Tienen nombre: Rohingya

La crisis de los refugiados rohingya es una de las más olvidadas del mundo. Cerca de un millón de personas pertenecientes a esta etnia musulmana se han visto obligadas a huir de su país de origen, Myanmar, y viven en condiciones inhumanas en los campamentos de refugiados de Cox Bazar, en Bangladesh, el país vecino.

Los más de 800.000 refugiados rohingya que vive en los campos de refugiados de Bangladés, la mitad de ellos niños y niñas, está sufriendo el comienzo de las fuertes lluvias del monzón. El campo de refugiados se ha convertido en un barrizal intransitable, con agua anegada que se mezcla con residuos fecales con el consiguiente problema de aparición de enfermedades como el cólera y el agravamiento de los problemas nutricionales de los 400.000 niños que viven en el campo.

Las consecuencias del monzón

En total, más de 280.000 refugiados rohingya necesitan con urgencia asistencia alimentaria, entre ellos 145.000 niños menores de cinco años y más de 50.000 mujeres embarazadas y madres lactantes. Solo uno de cada 14 niños está recibiendo una dieta adecuada y el 12% sufre desnutrición.

La imagen que ofrece estos días el campo de refugiados es desoladora, con miles de casas columpiadas en las laderas y resistiendo a duras penas el empuje de los vientos y la fuerza de las lluvias. Los niños caminan desnudos sobre las aguas llenas de basura y los caminos por donde tienen que entrar la ayuda humanitaria están intransitables, a pesar de los esfuerzos contrarreloj de los organismos internacionales por adecuar la zona a la llegada del monzón.

 

HUYENDO DE LA VIOLENCIA

Después de haber presenciado en Myanmar una violencia injustificada y criminal, ahora se enfrentan a una vida sin futuro y en unas condiciones inhumanas. El éxodo masivo ha provocado una situación de hacinamiento en el mayor campo de refugiados del mundo, donde a diario siguen llegando miles de personas. Las malas condiciones higiénicas hacen que que la propagación de enfermedades como la difteria, el sarampión o el cólera sea una amenaza para los refugiados rohingyas, especialmente los niños y niñas más pequeños.

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Estamos dando apoyo a los niños y niñas rohingyas y sus familias. Desde el comienzo de la emergencia y hasta la fecha hemos atendido ya a más de 592.000 personas, de las cuales 347.000 son niños y niñas.

NUESTRA RESPUESTA

Estamos trabajando sin descanso para atender las necesidades más urgentes de los niños y niñas afectados por la crisis de los rohingya.

  • Proporcionamos comida y un sitio seguro donde refugiarse a los niños y sus familias.
  • Nuestra unidad sanitaria para emergencias proporciona asistencia sanitaria, nutricional y de higiene y trabaja para prevenir la expansión de enfermedades.
  • Protegemos a los niños que están perdidos o llegan solos y les ayudamos a buscar a familiares.
  • Tenemos Espacios Seguros para la infancia donde pueden jugar fuera de peligro.
  • Hemos puesto en marcha centros temporales de enseñanza para que los niños y niñas refugiados no pierdan la oportunidad de acceder a una educación.

 

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Gracias a tu donación podremos seguir atendiendo a los niños y niñas rohingyas afectados por esta crisis.
Aporta tu ayuda: en este formulario (24 hrs.), o bien llamando al 900 37 37 15 (de 9 a 21 hrs.).

Tu aportación tiene beneficios fiscales.

Podrás desgravarte hasta un 75% de tu donación.

 

Con 40€ podremos facilitar a 2 familias un kit de refugio en emergencia con lonas y cuerdas.

Con 60€ podremos atender 5 partos seguros con las medicinas y suministros necesarios en nuestras unidades médicas.

Con 80€ podremos distribuir a 14 familias productos básicos de alimentación como arroz, harina, legumbres, aceite y azúcar durante 1 semana.

Tu aportación tiene beneficios fiscales. Podrás desgravarte hasta un 75% de tu donación.