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Educación niñas en Sahel

La importancia de la educación
para las niñas en zonas de guerra

  

Antes del conflicto estábamos en paz, nadie tenía miedo. Hoy todo el mundo tiene miedo”

Kadidia, 14 años, de Malí

Desde Save the Children queremos visibilizar la devastadora crisis educativa que enfrentan las niñas que viven en la primera línea del conflicto en el Sahel central a través de una serie de fotografías hechas por reconocidos fotógrafos africanos. Acompañamos a Seyba Keita, Apsatou Bagaya y Adrien Bitibal y viajamos juntos por Malí, Níger y Burkina Faso para documentar las inspiradoras historias de niñas que viven la guerra, así como para conocer los desafíos a los que se enfrentan. Las imágenes muestran las historias de pérdida y tristeza, pero también de fuerza y esperanza que transmiten muchas niñas.

La pandemia de la Covid-19 ha provocado la mayor emergencia educativa de la historia. Un estudio reciente muestra que 11 millones de niñas corren el riesgo de no volver nunca a la escuela, con consecuencias devastadoras para su aprendizaje, protección y bienestar.

En el Sahel central las niñas se encuentra en el epicentro de la crisis de la educación. Más de 4.000 escuelas fueron cerradas debido a ataques de grupos armados solo en 2020. En Níger y Malí, más de la mitad de las niñas matriculadas en la escuela primaria no completan la educación secundaria. En Burkina Faso, solo el 1% de las niñas ha completado la escuela secundaria.

Los tres países tienen una de las tasas más altas de matrimonio infantil en el mundo, con Níger a la cabeza, donde un tercio de ¿las niñas? se casan antes de los 15 años y tres cuartos antes de los 18 años. La región alberga a unos 20 millones de niñas casadas y el 95 % de las adolescentes casadas en el Sahel no asisten a la escuela.

En Níger, Dioura, de 12 años, fue obligada a abandonar su casa cuando insurgentes armados atacaron su aldea. Su escuela se incendió durante los combates y ahora vive en un campamento para personas desplazadas junto a su familia.

La vida en los campamentos es dura y la comida es difícil de conseguir ya que sus padres no tienen un empleo. A veces ella tiene que irse a la cama con el estómago vacío. Sin embargo, ahora ha vuelto a acudir a la escuela y quiere seguir sus estudios para poder ayudar a otras personas. “Me gustaría ser doctora cuando termine mis estudios”, declara.

En Mali Kadidia, de 14 años, huyó de su aldea después de que grupos armados obligaran a cerrar las escuelas, dejando atrás al resto de su familia. Ahora vive con su tía para poder continuar su educación a pesar del conflicto en curso. “Había una escuela en nuestro pueblo. Cerró cuando la gente tomó las armas. Por eso vine aquí a estudiar. La escuela es importante para las niñas. Cuando tienes estudios, tienes conocimiento", afirma Kadida. "La dificultad a las que se enfrentan las niñas, especialmente en las aldeas, es que cuando se llega a la adolescencia se considera absolutamente imprescindible estar casada", añade.

Las niñas de los países más pobres las más afectadas

Según nuestras estimaciones, los niños y las niñas de los países más pobres han perdido un 66% más de su número de días de colegio durante la pandemia de la Covid-19 desde que empezó en comparación con los niños y niñas de los países más ricos. De media, las niñas de los países más pobres perdieron un 22% más de días en la escuela que los niños

La infancia de algunos de los países más desfavorecidos del mundo ha perdido hasta el 20% de sus días en la escuela durante la pandemia, y a ello contribuye también el cierre de colegios debido a los conflictos armados.

A pesar de que la infancia de todo el mundo se ha enfrentado a un año de cierres e interrupciones escolares, el impacto ha sido mucho mayor para los niños y las niñas de los países más pobres ya que a menudo habrían pasado menos años de su vida en la escuela incluso antes de la pandemia.

La tendencia identificada muestra que el porcentaje de escolarización perdido a lo largo de la vida para las niñas es generalmente mayor que para los niños. Ellas siguen estando en desventaja, aunque en menor grado, también en los países más desarrollados, donde las niñas perdieron un 3% más de tiempo escolarizadas a lo largo de su vida que los niños.

La educación es clave para proteger a la infancia 

Pese a todo, creemos que es probable que este nuevo análisis del número de días escolares perdidos sea una subestimación ya que los datos globales disponibles no recogen todos los días escolares perdidos cuando se trata de cierres parciales del sistema escolar. Además, el análisis no incluye el acceso al aprendizaje online, lo que probablemente habrá agravado aún más la brecha entre los países ricos y los de bajos ingresos. Consideramos que el aprendizaje a distancia no puede compensar la pérdida de días escolares debido a que asistir a la escuela ayuda además a los niños y a las niñas a reír, aprender, comer, jugar y crecer.

Acudir a la escuela también puede proteger a los niños y las niñas de diversas formas de abuso y explotación ya que el profesorado no solo controla su aprendizaje, sino también su bienestar. En 2020 desde Save the Children alertamos sobre un aumento dramático en el matrimonio forzoso en niñas y el embarazo adolescente, estimando que 2,5 millones de niñas más corren riesgo de ser obligadas a casarse en los próximos cinco años y se estimaba que los embarazos adolescentes aumentaran hasta en un millón.

Cada una de las niñas que has podido conocer en este artículo ha recibido nuestro apoyo a través de un programa en respuesta a la crisis del Sahel para abordar las necesidades de educación, protección y salud mental de 200.000 niños y niñas en Malí, Níger y Burkina Faso.

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