Las muertes infantiles en zonas de conflicto aumentan un tercio ante el auge de la guerra basada en la tecnología

NUEVA YORK, 18 de junio de 2026 – Al menos 6.266 niños y niñas murieron en conflictos armados en 2025, un 34 % más que el año anterior, impulsado por el creciente uso de armas explosivas de alta tecnología, según Save the Children.

El último Informe Anual del Secretario General de Naciones Unidas sobre los Niños y los Conflictos Armados muestra que el año pasado un récord de 24.174 niños y niñas vieron vulnerados sus derechos en contextos de conflicto, la cifra más alta desde que se estableció el mandato de protección de la Infancia en Conflictos Armados (CAAC, por sus siglas en inglés) hace 30 años. Según Save the Children, estos datos representan solo la punta del iceberg de las violaciones graves contra la infancia, ya que la mayoría de los ataques no se verifican.

El número de niños y niñas heridos o mutilados en conflictos aumentó casi un 10 %, hasta 7.958 en 2025, manteniendo una tendencia sostenida al alza en el número de víctimas infantiles desde 2020.

Muchas de estas muertes y lesiones están relacionadas con el uso de sistemas aéreos no tripulados, ataques con drones y operaciones remotas, así como con la selección de objetivos apoyada por inteligencia artificial, todos ellos factores que plantean nuevos y graves riesgos para la vida y la seguridad de la infancia en zonas de conflicto. Los drones, antes exclusivos de ejércitos avanzados, son ahora baratos, fáciles de conseguir en el mercado y utilizables por cualquier actor armado, convirtiéndose en las “armas ligeras” de nuestra era.

“Las guerras se libran hoy de una manera fundamentalmente distinta a como se hacían hace 30 años, cuando se estableció el mandato CAAC. En todo el mundo, Save the Children está viendo cómo los ataques con drones alcanzan los lugares donde se reúnen los niños y niñas: guarderías, escuelas, hospitales, salas de maternidad, mercados y campamentos de desplazados”, explica Inger Ashing, directora ejecutiva de Save the Children International. “Los cuerpos más pequeños, los órganos en desarrollo y una menor capacidad de resistencia al daño hacen que la infancia muera o sufra mutilaciones de manera desproporcionada con estas armas, y el impacto psicológico de vivir bajo la amenaza constante de drones agrava ese daño durante años después del ataque”, advierte.

Por primera vez desde la creación del mandato CAAC, las fuerzas gubernamentales fueron las principales responsables de violaciones graves contra la infancia. Según Save the Children, los gobiernos de todo el mundo no solo están incumpliendo sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario de proteger a los niños y niñas en zonas de conflicto, sino que lo hacen con una impunidad casi total. 

“Aún más alarmante es el hecho de que, por primera vez en 30 años, las fuerzas gubernamentales han sido las principales responsables de violaciones graves contra la infancia. Ya no se puede culpar únicamente a ‘grupos armados’ por la muerte y mutilación de niños y niñas en la guerra. Son los gobiernos quienes toman decisiones sabiendo que costarán vidas infantiles, mostrando un desprecio absoluto por el derecho internacional”, advierte Ashing.

El mayor número de violaciones graves verificadas se registró en el Territorio Palestino Ocupado e Israel (12.445), la República Democrática del Congo (4.114) y Nigeria (2.560).

Según el informe de la ONU, el Territorio Palestino Ocupado e Israel registraron el mayor aumento de violaciones verificadas en 2025, con un incremento de más del 45 % respecto a 2024. De estas, 9.465 fueron atribuidas a las fuerzas armadas y de seguridad israelíes, responsables del mayor número de violaciones verificadas a nivel mundial en 2025. Entre estas violaciones se incluyen 5.946 incidentes de denegación de acceso humanitario, 2.760 casos de mutilación y 828 ataques contra escuelas y hospitales.

En la República Democrática del Congo, los casos de niños y niñas muertos o heridos en conflictos se duplicaron con creces, pasando de 438 en 2024 a 918 en 2025, mientras que los casos de violencia sexual casi se duplicaron, de 358 a 592 menores en 2025. Esto refleja el deterioro de la situación de seguridad en un país que enfrenta múltiples crisis humanitarias.

La directora ejecutiva de Save the Children International, explica que los drones y armas basadas en tecnología pueden desplegarse de manera encubierta, a través de fronteras y sin combatientes presentes, lo que dificulta enormemente la atribución de responsabilidades, agravando la erosión de las normas diseñadas para proteger a la población civil.

“Dado que los Estados son responsables de gran parte de este daño, son los propios Estados quienes deben actuar y detener el derramamiento de sangre de niños y niñas. Los gobiernos deben respetar las normas que rigen los conflictos, especialmente en lo relativo a la protección de la infancia, que siempre es la más vulnerable. Existe tanto una obligación legal como un deber moral de denunciar a quienes dañan a los niños en la guerra. Y, del mismo modo, existe la responsabilidad de invertir en programas que los protejan, los atiendan y les ayuden a reconstruir sus vidas. Porque, en última instancia, el futuro de millones de niños y niñas depende de las decisiones que tomemos hoy y de si actuamos con urgencia y determinación”, alerta la directora ejecutiva de Save the Children International. 

NOTAS:

Las seis violaciones graves contra la infancia: el Consejo de Seguridad de la ONU ha identificado seis violaciones graves cometidas contra niños y niñas en situaciones de conflicto armado: asesinato y mutilación; reclutamiento o utilización de menores en fuerzas y grupos armados; violación y otras formas de violencia sexual; secuestro de menores; ataques contra escuelas y hospitales; y denegación de acceso humanitario a la infancia.