas que denuncian con conceptos como “chivato” sino darles espacios y herramientas para empoderarles como sujetos activos de derechos.
  3. Elementos como la asertividad, la empatía, el pensamiento crítico y la evaluación de las consecuencias de los comportamientos son clave para acabar con la normalización de la violencia en las aulas. Tal y como muestra el informe elaborado por Save the Children “Yo a eso no juego” seis de cada diez alumnos y alumnas afirman haber sufrido insultos durante el último mes.

Luchando contra violencia contra la infancia

Los casos de acoso escolar como el de Marina son, desafortunadamente, muy frecuentes. En la Comunidad de Madrid se detectaron 117 casos en el 2017 situándose en la segunda comunidad autónoma con más casos.

Es urgente proteger a los niños y niñas de todos los tipos de violencia a través de la prevención y la sensibilización y poner al servicio de la infancia víctima de violencia mecanismos de denuncia y reparación de los daños ocasionados.

Acabemos con la
Violencia contra la infancia

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