Podemos revertir el hambre
pero haces falta tú
En 2026 el mundo se enfrenta A un 30% más de hambre que el año pasado
En todo el mundo, el hambre está creciendo más rápido de lo que conseguimos frenar. Hoy, más de 42,8 millones de niños y niñas menores de cinco años sufren desnutrición aguda. Es el equivalente a casi toda la población infantil de Europa.
Lo que está ocurriendo no es una sola crisis, sino varias que se están acumulando: las guerras están obligando a millones de familias a huir y a abandonar sus cultivos, el cambio climático está provocando sequías, inundaciones y tormentas que destruyen cosechas y ganado. Y, al mismo tiempo, el precio de los alimentos básicos ha aumentado hasta hacerlos inaccesibles para muchas familias.
Los niños llegan más débiles que antes. Algunos no pueden ni sentarse cuando llegan al centro”
Nasra, enfermera en un centro de salud en Somalilandia.
El resultado es cada vez más visible en distintos lugares del mundo.
- En Somalia, casi 2 millones de niños y niñas sufren desnutrición aguda, y cerca de 480.000 necesitan tratamiento urgente para sobrevivir.
- En Sudán y Gaza ya se han detectado situaciones de hambruna.
- Y países como Sudán del Sur, Haití o Malí se enfrentan a niveles extremos de hambre en los próximos meses si no se actúa con urgencia.
En total, 12 millones de niños y niñas en el mundo están en estado grave con alto riesgo de muerte.
Sabemos cuántos son, sabemos que la crisis no deja de crecer. Pero lo más importante es que sabemos cómo abordarla.
Cuando reciben el alimento terapéutico, se recuperan. Pero necesitan empezar cuanto antes”
Nasra, enfermera en un centro de salud en Somalilandia.
Cuando llegamos al centro pesaron a mi hija y me dijeron que tenía desnutrición. Ahora está mejorando cada día; estoy dándole alimento terapéutico"
Marwo, madre de Mahdiya.
Estas historias demuestran que la solución existe. Pero también dejan algo claro: todo depende de que ese tratamiento esté disponible cuando se necesita.
¿Qué hace falta? Hace falta más pasta de cacahuete, hace falta más leche terapéutica y hace falta poder mantener los programas de atención médica.
Y para conseguir todo eso, haces falta tú.
Con 60€ podemos dar un tratamiento completo a un niño o niña con alimento terapéutico para que recupere su salud.
¿Por qué la pasta de cacahuete (RUTF) es un tratamiento esencial?
El RUTF (Ready-to-Use Therapeutic Food en inglés) es un alimento terapéutico listo para usar que ha revolucionado el tratamiento de la desnutrición en la infancia. Se trata de una pasta densa en energía y enriquecida con vitaminas y minerales esenciales, diseñada para que los niños y niñas más vulnerables puedan recuperarse rápidamente.
Su eficacia radica en su practicidad y seguridad: no necesita agua potable, cocción ni refrigeración, lo que lo convierte en una solución vital en contextos donde las familias han perdido sus medios de vida, no tienen acceso a combustible o viven en desplazamiento.
Gracias a esta pasta de cacahuetes, el tratamiento puede realizarse en cualquier lugar, permitiendo que los equipos de salud comunitarios diagnostiquen y traten casos no complicados sin necesidad de hospitalización.
Esto ha transformado por completo la respuesta frente al hambre, multiplicando el alcance y reduciendo el tiempo de recuperación. Hoy sabemos que más del 90% de los niños y niñas tratados con RUTF logran recuperarse, una cifra que demuestra su impacto directo en la supervivencia infantil.
Sin embargo, la realidad sigue siendo devastadora: dos tercios de los niños que lo necesitan no lo reciben a tiempo. En Save the Children trabajamos para que ningún niño o niña quede atrás y para que este tratamiento esencial llegue allí donde más se necesita, incluso en las emergencias más complejas.
Seis semanas de pasta de cacahuete- solo 60€ - pueden sacar a un niño del peligro crítico, dándole la fuerza para consumir de nuevo alimentos variados. Le da a un niño la oportunidad de recuperar su salud y volver a tener una infancia feliz.

Para nuestra respuesta haces falta tú
Desde Save the Children estamos respondiendo en algunos de los lugares más afectados del mundo —incluidos países que ya no aparecen en los titulares— para garantizar que los niños y las niñas tengan acceso a suficientes alimentos nutritivo y evitar que estas emergencias se repitan.
Nuestra labor se centra en lo esencial: que cada familia pueda alimentarse, que cada niño o niña esté a salvo y que su aprendizaje no se detenga. Para ello, ayudamos a las familias a acceder a alimentos nutritivos y artículos básicos, fortalecemos sus medios de vida y garantizamos servicios de salud y nutrición. También protegemos a la infancia mediante apoyo psicosocial y espacios seguros, y trabajamos para que puedan seguir aprendiendo incluso en medio de la crisis.
Tu apoyo permite actuar de inmediato: ofrecer ayuda en efectivo, distribuir alimentos y artículos esenciales, y detectar y tratar la desnutrición a tiempo a través de trabajadores de salud comunitarios. También facilita atención médica, vacunaciones y asesoramiento nutricional para madres y bebés, además de mejorar el acceso a agua limpia y saneamiento.
Pero tu ayuda no solo salva vidas hoy. También impulsa programas de alimentación escolar, espacios de aprendizaje temporales y actividades que ayudan a un niño o una niña a recuperarse del trauma. Respaldas a agricultores con semillas, herramientas y cuidado del ganado, y fortaleces a comunidades enteras para prepararse ante futuras crisis.
Cada donación se transforma en alimento, protección y esperanza. Hoy puedes cambiar el futuro de un niño o una niña.
El testimonio de nuestra compañera Elizabeth
Elizabeth es trabajadora sanitaria en Sudán del Sur, donde todos los días ve a niños y niñas que están pasando hambre. Ella también es madre y le duele presenciar el dolor que pasan los niños y las niñas todos los días.
En este vídeo, ella explica los síntomas y lo que ve que sufren la infancia sudanesa todos los días:
La historia de Marwo
Marwo es madre de dos niños pequeños en Somalia. Cada día lucha contra algo tan básico como conseguir comida para sus hijos. La sequía, la falta de ingresos y la distancia hasta un centro de salud hacen que cualquier síntoma sea una amenaza real.
En este vídeo, Marwo comparte lo que vivió cuando su hija enfermó y cómo la desnutrición afecta a miles de familias como la suya:
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