• Según Save the Children, los menores de 14 años tienen más del doble de probabilidades de morir tras contraer la enfermedad que los pacientes de entre 15 y 44 años.
• Los suministros básicos y vitales —como equipos de protección, desinfectantes, espacios de aislamiento seguros y medicamentos esenciales— escasean de forma preocupante en algunas zonas.
• El actual brote de ébola se produce en el contexto de una crisis humanitaria más amplia en el país, donde unos 15 millones de personas —casi una de cada siete— necesitan ayuda humanitaria.
BUNIA, RDC, 15 de junio de 2026 – Al menos 52 niños y niñas, entre ellos 16 niños pequeños y bebés, han contraído el ébola en el mes transcurrido desde que la República Democrática del Congo (RDC) declarara su último brote, y se ha confirmado la muerte de 19 de ellos.
El brote declarado el 15 de mayo se ha convertido rápidamente en el tercero más grande jamás registrado en la RDC, con unos 782 casos confirmados y 181 muertes confirmadas, según las últimas cifras del Ministerio de Salud, y los niños y niñas se encuentran entre los más vulnerables, según Save the Children.
Aunque las niñas y niños pequeños representan una proporción menor de los casos que otros grupos de edad, las cifras del Centro Africano para el Control de Enfermedades (CDC) muestran que los más pequeños sufren una tasa de letalidad mucho mayor. Los niños y niñas de 14 años o menos tienen más del doble de probabilidades de morir tras contraer la enfermedad que los pacientes de entre 15 y 44 años, según un análisis de las cifras realizado por Save the Children.
Los más pequeños suelen empeorar rápidamente cuando se infectan y requieren una identificación temprana, derivación y cuidados de apoyo intensivos para mejorar sus posibilidades de supervivencia. Estos riesgos se ven agravados por las condiciones a las que ya se enfrentan muchos niños y niñas en contextos humanitarios, como la malnutrición, la malaria, la anemia, la pobreza, el desplazamiento, la interrupción de los servicios de vacunación y atención sanitaria, y el acceso limitado a tratamientos esenciales y apoyo nutricional.
Los niños no solo corren el riesgo de contraer la infección, sino también de sufrir una serie de consecuencias secundarias, como la separación familiar, el malestar psicológico, la privación de la atención sanitaria habitual y de los servicios de protección, el abandono escolar, el trabajo infantil y el matrimonio precoz, según Save the Children.
Los suministros básicos y vitales —como equipos de protección, desinfectantes, espacios de aislamiento seguros y medicamentos esenciales— escasean de forma preocupante en algunas zonas. Al mismo tiempo, el miedo y la desinformación pueden acelerar la transmisión al disuadir a las familias de buscar atención médica, cooperar con el rastreo de contactos o notificar los síntomas a tiempo.
Greg Ramm, director nacional de Save the Children en la República Democrática del Congo, declara: “Este brote es más que una emergencia sanitaria, es una crisis social más amplia con consecuencias significativas para la infancia, las personas cuidadoras y las comunidades. No solo muchas familias han perdido a sus seres queridos, sino que muchas otras están cuidando de familiares enfermos mientras intentan protegerse a sí mismas y a sus hijos. El personal sanitario está respondiendo con estoicismo en unas condiciones increíblemente difíciles; estamos siendo testigos de una valentía, una resiliencia y una determinación increíbles. Sin embargo, el miedo, los rumores y la desinformación están retrasando la búsqueda de atención médica, ralentizando el rastreo de contactos y poniendo en riesgo los entierros seguros. Hacer llegar a las comunidades información precisa y adaptada a los niños y niñas no es opcional, es fundamental, y nuestros equipos trabajan sin descanso para llegar al mayor número de personas posible”.
Ramm añade: “Existen riesgos reales de que las consecuencias para la infancia y las familias vayan mucho más allá de la propia enfermedad. Ya lo hemos visto antes: los niños y niñas abandonan la escuela y nunca vuelven, y aquellos que pierden a sus padres o cuidadores se vuelven mucho más vulnerables al matrimonio precoz, al trabajo infantil y a la explotación. Pero permítanme ser claro: este brote, el decimoséptimo en la República Democrática del Congo desde 1976, se suma a una crisis ya devastadora en el este del país. Las familias ya se enfrentaban a conflictos, desplazamientos y sistemas de salud extremadamente frágiles. Para muchos, este brote les golpea cuando ya casi no les queda nada a lo que recurrir”.
Según el portavoz de la ONG: “Este brote aún puede contenerse, pero solo si la respuesta es inmediata, a gran escala y coordinada. Los niños y niñas se encuentran en el centro de la crisis del ébola y deben estar en el centro de la respuesta. Esto significa que, más allá de la prevención y el control de la enfermedad, la respuesta debe incluir garantizar la continuidad de los servicios esenciales de salud, nutrición y agua para evitar un aumento de la mortalidad infantil impulsado por los impactos indirectos de la crisis”.
En este último brote, además de su apoyo médico y nutricional, Save the Children está intensificando la detección activa de casos y el rastreo de contactos en las comunidades y clínicas, lo que incluye la formación de trabajadores sanitarios comunitarios y profesores para identificar y derivar los casos de alerta en la comunidad, además de la distribución de kits de higiene de emergencia y termómetros.
El actual brote de ébola se produce además en el contexto de una crisis humanitaria más amplia en la República Democrática del Congo, donde unos 15 millones de personas —casi una de cada siete— necesitan ayuda humanitaria.
Save the Children en la RDC
Presente en la República Democrática del Congo desde 1994, Save the Children colabora con 13 organizaciones locales, así como con organismos internacionales y autoridades gubernamentales, para proporcionar ayuda vital en materia de salud, nutrición, educación, protección infantil, seguridad alimentaria, agua, saneamiento e higiene a los niños y sus familias.
Para hacer frente a esta emergencia, la ONG ha puesto en marcha una campaña de captación de fondos para poder trabajar de manera inmediata.
Sobre Save the Children
En Save the Children creemos que todos los niños y niñas merecen un futuro.
En España y en todo el mundo, hacemos lo que sea necesario —cada día y en periodos de crisis— para que los niños y niñas puedan ejercer su derecho a un inicio saludable en la vida, a la oportunidad de aprender y a la protección frente al peligro. Nuestros expertos acuden a los lugares más inaccesibles, donde ser niño o niña es más difícil.
Nos aseguramos de que se satisfagan las necesidades específicas de la infancia y de que se escuchen sus voces. Junto con los niños y niñas, las familias y las comunidades, así como con nuestros colaboradores de todo el mundo, logramos resultados duraderos para millones de niños y niñas
Con más de 100 años de experiencia, somos la organización independiente de infancia líder en todo el mundo, transformando vidas y el futuro que compartimos.