Informe La trampa de la autoexposición

Onlyfans y la trampa 
 de la autoexposición

¿OnlyFans u otras webs de sugar dating representan un peligro para niñas y adolescentes? A raíz de nuestro nuevo estudio La trampa de la autoexposición, está claro que sí. Estas plataformas están diseñadas para poner en contacto a una persona, generalmente mayor y con mayor poder adquisitivo, con otra que ofrece compañía o intimidad a cambio de dinero o regalos. El gran problema es que las niñas y adolescentes no perciben estas webs como peligrosas. Es más, la participación de chicas, especialmente de las más jóvenes, en estas plataformas ha sido en cierta medida asumida y normalizada, al igual que su consumo por parte de chicos y hombres.

¿Por qué empieza esta normalización y dónde está el límite?

foto articulo violencia

Con el fin de comprender mejor estas dinámicas, desde Save the Children elaboramos el informe Redes que atrapan (2025), basado en consultas con profesionales, entrevistas con personas expertas y una encuesta a más de mil jóvenes que reflexionaron sobre sus experiencias y percepciones online durante su adolescencia. A ello se sumaron talleres con adolescentes para profundizar en los riesgos y preocupaciones que viven en su relación cotidiana con Internet.

A partir de esta investigación identificamos un fenómeno cada vez más visible: la autoexposición o sobreexposición digital, especialmente vinculada a plataformas que incentivan el intercambio de contenido sexual a cambio de beneficios percibidos. Y publicamos nuestro nuevo informe 'La trampa de la autoexposición: nuevas dinámicas de explotación sexual en el entorno digital' en el que analizamos la relevancia de espacios como OnlyFans y servicios de sugar dating

Algunos datos relevantes

-    El 62,4% de los chicos y el 47,7% de las chicas encuestados en el estudio de Save the Children reconoce que veía en las redes sociales enlaces que les redirigían a OnlyFans o a las páginas de “sugar daddies”. 
-    El 49,3% de las chicas ha visto publicaciones en redes en las que se hablaba de “sugar dating” como algo positivo o atractivo frente a al 32,1% de los chicos. 
-    Más del 70% de las niñas no consideraban que la plataforma de OnlyFans era una forma de explotación. 
-    España es el quinto país con más creadoras de contenido en OnlyFans. 
-    Casi el 40% de las chicas ha recibido mensajes de desconocidos sugiriéndose que vendiera contenido íntimo o que participara en dinámicas similares

No es autoexplotación

Pensamos que no es correcto hablar de “autoexplotación” cuando niñas o adolescentes comparten contenido propio en internet que puede ponerlas en riesgo. Ese término culpa a las víctimas, como si tuvieran control total sobre lo que hacen.

En cambio, es más adecuado hablar de autoexposición o sobreexposición digital, porque estas conductas ocurren dentro de relaciones de poder desiguales, vulnerabilidades y contextos que influyen en ellos. Aunque parezca que lo hacen por decisión propia, en realidad los deja expuestos a riesgos de abuso o explotación. 
Además, Cuando un adolescente comparte o crea contenido sexualizado a cambio de dinero o beneficios, no puede considerarse que lo hace de forma realmente voluntaria. La ley y la realidad social reconocen que no tienen la capacidad ni el poder necesario para dar un consentimiento libre e informado en estas situaciones. Por eso, estas prácticas siempre se consideran explotación sexual de menores, independientemente de cómo hayan empezado.

Niña con móvil

La importancia de llamar las cosas como no son

Algunas plataformas y redes sociales promocionan la venta de contenido sexual y el “sugar dating” como si fueran formas fáciles de ganar dinero, de independencia o incluso de empoderamiento, cuando en realidad esconden dinámicas de explotación sexual.

Además, los términos usados —como sugar daddy, sugar baby, creadora de contenido, modelo, coach o mentor— suavizan y disfrazan la realidad, haciendo que estas prácticas parezcan normales o inofensivas. Pero detrás de esos eufemismos hay relaciones de poder muy desiguales y personas que actúan como explotadores.

En resumen: el lenguaje y el marketing hacen que estas prácticas parezcan atractivas, pero en el fondo siguen siendo formas de explotación sexual.

Las plataformas deben responsabilizarse

Vender contenido sexual o involucrarse en relaciones tipo sugar daddy implica graves riesgos y vulnerabilidad, aunque se promocionen como opciones fáciles o empoderadoras. Estas prácticas se han normalizado, especialmente entre adolescentes, que las ven como algo accesible y hasta atractivo. Las plataformas no impiden eficazmente el acceso de menores y, mediante marketing y algoritmos, refuerzan mensajes que perpetúan dinámicas de explotación, incluso asignando roles distintos según el género.

Además, vivimos en una cultura digital donde la exposición de la imagen y la intimidad se convierte en “capital”, lo que facilita estas prácticas. Por eso, no basta con educar a los jóvenes: también es necesario exigir responsabilidad a las plataformas y transformar los contextos sociales y culturales que normalizan la hipersexualización y la explotación.

Si quieres saber más, te dejamos el enlace al informe completo:

Descarga 'La trampa de la autoexposición’