Ahlam (36) alimenta a sus gemelas Tala y Ghadeer (18 meses) con pasta terapeútica en una clínica de Save the Children. Créditos: Save the Children

En Gaza la infancia sigue
pagando el precio más alto

Cada día que pasa en Gaza supone un nuevo riesgo para la vida de miles de niños y niñas. Aunque el conflicto ha superado ya los 1.000 días, la violencia continúa cobrándose la vida de la infancia casi a diario.

En los últimos días, al menos cuatro niños y niñas palestinos han muerto a manos de las fuerzas israelíes, según las informaciones conocidas. Entre ellos se encontraba un niño de 10 años que falleció tras un ataque aéreo contra una tienda de campaña donde se refugiaba junto a otras personas desplazadas. Días antes, otro niño murió mientras recogía agua, un adolescente de 16 años perdió la vida durante una incursión militar en Cisjordania y otro niño falleció en un ataque con drones al sur de la ciudad de Gaza.

"La muerte de otro niño nunca debería convertirse en una estadística más", lamenta Ahmad Alhendawi, director regional de Save the Children para Oriente Medio. "Cada una de estas vidas refleja un profundo fracaso en la protección de la infancia. Los niños y niñas deben estar protegidos en cualquier conflicto."

La situación humanitaria pone en riesgo la vida de miles de niños y niñas

Mientras tanto, la situación humanitaria continúa deteriorándose. Las restricciones a la entrada de ayuda, la destrucción de infraestructuras esenciales y la falta de acceso a alimentos, agua potable, atención sanitaria y educación siguen poniendo en peligro la supervivencia y el desarrollo de toda una generación.

A pesar de las enormes dificultades para trabajar sobre el terreno, en Save the Children seguimos al lado de las familias palestinas. Nuestros equipos y organizaciones socias continúan prestando apoyo allí donde es posible, distribuyendo agua potable, alimentos y ayuda económica para que las familias puedan cubrir sus necesidades más urgentes. También ofrecemos atención sanitaria, apoyo psicosocial y espacios amigables para que los niños y niñas puedan jugar, aprender y recuperar, aunque sea por unas horas, una parte de su infancia.

Desde que comenzó la escalada del conflicto, hemos llegado a más de 1,9 millones de personas en el Territorio Palestino Ocupado, cerca de 1,7 millones de ellas en Gaza. Gracias al compromiso de personas como tú, miles de niños y niñas han podido acceder a atención médica, apoyo para su salud mental, agua potable, educación y protección en uno de los contextos más difíciles del mundo.

Sin embargo, la ayuda humanitaria por sí sola no puede poner fin al sufrimiento. Es imprescindible que se respete el Derecho Internacional Humanitario, que se garantice un acceso seguro y sin restricciones para la asistencia humanitaria y que la infancia deje de ser objetivo de la violencia.

Porque ningún niño o niña debería morir mientras busca agua, espera atención médica o intenta dormir en una tienda de campaña. Y porque cada día que la comunidad internacional permanece sin actuar supone más vidas rotas y más infancia perdida.