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“Tengo derecho, como niña, a recibir una educación y poder jugar con mis amigos”

Nahla* es una niña siria de 11 años. Tuvo que huir a Líbano hace un año con su familia cuando un misil alcanzó su barrio. Ahora vive con sus padres y seis hermanos en una habitación pequeña en un campamento en Trípoli. Su vida es muy dura, y el trauma y la conmoción que su familia ha sufrido ha supuesto un precio muy alto; antes de huir, Nahla nunca había visto a su padre llorar. Echa de menos jugar en la casa que tenía y poder ir a la escuela en Siria. El invierno se acerca y los niños se ven forzados a compartir una manta para mantener el calor en la habitación donde viven.

El cambio de vida de Nahla*

Teníamos un coche muy caro en Siria y vivíamos en una casa de dos pisos. Mi escuela era enorme y me gustaban mucho las clases de matemáticas y ciencias. Tenía muchos amigos y jugábamos a la pelota en el recreo. Cuando volvíamos de la escuela, mi madre solía cocinar una comida muy rica, con mucha carne, y nos sentábamos todos juntos en la mesa para hablar de lo que habíamos hecho ese día.

Luego las cosas cambiaron. Hombres armados lucharon en nuestro barrio y no se nos permitió ir más a la escuela porque la situación era muy peligrosa. Mis padres tenían miedo de que podríamos ser secuestrados o disparados.  Un día, un misil cayó en el barrio, así que mi padre decidió que lo mejor era huir a Líbano. Mi mamá, papá y mis hermanos, nos fuimos en un autobús que estaba lleno de gente y tardamos dos días en llegar a Líbano. Había un niño de 10 años herido en el autobús con nosotros; me hice amigo de él, pero no fue a Trípoli con nosotros. No sé dónde está.

En nuestro barrio en Siria siempre hacía buen tiempo.  Aquí todo está en sombra especialmente durante el invierno. Hace frío y hay que compartir las mantas. A veces veo llorar a mi padre; nunca le había visto llorar antes. Echo de menos jugar en el patio trasero de mi casa con mis amigos y hermanos. No tenemos un lugar para jugar aquí. Tengo derecho, como niña, a recibir una educación y poder jugar con mis amigos.”