Baja intensidad laboral

Hay una estrecha relación entre el trabajo (y la falta de trabajo) y la pobreza, por lo que es necesario observar la situación laboral de los hogares y su impacto en la pobreza infantil.

Desde el inicio de la crisis, la baja intensidad de trabajo por hogar ha crecido de manera notable, es decir, la cantidad de hogares donde sus miembros trabajan por debajo de su potencial.

En 2016, el 11,6% de la población infantil vive en hogares con baja intensidad laboral, que equivalen a 969.607 niños, niñas y adolescentes.

 

Niños y niñas en hogares con baja intensidad laboral (%)

 

 

Aunque el trabajo es una de las vías más directas e importantes para salir de la pobreza y la exclusión, la precarización creciente del empleo ha hecho que tener un trabajo no siempre asegure estar libre del riesgo de pobreza.

 

Hogares con trabajadores pobres según composición del hogar (%)

 

 

Niños y niñas que viven en hogares en los que nadie trabaja (%)

 

 

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