Tres años de guerra en Gaza
y nuestra ayuda
que no se detiene
Tres años después del comienzo de la guerra, la infancia de Gaza sigue enfrentándose a una situación devastadora debido al continuo incumplimiento por parte del Gobierno de Israel tanto del acuerdo de alto el fuego como de sus obligaciones en virtud del derecho internacional. Miles de niños y niñas han perdido la vida, cientos de miles han resultado heridos y más de 625.000 alumnos y alumnas han perdido ya tres años de educación. A pesar de que ha pasado un año desde la entrada en vigor del llamado “alto el fuego" alcanzado en octubre de 2025, la realidad para muchos niños y niñas apenas ha cambiado. Las necesidades humanitarias continúan siendo enormes y miles de familias siguen necesitando alimentos, agua, atención médica, protección y apoyo psicológico.
Nuestra Respuesta
Tres años acompañando a la infancia
Desde 2023, Save the Children ha apoyado a más de 2,2 millones de personas en Gaza, incluyendo a más de 1,1 millones de niños y niñas. Para conseguirlo, nuestros equipos han tenido que adaptar constantemente su trabajo a una emergencia que ha cambiado de forma continua.
Hemos proporcionado ayuda económica a casi 500.000 personas para que las familias puedan cubrir sus necesidades más urgentes. También hemos distribuido 61 millones de litros de agua potable en refugios temporales, instalado 420 letrinas y distribuido miles de kits de higiene.
En salud y nutrición, hemos apoyado a más de 433.000 personas. Nuestros equipos han realizado más de 50.000 valoraciones nutricionales a niños y niñas y han tratado a más de 3.600 con desnutrición aguda.
Y mientras cientos de miles de niños y niñas han visto interrumpida su educación, hemos mantenido espacios donde puedan seguir aprendiendo. En Gaza gestionamos 60 espacios educativos temporales y 44 centros de primera infancia, y hemos apoyado a más de 43.000 niños y niñas.
Proteger también significa cuidar su bienestar
Después de tres años de violencia, las consecuencias para la infancia van mucho más allá de las heridas físicas.
En nuestros 16 espacios seguros para la infancia, niños, niñas y personas cuidadoras pueden encontrar un lugar protegido y acceder a apoyo psicológico. Más de 21.700 personas han recibido este acompañamiento. También hemos gestionado cientos de casos de niños y niñas en situaciones de especial riesgo, incluyendo la localización y reunificación familiar.
Estos espacios son también lugares para recuperar algo que la guerra ha arrebatado a tantos niños y niñas: la posibilidad de jugar, relacionarse con otros y volver a sentir cierta normalidad.
La respuesta no termina en Gaza
En Cisjordania hemos apoyado a más de 162.000 personas desde 2023, entre ellas más de 83.000 niños y niñas, mediante programas de educación, protección, salud mental, agua, saneamiento y asistencia económica.
También hemos apoyado a más de 18.000 personas palestinas en Egipto, incluyendo personas evacuadas de Gaza por motivos médicos y familias desplazadas, con asistencia económica, servicios sanitarios, educación y apoyo psicológico.
Y en El Líbano, donde la escalada de violencia ha obligado a muchas familias a abandonar sus hogares, nuestra respuesta ha llegado a casi 7 millones de personas durante estos tres años, entre ellas más de 3,5 millones de niños y niñas.

Nuestro apoyo que tiene que seguir
Tres años después, la situación de la infancia sigue siendo crítica. El llamado "alto el fuego" no indica que las necesidades hayan desaparecido. Los niños y niñas de Gaza necesitan acceso a la educación, atención médica y nutricional, agua potable, protección y espacios seguros. Y necesitan que estos servicios puedan mantenerse en el tiempo.
Por eso, nuestra respuesta está evolucionando. En Gaza trabajaremos para reforzar nuestros servicios de salud y nutrición, mantener el apoyo a la infancia y avanzar hacia soluciones más sostenibles en agua y saneamiento. En educación, el objetivo es pasar progresivamente de los espacios temporales de aprendizaje a programas de recuperación y aprendizaje básico.
Las necesidades también continúan en Egipto y El Líbano, donde seguiremos proporcionando ayuda económica y alimentos, refugio seguro, atención sanitaria, apoyo psicológico, educación y espacios seguros para la infancia.
Tres años después, seguimos convencidos de que ningún niño o niña debería tener que crecer en medio de una guerra.
Y mientras las necesidades sigan ahí, nuestra ayuda tampoco se detendrá.