Parentalidad positiva

Crecer en un hogar sin violencia, cargado de amor y respeto es clave para la vida de los niños y las niñas. Les ayuda a crecer sanos y a convertirse en futuros ciudadanos adultos, responsables y comprometidos con la sociedad. El ejercicio de la parentalidad positiva se basa en los principios de atención, orientación, reconocimiento, potenciación y educación sin violencia. Ejercer la parentalidad positiva significa respetar los derechos de los niños y educarles sin recurrir al castigo físico.

Pero los padres y las madres necesitan apoyos para desarrollar las responsabilidades con sus hijos, para cuidarles con respeto y para darles todo el amor que necesitan. 

Trabajamos promoviendo la adopción por las administraciones públicas de las medidas legislativas, administrativas, políticas y financieras adecuadas para crear las condiciones necesarias para el ejercicio de la parentalidad positiva. Defendemos que las distintas políticas sociales de apoyo a las familias, de protección de la infancia y de atención a distintos grupos vulnerables, deben ser coherentes entre sí, estar integradas e inspiradas por los mismos principios orientadores, entre los que deben destacar la parentalidad positiva y los derechos de la infancia. Desarrollamos materiales de sensibilización que ayuden a los padres y las madres a desarrollar con sus hijos una relación basada en el buen trato y el respeto a sus derechos.