nuestro trabajo en Emergencias
Un año de recortes: nos adaptamos al nuevo contexto
En 2025, el aumento de las necesidades chocaba con la disminución de los recursos de tal manera que ponía a prueba no solo la capacidad del sistema, sino también sus supuestos subyacentes. Para muchas organizaciones, entre ellas Save the Children, esto exigió establecer prioridades más claras y centrarse de nuevo en cómo atender a la infancia cuando las condiciones son cada vez más limitadas.
Cada vez está más claro que la flexibilidad y la previsibilidad no son características secundarias del diseño de la financiación. Son fundamentales para garantizar que la acción humanitaria pueda seguir siendo oportuna, pertinente y responsable.
Desde Save the Children mantuvimos los servicios esenciales tras recortes repentinos de la ayuda y nos adaptamos a las respuestas a medida que evolucionaban los riesgos y las necesidades.
Estos momentos refuerzan una lección importante: cuando los recursos son limitados, la calidad de la financiación puede ser tan importante como la cantidad disponible.
NUESTRO TRABAJO EN CIFRAS
113 emergencias atendidas
Presencia en 68 países
13,6 millones de niños y niñas atendidos
Al lado de la infancia en las emergencias humanitarias más complejas
Hemos intervenido en algunas de las emergencias humanitarias más graves del mundo, especialmente en contextos de conflicto armado, desplazamiento forzado y desastres climáticos. Entre las crisis prioritarias destacan Sudán, Gaza y Ucrania, además de respuestas a terremotos, inundaciones y crisis alimentarias en Asia, Oriente Medio y África. Solo en 2025, respondimos a más de 100 emergencias en más de 60 países, poniendo el foco en garantizar la supervivencia, protección y acceso a servicios esenciales para la infancia.
En Sudán, donde el conflicto ha provocado una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo, Save the Children ha proporcionado atención sanitaria, tratamiento contra la desnutrición, acceso a agua potable, educación de emergencia y apoyo económico a familias desplazadas. También hemos reforzado cadenas de suministro y trabajado con organizaciones socias locales para mantener los servicios básicos incluso en zonas de difícil acceso. En Gaza, la respuesta se ha centrado en la distribución de alimentos, agua y artículos esenciales, así como apoyo psicosocial, protección infantil y atención nutricional y sanitaria en un contexto de colapso de servicios y riesgo de hambruna.
Además de la respuesta inmediata, Save the Children combina la ayuda humanitaria con acciones de recuperación y resiliencia comunitaria. En Ucrania, por ejemplo, seguimos trabajando desde el inicio de la guerra proporcionando refugio, apoyo económico, protección infantil y asistencia educativa para niños y niñas desplazados.
También hemos impulsado sistemas de preparación ante emergencias, acción anticipatoria y fortalecimiento de capacidades locales para que las comunidades puedan responder mejor a las futuras crisis.
Nuestra estrategia frente a las emergencias
Para responder de manera eficaz y humana a las emergencias, implementamos una estrategia basada en tres pilares fundamentales:
- Acción anticipada: Preparamos a las comunidades y fortalecemos su capacidad de respuesta antes de que ocurran las catástrofes. Esto no solo salva vidas, sino que reduce los costes y mejora el impacto de la ayuda humanitaria.
- Colaboración local: Trabajamos codo a codo con organizaciones y actores locales, porque ellos son quienes mejor conocen las realidades y necesidades de sus comunidades.
- Atención a los más necesitadas: Ponemos a la infancia en el centro de nuestra respuesta, priorizando siempre a los grupos en mayor riesgo.
Historias que inspiran
Restaurar la esperanza: historias de cambio impulsadas por la protección infantil integrada
En los contextos humanitarios más complejos, donde guerra, desplazamiento y pobreza extrema definen la vida cotidiana, el trabajo de Save the Children demuestra que es posible transformar realidades cuando las respuestas son integradas, sostenidas y centradas en la infancia.

En Gaza, una madre desplazada vivía con sus hijos en una tienda improvisada, sin condiciones de higiene ni acceso a servicios básicos. La salud de sus hijos se deterioraba rápidamente, obligándola a buscar ayuda en medio de un sistema sanitario prácticamente colapsado. Gracias al apoyo de Save the Children, su familia accedió a atención médica gratuita y apoyo psicosocial en un centro de salud cercano. Para ella, esto marcó la diferencia entre la desesperanza y la supervivencia: “Aprecio el papel de la organización en proporcionar atención médica en estas circunstancias difíciles”.
Más allá del tratamiento médico, esta intervención devolvió dignidad, confianza y un mínimo de estabilidad a una familia que lo había perdido todo.