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Un día en la ludoteca de Illescas

Viernes, 17:30h. Es el cambio de turnos en la ludoteca de Illescas. Los niños más pequeños salen y un grupo de niños más mayor (de 7 a 9 años) está esperando fuera su turno de jugar. Cuando entras en la ludoteca por primera vez parece que no ha pasado ningún niño por ahí de lo ordenado que está todo. Eso es lo normal, porque 15 minutos antes de que acabe el turno, empieza a sonar una canción y los niños saben que tienen que recoger. Aprender a cuidar los espacios que se comparten, un gran aprendizaje.

En la planta de abajo hay una sala de usos múltiples donde ahora están los niños sentados esperando a que les recojan sus padres. En el otro lado del pasillo hay una zona grande llena de juguetes. Cada juguete ocupa una zona: la musical con instrumentos, los de mesa con sillas para sentarse más tranquilamente, muñecas, muñecos, cocinitas, mercados, peluquerías. Sin género asociado. Que los niños y niñas puedan elegir. Por último un pequeño parabán con disfraces. Quién dijo que solo nos podamos disfrazar en carnavales, con lo divertido que es jugar a ser lo que queramos ser. Soñar.

La ludoteca sigue en la planta de arriba. Una sala de colchones y espalderas. También habitaciones más pequeñas. En ese momento aparece Víctor corriendo. Va a buscar un altavoz porque ya son las 18:15 y un grupo de chicos y chicas quiere bailar. Les pone la música y ellas preparan una coreografía tal y como se llevan ahora.

Las noches de acampada

Hoy hay bastante movimiento en la ludoteca, los educadores van de un lado a otro recogiendo autorizaciones porque esta noche no será una noche cualquiera. Hoy toca acampada. Y a falta de salir de la ciudad, la harán en la propia ludoteca. Víctor nos cuenta el plan: primero cenarán todos juntos, harán algunos juegos y cantarán canciones. Duermen en la sala de colchones y mañana, tras el desayuno, cada uno se irá a su casa.

Esta actividad es importante porque le da mucha autonomía a los menores. Aunque no puedan salir de la ciudad, no hay excusa para que no desarrollen esa habilidad y se lo pasen bien en un entorno seguro con sus compañeros.

El mercadillo de verano

Las actividades de la ludoteca no terminan aquí... si entras en una de las habitaciones de la planta de arriba verás cómo los materiales del mercadillo están casi terminados. Cada año, en Illescas, los niños y las niñas montan un mercadillo de cosas hechas por ellos y con lo que consiguen van al parque de atracciones o al acuópolis. Parece que este año va a ganar el parque de atracciones, pero no es del todo seguro.

Posavasos hechos con corchos, pomperos con botes y alambre, marcapáginas, portalápices de pajitas y, el plato fuerte de todo, unos cojines de emojis hechos por ellos. Todas estas manualidades son decididos por ellos y también ellos se encargan de hacerlos. Deciden los precios, montan los puestos y luego disfrutan con la recompensa de un trabajo bien hecho.

La ludoteca de Illescas es sin duda un lugar mágico donde se escuchan risas. Pero sobre todo es un espacio seguro donde los niños y las niñas pueden jugar libremente, en un ambiente sano, participativo y donde, de manera trasversal y mediante actividades de ocio y tiempo libre, se educa a los menores que están en una situación de riesgo de pobreza y exclusión social.

Este proyecto es posible gracias a las personas que apoyan nuestros proyectos y a todas las que día a día se dejan la piel trabajando con los niños y las niñas para que entre todos consigamos romper el círculo de la pobreza.