Niña que mira pantalla online

El derecho a vivir en un entorno seguro nunca debería estar en juego

Con la infancia no se juega

Crecer debería significar sentirse seguro. Poder confiar en los adultos que te rodean, relacionarte con los demás sin miedo a sufrir daño y desarrollarte en entornos que protejan tus derechos y tu bienestar.

Sin embargo, la violencia sigue formando parte de la vida de millones de niños y niñas. Puede producirse en el entorno familiar, en espacios de confianza, en la escuela, en la comunidad o a través de internet. Aunque adopta formas diferentes, todas tienen algo en común: afectan a su bienestar, condicionan su desarrollo y vulneran derechos fundamentales.

En los últimos años, además, el entorno digital ha abierto nuevos espacios en los que la violencia puede producirse. Por eso proteger a la infancia hoy significa actuar tanto dentro como fuera de internet, fortaleciendo la prevención, la detección temprana y los sistemas de protección que acompañan a niños, niñas y adolescentes.

Una realidad que no podemos ignorar

  • Los menores de edad son víctimas en más del 84% de los delitos sexuales cometidos a través de internet.
  • Cerca de 7 de cada 10 víctimas son niñas.
  • La edad media de las víctimas en los casos analizados se sitúa en torno a los 13 años.
  • Una de cada tres jóvenes afirma haber sufrido grooming cuando era menor de edad.
  • El 42% de los agresores pertenece al entorno conocido de la víctima y uno de cada cuatro forma parte incluso del ámbito familiar.
  • Los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes representan ya más de ocho de cada diez delitos sexuales cometidos en internet.

La violencia contra la infancia puede adoptar muchas formas, pero todas requieren una respuesta coordinada, especializada y centrada en el interés superior del niño.

Nuestro trabajo

Prevenimos la violencia antes de que ocurra

Trabajamos con niños, niñas, adolescentes, familias, centros educativos y profesionales para fomentar entornos seguros y relaciones basadas en el respeto y el buen trato. La prevención es una de las herramientas más eficaces para reducir los riesgos y fortalecer los factores de protección que rodean a la infancia.

Combatimos la violencia sexual contra la infancia

Investigamos, analizamos y visibilizamos diferentes formas de violencia sexual para comprender mejor cómo afectan a niños y niñas y contribuir al desarrollo de respuestas más eficaces. Nuestro trabajo aborda tanto las violencias que se producen en espacios físicos como aquellas que tienen lugar en el entorno digital.

Protegemos a la infancia en internet

Impulsamos investigaciones, campañas y propuestas que ayuden a prevenir el abuso, la explotación sexual, el grooming y otras formas de violencia contra niños, niñas y adolescentes en entornos digitales. También promovemos cambios normativos y medidas de protección adaptadas a los riesgos actuales.

Impulsamos una justicia más adaptada a la infancia

Trabajamos para que los niños y niñas que han sufrido violencia reciban una atención especializada y adecuada a sus necesidades. Entre otras iniciativas, promovemos la extensión del modelo Barnahus o Casa de la Infancia, un recurso que reúne en un mismo espacio la atención psicológica, social, sanitaria y judicial para evitar la revictimización y mejorar la recuperación de los niños y niñas.

Fortalecemos los sistemas de protección

Colaboramos con administraciones públicas, profesionales, entidades sociales y otros actores clave para mejorar la detección temprana, la coordinación institucional y la capacidad de respuesta frente a cualquier forma de violencia contra la infancia.

Defendemos los derechos de niños y niñas

Impulsamos cambios legislativos y políticas públicas que refuercen la protección de la infancia y sitúen sus derechos en el centro de la toma de decisiones.

Lo que está en juego no es solo su salud

Cuando un niño o una niña sufre violencia, las consecuencias pueden afectar a su bienestar emocional, su salud mental, sus relaciones y su desarrollo durante años.

Por eso trabajamos para que todos los niños y niñas puedan crecer en un entorno seguro, donde puedan estar protegidos, donde se les escuche y donde se les acompañe.

Porque la infancia es lo primero.

Porque su seguridad nunca debería estar en juego.

Con la infancia no se juega. 

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