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gracias por cuidar las vidas que
te quedan por vivir

Incluir a Save the Children en tu Testamento Solidario fue una de esas decisiones que harán posible historias como la de Ereng.

La historia de Ereng

Ereng tenía 18 meses cuando su familia decidió caminar varios kilómetros para buscar ayuda. Vivía en una zona rural de Kenia, lejos de hospitales y servicios básicos, en un contexto en el que cada desplazamiento supone tiempo, esfuerzo y riesgo. En su cuerpo empezaban a notarse los efectos de la falta de alimentos: no crecía como debía y tenía cada vez menos energía.

Lomanat con su hija Ereng

En casa, la situación era difícil. La familia había vivido siempre del ganado, pero la sequía había acabado con casi todos los animales. Sin ingresos estables ni alimentos suficientes, el día a día se había vuelto incierto. Su hermano mayor, Mzee, de solo ocho años, hacía lo que podía por cuidarla.

Gracias a los conocimientos adquiridos en su comunidad a través de los programas de formación de Save the Children, la madre de Ereng supo identificar a tiempo que algo no iba bien con su hija. Con una sencilla cinta de medición pudo confirmar el riesgo y tomó una decisión clave: buscar ayuda antes de que la situación se agravara. La familia caminó durante kilómetros hasta llegar a la clínica de Save the Children presente en la comunidad. Allí, Charles, un trabajador formado por nuestros equipos para tratar casos como el de Ereng, les atendió.

La evaluación confirmó la desnutrición y Ereng inició un tratamiento con alimento terapéutico, acompañado de un seguimiento regular. Semana tras semana, volvió al punto de atención para comprobar su evolución, ajustar las dosis y asegurar que el proceso no se interrumpía, a pesar de la distancia y de las dificultades cotidianas.

Ese acompañamiento constante fue crucial para su recuperación y poco a poco Ereng comenzó a ganar peso, fuerza y energía. En algo más de dos meses había recuperado 2,4 kilos y pudo ser dada de alta.

Un año después, cuando volvimos a verla, Ereng seguía creciendo sana, activa y jugando como cualquier niña de su edad.

Lomanat con su hija Ereng delante de su casa en Kenya

Estaba en muy mal estado. Este tratamiento le salvó la vida” 

Lomanat, madre de la pequeña Ering


Gracias a personas como tú, es posible sostener una respuesta que no depende de un lugar, un momento o una necesidad concreta, sino de una voluntad firme de estar ahí cuando haga falta. Tu decisión permite proteger a niños y niñas frente a realidades que aún no conocemos y ofrecerles oportunidades incluso en contextos imprevisibles y cambiantes.

Ereng sonrie - Save the Children Kenya

Gracias por tu compromiso y por proteger a la infancia del futuro.