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Adén, 13 de enero de 2026- El número de víctimas infantiles en Yemen aumentó un 70% en 2025 y el número de niñas y niños muertos se duplicó en comparación con el año anterior, con una media de un niño muerto o herido cada día, según Save the Children.
El análisis de los datos recopilados por el Proyecto de Seguimiento del Impacto Civil (CIMP), que forma parte del Grupo de Protección en Yemen, sugirió que, tras más de una década de conflicto, la situación se estaba volviendo aún más mortal para la infancia, y la reciente escalada del conflicto en el sur de Yemen amenazaba con empeorar la situación.
En 2025, al menos 103 niñas y niños murieron y 246 resultaron heridos, en comparación con los 44 muertos y 161 heridos de 2024.
El aumento del número de víctimas infantiles se debió en gran medida a los ataques aéreos, que causaron la muerte o heridas a al menos 155 niños y niñas. Sin embargo, debido a la grave falta de financiación de la atención médica, la rehabilitación y el apoyo psicosocial en el país, muchos no pudieron acceder a los servicios que necesitaban para recuperarse, según Save the Children.
En septiembre, al menos 103 niños y niñas se encontraban entre las 427 víctimas civiles registradas por los ataques aéreos llevados a cabo por las fuerzas israelíes. El 25 de septiembre, los ataques aéreos alcanzaron viviendas cercanas a una escuela, causando la muerte o heridas a 216 personas, entre ellas 67 niños y niñas, lo que supone el mayor número de víctimas en un solo incidente.
Las armas explosivas destrozan la vida de las familias y dejan a los niños y niñas con lesiones que les cambian la vida. Los incidentes ocurrieron en hogares infantiles, tierras de cultivo y en la escuela o de camino a ella, lo que pone de relieve el impacto de los conflictos armados en la vida cotidiana de la infancia.
En mayo de 2025, Nadin, de 13 años, asistía a una boda en su pueblo cuando unos proyectiles de artillería impactaron en la casa donde se celebraba la fiesta, cerca del frente. El ataque le causó heridas graves que más tarde le obligaron a amputar una pierna. Dos amigos de Nadin también resultaron heridos y fueron al hospital con ella, así como un niño de 9 meses que fue operado para amputarle una mano.
Nadin explica: “Cuando me desperté de la operación y descubrí que me habían amputado la pierna, lloré mucho. Estaba en estado de shock y no paraba de decir: ‘Devuélvanme la pierna, ¿por qué me la han quitado?’. Pero ahora doy gracias a Dios por seguir viva y estar mejor que otros que resultaron heridos o perdieron la vida”.
El padre de Nadin, Mohammed, cuenta: “El peor momento de mi vida fue cuando los médicos nos dijeron que tenían que amputarle la pierna a Nadin. No pude soportarlo y salí corriendo del hospital. Me resultaba imposible firmar el documento de consentimiento. Pero cuando los médicos me dijeron que mi hija podía morir si dudaba, lo firmé con el corazón lleno de dolor”.
Ahora, Nadin espera recuperarse y recibir una prótesis de pierna que le ayude a volver al colegio y terminar sus exámenes, después de haberse visto obligada a abandonar los estudios debido a su lesión.
Save the Children Yemen cubrió los gastos de la cirugía de Nadin y le está proporcionando apoyo psicosocial y de salud mental para ayudarla a recuperarse.
A nivel mundial, los niños y niñas tienen siete veces más probabilidades que los adultos de morir a causa de lesiones por explosiones. Una lesión por explosión en un niño en crecimiento no es una herida puntual, sino un problema médico que le acompañará toda la vida, lo que hace que la recuperación sea más larga, más compleja y mucho más costosa que en el caso de los adultos. Los niños experimentan los incidentes con explosivos de manera diferente debido a su menor tamaño corporal y a su mayor vulnerabilidad a los efectos de las armas explosivas.
La reciente escalada del conflicto en el sur de Yemen corre el riesgo de empeorar la situación de los civiles vulnerables y exacerbar la ya grave crisis humanitaria.
Anya Cowley, directora de incidencia política de Save the Children en Yemen, afirma: “Estas cifras son un claro recordatorio del impacto cada vez más mortal de la guerra para los niños y niñas de Yemen. Cada día, las bombas, las minas terrestres y otras armas explosivas matan a niños o les causan discapacidades permanentes, como amputaciones, quemaduras graves, ceguera y pérdida de audición, lo que destruye su educación, su salud mental y sus medios de vida futuros. Los niños y niñas que pierden extremidades necesitan prótesis que deben sustituirse varias veces al año a medida que crecen, pero los servicios de rehabilitación en Yemen son escasos”.
Cowley añade: “La magnitud y la brutalidad de la violencia que afecta a la infancia va mucho más allá del frente y llega hasta sus hogares, escuelas y hospitales. Es alarmante que una cuarta parte de todas las víctimas infantiles de este año se debieran a ataques en escuelas o cerca de ellas, lugares que deberían ser espacios seguros para el aprendizaje.
Este aumento de las víctimas infantiles es el resultado del fracaso de la comunidad internacional a la hora de exigir responsabilidades a los gobiernos y los grupos armados por los ataques contra la población civil. El mundo no debe mirar hacia otro lado mientras continúan estas violaciones”.
Save the Children hace un llamamiento a las partes en conflicto para que desescalen la crisis, dejen de utilizar armas explosivas y respeten el derecho internacional humanitario para evitar más daños a la población civil.
Al mismo tiempo, los donantes deben restablecer y aumentar urgentemente la financiación destinada a la asistencia a las víctimas y a las iniciativas de educación sobre los riesgos, que se han reducido debido a los recortes en la ayuda. Estas iniciativas, que salvan vidas, son fundamentales para proteger a las comunidades vulnerables, especialmente a los niños y niñas, del impacto mortal de las armas explosivas.
Save the Children en Yemen
Save the Children lleva trabajando en Yemen desde 1963. La protección de la infancia sigue siendo el eje central de nuestros programas, que incluyen atención y asistencia especializadas para los niños y niñas heridos por armas explosivas, como minas terrestres y restos explosivos de guerra.