Las vacaciones de verano traen más tiempo libre, más momentos de ocio y, en muchos casos, más horas frente a las pantallas. Videojuegos, redes sociales, vídeos o chats forman parte del día a día de muchos niños, niñas y adolescentes durante estos meses.  

Con motivo de las vacaciones de verano, recordamos la importancia de acompañar a niños, niñas y adolescentes en su vida digital. Las plataformas digitales  pueden ofrecer oportunidades para aprender, crear y relacionarse, pero también puede exponerles a riesgos que requieren el acompañamiento de las familias.  

Aprovechando esta fecha, estas son algunas claves para ayudarles a disfrutar de una experiencia digital más segura, consciente y positiva. 

Acompañar sin invadir  

Interesarse por los sitios web que visitan, los videojuegos, redes sociales y aplicaciones que utilizan. Preguntarles qué les gusta hacer en Internet y compartir tiempo con ellos y ellas en el entorno digital. Acompañar no significa vigilar, sino estar presente y generar confianza, desde el interés y el diálogo.  

Hablar sobre la importancia de prevenir

Explicar de forma sencilla cuáles son algunos de los riesgos que existen en Internet y cómo protegerse.  Ayudarles a comprender que no todas las personas con las que interactúan en internet son quienes dicen ser. Es importante explicarles que un desconocido no es solo alguien a quien nunca han visto en persona, sino también cualquier usuario cuya identidad no puedan verificar, aunque parezca tener intereses o contactos en común. Conviene enseñarles a reconocer señales de alerta, como quienes intentan llevar rápidamente la conversación al ámbito privado, solicitan información personal, fotografías o vídeos, insisten en mantener el contacto en secreto o generan una sensación de urgencia o presión.

Enseñarles a proteger su privacidad  

Ayudarles a comprender el valor de sus datos personales y que, una vez que comparten información en internet, pueden perder el control sobre quién la ve, la guarda o la difunde, así como sobre el uso que otras personas puedan hacer de ella. Es importante explicarles que fotografías y vídeos en los que aparezcan ellos u otras personas, así como datos como su dirección, número de teléfono, la ubicación de su casa o su colegio, o cualquier otra información sobre su entorno personal, no deberían compartirse libremente en redes sociales, videojuegos o chats. Antes de publicar o enviar cualquier contenido, conviene animarles a preguntarse quién podrá verlo y si se sentirían cómodos si esa información llegara a personas que no conocen.

Hablarles del consentimiento digital  

El respeto también existe en Internet. Enseñarles que deben pedir permiso antes de publicar o compartir imágenes, vídeos o información de otras personas, y no compartirlas sin este consentimiento.  

Establecer límites de uso acordados, previamente pactadas  

Durante las vacaciones es habitual que aumente el tiempo de pantalla. Por eso es importante acordar en familia cuándo, cómo y cuánto tiempo se utilizan los dispositivos. Los acuerdos suelen funcionar mejor que las imposiciones, y deben ser aplicables a toda la familia. Las personas adultas tenemos que dar ejemplo.

Hablar sobre las relaciones digitales saludables  

A medida que crecen, muchas de sus relaciones también se desarrollan online. Ayudarles a identificar conductas de control o manipulación. Revisar constantemente los mensajes de otra persona, pedir contraseñas o exigir disponibilidad permanente no son comportamientos saludables.  

Fomentar el pensamiento crítico  

No todo lo que aparece en TikTok, Instagram, X, YouTube u otra red social es cierto. Hay que animarlos a contrastar la información, verificar las fuentes y cuestionar los contenidos que consumen.  

Poner nombre a las emociones que sienten online  

Lo que ocurre en Internet puede afectar tanto como lo que sucede fuera de la pantalla. Escucharlos y validar sus emociones les ayudará a expresarse lo que sienten y a pedir ayuda cuando lo necesiten.  

Enseñarles a respetar y denunciar  

Explicarles que no basta con no hacer daño. También es importante actuar cuando se presencia una situación de acoso o daño hacia otra persona, mostrando apoyo a la víctima y utilizando las herramientas de denuncia disponibles.  

Explicarles qué es la pornografía y cómo actuar  

Desde la calma, pregunta qué ha visto, cómo se ha sentido, y si entiende lo que ha visto. Puedes explicarle qué es la pornografía (ficción, no representa relaciones reales, y preguntarle si sabe cómo hacer para que otras personas no le enseñen ese tipo de imágenes y ensayar con él o ella cómo hacerlo. También puedes explicarle que puede recurrir a ti si encuentra ese tipo de imágenes en Internet, si se las envía alguien conocido, alguien desconocido, etc.  

Hacerles saber que pueden acudir a nosotros  

La confianza sigue siendo la mejor herramienta de protección. Es importante que sepan que pueden hablar con nosotros si algo les preocupa o les hace sentir incómodos, sin miedo a ser juzgados.   Para que esto ocurra, también es fundamental que las personas adultas demos ejemplo con un uso responsable y equilibrado de la tecnología: manteniendo hábitos digitales saludables y mostrando que es posible disfrutar de los dispositivos sin que ocupen todo nuestro tiempo. El ejemplo cotidiano refuerza los mensajes que queremos transmitir y facilita que niños, niñas y adolescentes adopten un uso más seguro y consciente de la tecnología.

Las vacaciones son una buena oportunidad para fortalecer hábitos digitales positivos. Además de pactar límites respecto al tiempo frente a las pantallas, acompañar, escuchar y dialogar sigue siendo la mejor forma de ayudar a niños, niñas y adolescentes a desenvolverse de manera segura en el entorno digital.