Un año junto a los niños y niñas rohingya

25 Agosto 2018

Desde el 25 de agosto de 2017, Bangladesh ha visto una llegada sin precedentes de refugiados rohingya huyendo de la violencia y persecución en el estado Rakhine de Myanmar.

Los refugiados llegan a Bangladesh exhaustos tras el duro viaje de alrededor de 10 días que muchos tienen que realizar a pie. La mayoría llegan al distrito de Cox's Bazar y se instalan progresivamente en alojamientos improvisados, campos temporales, campos oficiales (sólo una vez que consiguen registrarse como refugiados) y con la población local, concentrados en un área muy pequeña con condiciones de vida muy difíciles y acceso a servicios muy limitados.

Los niños rohingya refugiados en Cox's Bazar, Bangladesh necesitan nuestra ayuda. 

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En Save the Children hemos sido testigos de la situación de la que huyen los rohingya y, sobre todo, de la vulneración de derechos que están viviendo. Casi todos los niños con los que hemos hablado han visto y experimentado cosas que nadie debería vivir. Nos han hablado de masacres, de violaciones múltiples y de que han visto a miembros de su familia quemados vivos.

La importancia del trabajo en el campo de refugiados

En este último año hemos llegado a más de 350.000 niños y niñas, muchos de ellos huérfanos. Hemos establecido casi 100 espacios seguros dando a casi 40.000 niños un lugar donde jugar, recuperarse y volver a ser niños. También contamos con progamas de protección, acceso a la educación, salud, alimentación, agua y saneamiento.

Nur* tiene 11 años y nació con un problema de sordera parcial. Él nació en Myanmar pero tuvo que huir cuando su aldea fue atacada. Su madre fue asesinada y su padre fue llevado a prisión.

Una persona le encontró cuando estaba solo y llorando. Ella le llevó a Bangladesh y vivieron un viaje lleno de peligros. Ahora vive con ella y va a las actividades dentro del espacio seguro donde juega con otros niños. Le gusta mucho pintar.

A veces tiene convulsiones. Se hace pis por las noches. Pero cuando estoy con él está mucho más tranquilo"

Madre de acogida de Nur*

 

Un trabajo que no debemos parar

Ha pasado un año desde que estos niños y niás perdieron su infancia. El mundo no ha conseguido responsabilizar a los responsables de estos ataques violentos. Nosotros, una vez más, estaremos al lado de la infancia haciendo lo que sea necesario para que tengan derecho a tener un futuro feliz.

Si puedes ayúdanos a hacer posible nuestro trabajo.

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