Espacio seguro Venezuela

Venezuela: espacios seguros para proteger a
la infancia tras los terremotos

Después de los terremotos, la infancia sigue necesitando protección

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte y centro de Venezuela el 24 de junio. A 12 de julio, las autoridades habían informado de 4.490 personas fallecidas, 16.740 heridas, más de 6.460 rescates y más de 17.900 personas sin vivienda.

Los daños en edificios e infraestructuras han sido graves. Se han reportado al menos 1.000 edificios dañados o destruidos, incluidos hospitales. También se han visto afectados sistemas de transporte y el aeropuerto internacional, mientras que los cortes de electricidad y comunicaciones en algunas zonas dificultan conocer el alcance completo de la emergencia.

Muchas familias duermen al aire libre o se reúnen en espacios abiertos por miedo a volver a edificios dañados. La falta de refugio adecuado, agua limpia y saneamiento, unida a las recientes lluvias intensas, está generando nuevos riesgos para la salud y el bienestar de niños, niñas y familias.

En un campamento informal en La Guaira, nuestros equipos han visto a niños y niñas cubiertos de picaduras de mosquito, durmiendo en tiendas y jugando entre charcos de agua estancada tras las lluvias. También hay acumulación de basura que atrae moscas, con algunas familias durmiendo a pocos metros de grandes montones de residuos.

Cuando llueve, las tiendas se empapan y las pertenencias de las familias quedan mojadas. Algunas personas ni siquiera tienen tiendas y duermen en refugios improvisados hechos con piezas de chapa o tablas cubiertas con plástico, que se mojan especialmente cuando llueve.

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¿Cómo han impactado los terremotos en los niños y las niñas?

Muchos niños y niñas han perdido sus hogares y se refugian fuera, sin un lugar seguro al que regresar. Esta situación aumenta su exposición a riesgos de protección, incluidos la explotación y el abuso, y puede generar un fuerte malestar psicológico.

Los niños y niñas también se enfrentan a la interrupción de su educación. Todas las escuelas fueron cerradas temporalmente y las evaluaciones iniciales indican que más de 400 escuelas han resultado dañadas solo en el Distrito Capital. Algunas escuelas que no sufrieron daños están siendo utilizadas como refugios temporales para familias desplazadas.

En algunos asentamientos, los niños y niñas corren y juegan entre cables eléctricos expuestos que atraviesan el suelo desde un punto de carga. Esto es especialmente peligroso cuando llueve. Un padre mostró a una persona de nuestro equipo la quemadura que sufrió al electrocutarse con uno de esos cables.

En nuestro espacio seguro para la infancia en La Guaira, el personal nos cuenta que los niños y niñas quieren hablar sobre lo que han vivido: la pérdida de amistades que han fallecido y la pérdida de sus hogares. También estamos viendo que algunos niños y niñas más pequeños se aferran a mascotas u objetos. Un niño contó a una de nuestras orientadoras que su peluche es su amigo y que necesita llevarlo consigo a todas partes para no sentir miedo.

En este contexto, la respuesta humanitaria debe incluir apoyo urgente para que los niños y niñas puedan acceder a refugio, alimentos, agua y atención sanitaria, además de protección, educación y apoyo psicosocial.

Qué son los Espacios Adaptados a la Infancia

Los Espacios Adaptados a la Infancia son entornos seguros donde niños y niñas pueden participar en actividades recreativas y de aprendizaje estructuradas, recibir apoyo psicosocial y recuperar cierta sensación de normalidad tras una emergencia.

Save the Children ha establecido tres Espacios Adaptados a la Infancia en las zonas afectadas: dos en La Guaira y uno en Caracas. En ellos participan niños y niñas de distintas edades, principalmente de entre seis y nueve años.

Estos espacios forman parte de nuestra respuesta de protección infantil y apoyo psicosocial. También nos estamos coordinando con las autoridades correspondientes para apoyar a niños y niñas en situación de riesgo y proporcionar gestión de casos de protección infantil.

Nuestros espacios ofrecen a los niños y niñas una sensación de estabilidad y rutina que les falta durante el desplazamiento. Nuestro personal ha escuchado a algunos niños y niñas decir a sus padres, cuando vuelven a sus tiendas, que regresan de “la escuelita”.

Apoyo psicosocial y recuperación tras el desastre

Trabajamos con nuestra organización socia local Fundana para ofrecer apoyo en salud mental a niños, niñas y familias. Además, hemos distribuido 150 kits socioemocionales a niños y niñas en Tanaguarena, La Guaira. Estos kits están destinados a apoyar la recuperación psicosocial y ayudarles a afrontar el malestar, la pérdida y la incertidumbre causados por el desastre.

A pesar de los signos de malestar emocional que estamos viendo en niños y niñas, nuestros equipos también observan señales de resiliencia y esperanza. Una psicóloga de nuestro equipo contó cómo un niño en un espacio seguro en Caracas empezó a desmontar el gran puzle de letras de espuma que usamos como alfombra para construir casas. La psicóloga señaló que el simbolismo de este gesto era muy conmovedor.

