España, entre los países con menor nivel de bienestar digital adolescente en Europa
Solo el 66% de niños, niñas y adolescentes en España alcanza niveles “buenos” o “altos” de bienestar y resiliencia digital, según el informe europeo “Connected Childhood: The State of Digital Wellbeing & Resilience for Children and Young People in Europe”, elaborado por Vodafone Foundation y Save the Children en Reino Unido a partir de una encuesta a 1.000 jóvenes de entre 13 y 18 años en España.
El estudio analiza cómo niños y adolescentes se relacionan con el entorno digital, desde el tiempo de uso hasta la gestión de su identidad, el bienestar emocional o las interacciones online, y sitúa a España como el segundo país con menor proporción de adolescentes con puntuaciones buenas o altas en bienestar y resiliencia digital entre los nueve países analizados, solo por detrás de países bajos.
Para analizarlo, se ha diseñado y medido un índice que comprende cinco ámbitos para medir las habilidades, los conocimientos y los comportamientos que favorecen el bienestar digital positivo y la resiliencia, entre los que se incluyen la seguridad, la gestión, la identidad, la alfabetización y la empatía, así como dos indicadores adicionales que se sitúan fuera del índice principal. Por un lado, el Indicador de habilitación mide los recursos fundamentales para la participación digital (acceso a dispositivos, conectividad, herramientas de accesibilidad) y, por otro lado, el Indicador de bienestar digital mide las experiencias subjetivas de la vida digital (sensación de calma, equilibrio, calidad del sueño, estrés).
Los datos analizados en España muestran también que una parte relevante de la adolescencia permanece conectada más tiempo del previsto: el 52% afirma que se queda en línea porque disfruta de lo que está haciendo y no quiere parar, y el 48% porque sus amistades están conectadas.
Pese a estos resultados, España registra mejores niveles en algunos ámbitos concretos. El 63% de niños, niñas y adolescentes obtiene puntuaciones buenas o altas en identidad digital, y el 59% en empatía, dos indicadores que miden la forma en que se expresan y se relacionan con otras personas en los espacios digitales.
El informe también pone de relieve importantes desigualdades sociales en el bienestar digital. En el indicador de habilitación, que se refiere a las condiciones que permiten a niños y niñas beneficiarse del entorno digital, el 57% de quienes viven en hogares con seguridad alimentaria alcanza una puntuación alta, frente al 19% entre quienes viven en hogares con inseguridad alimentaria. Estas diferencias se reproducen en el Índice global: el 66% de niños, niñas y adolescentes de hogares con seguridad alimentaria obtiene puntuaciones buenas o altas, frente al 47% en hogares con inseguridad alimentaria.
La peor salud mental aparece también asociada a resultados más bajos en bienestar digital. Entre quienes experimentan ansiedad o depresión de forma mensual o más frecuente, el 17% obtiene puntuaciones bajas en el indicador de bienestar, frente al 8% entre quienes rara vez o nunca las experimentan. Solo el 15% de este grupo alcanza puntuaciones buenas o altas, frente al 26% del resto entre quienes rara vez o nunca experimentan estas situaciones de salud mental.
Por otro lado, en el indicador de habilitación, que mide los recursos fundamentales para la participación digital, España presenta una mayor proporción de niños, niñas y adolescentes en la categoría de ‘no habilitados’ (21%) que el conjunto de los nueve países analizados (21%).
Solo uno de cada cuatro jóvenes en nueve países europeos declara tener un buen bienestar digital
El Índice de Bienestar y Resiliencia Digital global del informe revela una situación preocupante: solo una de cada cuatro niñas, niños, adolescentes y jóvenes de nueve países europeos califica su bienestar digital como bueno, mientras que tres de cada cuatro parecen enfrentarse a dificultades relacionadas con el sueño, altos niveles de estrés o problemas para equilibrar sus vidas online y offline.
Para el informe de Vodafone Foundation y Save the Children, el equipo investigador encuestó a más de 7.500 adolescentes de entre 13 y 18 años en Albania, Grecia, Alemania, Países Bajos, Portugal, Rumanía, España, Turquía y Reino Unido.
Tres de cada diez jóvenes (30%) afirman sentir estrés frecuente por estar en línea, y casi la mitad (45%) manifiesta preocupación por perderse algo cuando no está conectada. Estos datos ponen de relieve presiones emergentes que pueden afectar al bienestar a largo plazo. Además, los jóvenes están más conectados que nunca: el 95% se conecta a internet al menos una hora al día (de media en los nueve países) y la mayoría (83%) dispone de su propio smartphone.
A la luz de estos hallazgos, ambas organizaciones instan a las plataformas digitales a hacer que sus servicios sean seguros desde el diseño, incluyendo una moderación de contenidos más eficaz para menores de edad, la prevención de funciones adictivas y la aplicación de medidas sólidas contra la explotación.
“Los adolescentes nos están diciendo algo importante: no es solo la presión social lo que les mantiene conectados, sino la forma en que están diseñadas las aplicaciones. El ‘doom-scrolling’, la reproducción automática y los contenidos hipersegmentados están pensados para engancharles”, advierte Joakim Reiter, director de Asuntos Externos y Corporativos del Grupo Vodafone y patrono de Vodafone Foundation.
En toda Europa, el programa Skills Upload Jr, impulsado por Vodafone Foundation y Save the Children, ya está apoyando a millones de jóvenes, dándoles herramientas para ser más resilientes en internet. Pero, según Reiter, ha llegado el momento de que las plataformas digitales asuman una responsabilidad real y sitúen la seguridad y el bienestar de los jóvenes en el centro.
Por su parte, Uju Aderemi, directora de Alianzas para el Impacto en Save the Children, afirma: “Los niños y niñas tienen derecho no solo a estar seguros en internet, sino a prosperar en él. Este Índice muestra que, aunque los jóvenes en Europa están más conectados que nunca y a menudo encuentran alegría y oportunidades en el entorno digital, demasiados también experimentan estrés, alteraciones del sueño y la presión de un mundo digital permanentemente activo”. Es un recordatorio contundente de que el acceso por sí solo no es suficiente.
“Debemos dotar a la infancia de las habilidades, la confianza y el apoyo necesarios para desenvolverse en los entornos digitales protegiendo su bienestar y permitiéndoles desarrollarse plenamente. Exigiendo responsabilidades a las plataformas, integrando el bienestar digital en la educación y escuchando de forma significativa a niños, niñas y adolescentes —especialmente a quienes enfrentan mayores barreras— podemos contribuir a crear entornos digitales que empoderen en lugar de dañar”, según la experta.
Los grupos más vulnerables, en mayor riesgo
A pesar de los desafíos identificados, el informe Connected Childhood también revela que los espacios digitales pueden ser lugares de conexión y crecimiento para una generación que ha crecido online.
Como en el caso español, la mayoría de los y las jóvenes europeos obtiene puntuaciones altas en el índice de empatía 61%), aunque solo la mitad (54%) afirma sentirse parte de al menos una comunidad digital de apoyo. En particular, dos tercios (66%) presentan puntuaciones altas en el índice de identidad y relaciones, que mide hasta qué punto se sienten cómodos y apoyados en línea.
Del mismo modo, las puntuaciones son sistemáticamente más bajas entre niños, niñas y adolescentes que experimentan inseguridad alimentaria, ansiedad o depresión frecuentes, discapacidades o dificultades funcionales, así como en el indicador de bienestar digital entre quienes se identifican como no heterosexuales.
Estos resultados subrayan la importancia de integrar este conocimiento en los sistemas educativos y de trabajar junto a profesorado, educadores y familias para promover normas más saludables de equilibrio digital.