Algunos niños y niñas algo mayores nos cuentan que están documentando lo que están viviendo en diarios, por iniciativa propia, y dicen que eso les ayuda a sentirse un poco más tranquilos.

El apoyo psicosocial y los espacios seguros son una parte esencial de la respuesta, especialmente cuando los niños y niñas han perdido sus rutinas, sus escuelas están cerradas o dañadas y muchas familias permanecen en refugios o espacios abiertos.

Una respuesta que va más allá de los espacios seguros

Comenzamos a responder en las primeras 24 horas tras los terremotos, liberando 2,5 millones de dólares del Fondo de Emergencias para la Infancia para iniciar la respuesta y las actividades vitales.

Nuestros equipos y organizaciones socias trabajan en las zonas afectadas, con una respuesta inicial centrada en La Guaira, Catia La Mar y las zonas más afectadas de Caracas. Nuestro objetivo es llegar a 350.000 personas, incluidos 200.000 niños y niñas.

Priorizamos a los niños y niñas que enfrentan mayores riesgos tras los terremotos, incluidos quienes viven en refugios o espacios públicos saturados, niños y niñas con discapacidad y familias que han perdido el acceso a atención sanitaria, agua segura, alimentos y educación.

Salud y nutrición

Estamos apoyando la atención sanitaria primaria esencial para niños y niñas, mujeres embarazadas, cuidadores y otras personas afectadas a través de organizaciones socias locales y servicios móviles cuando es necesario.

Junto a la organización socia de salud Paluz, hemos empezado a prestar servicios en zonas afectadas mediante clínicas móviles, con atención primaria, consultas, medicamentos, derivaciones y apoyo a niños, niñas y familias afectadas por el terremoto.

A 6 de julio de 2026, habíamos llegado a 781 personas con apoyo sanitario. También estamos ampliando la respuesta con una Unidad de Salud de Emergencia móvil y apoyaremos la detección y tratamiento de la malnutrición, la lactancia materna y la alimentación segura de lactantes, niños y niñas pequeñas.

Agua, saneamiento e higiene

Ayudaremos a niños, niñas y familias a acceder a agua potable segura y a reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua.

El apoyo previsto incluye puntos de hidratación, soluciones seguras para almacenar agua y promoción de higiene en refugios, escuelas y comunidades afectadas. También hemos empezado a distribuir kits de higiene con jabón, cepillos de dientes, suministros de higiene menstrual y productos de limpieza del hogar.
Aunque se está distribuyendo agua potable en algunos campamentos informales, no siempre es suficiente y no todas las personas tienen medios para almacenarla.

A 6 de julio de 2026, habíamos llegado a 913 personas con apoyo en agua, saneamiento e higiene.

Educación

Apoyaremos a los niños y niñas para que puedan continuar aprendiendo y regresar a la escuela de forma segura. Este soporte incluirá la evaluación de necesidades educativas y escuelas dañadas, la provisión de materiales de enseñanza y aprendizaje, la creación de espacios temporales de aprendizaje cuando sea necesario y el apoyo a docentes para responder al duelo, las necesidades emocionales y el malestar de los niños y niñas.

Jose niño Venezuela

Por qué el apoyo sigue siendo urgente

Antes de los terremotos, muchos niños y niñas en Venezuela ya afrontaban dificultades para acceder a servicios básicos como atención sanitaria, alimentos, agua limpia y educación. Los terremotos han añadido más presión a unos servicios que ya estaban tensionados, mientras que los daños en carreteras, edificios y transporte dificultan que las familias reciban el apoyo que necesitan.

A medida que ampliamos la respuesta humanitaria, la coordinación es clave para que los niños, niñas y familias reciban apoyo rápidamente. La financiación internacional debe aumentar para responder a la escala de las necesidades y debe ser adicional a los fondos ya existentes de los que dependen muchos niños, niñas y sus familias.

La respuesta humanitaria debe ir más allá de la ayuda inmediata. La recuperación requerirá inversión sostenida en vivienda, medios de vida, educación, servicios de salud e infraestructuras.

Cómo puedes ayudar

Nuestro Fondo de Emergencias para la Infancia nos permite actuar en cuanto ocurre una crisis y llevar apoyo vital allí donde se necesita, en el momento en que más importa.

Tu apoyo puede ayudarnos a proporcionar agua segura, alimentos, atención sanitaria, protección, educación y apoyo emocional a niños, niñas y familias. También nos permite trabajar a través de organizaciones socias locales de confianza, llegar rápidamente a las comunidades y adaptar la respuesta a medida que cambian las necesidades.

Los niños y niñas en Venezuela ya han pasado por mucho. No tienen que afrontar solos las consecuencias de esta emergencia.

Dona hoy al Fondo de Emergencias para la Infancia y ayuda a proteger a los niños y niñas afectados por los terremotos en Venezuela y por otras emergencias en el mundo.

Terremotos en Venezuela 2026: Una niña camina entre tiendas de campaña en un asentamiento improvisado con edificios derruidos al fondo.

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Contribuyes a proteger a los niños y niñas frente a riesgos mayores, ofreciendo nutrición, atención básica y entornos seguros.

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