Es una suerte que Mohamed
haya podido contar contigo
Muchas veces hablamos de la infancia en cifras. Hablamos de niños y niñas atendidos, de tratamientos entregados o de familias que reciben ayuda. Pero algunas historias merecen contarse de otra manera.
Esta empieza con una madre que se negó a rendirse.
Su hijo se llama Mohamed, tiene 13 meses y es el menor de nueve hermanos. Vive con su familia en una pequeña aldea de Somalilandia, una región donde las sequías son cada vez más frecuentes. Muchas familias han perdido gran parte de sus animales, su principal fuente de alimento e ingreso.
Cuando Mohamed enfermó de desnutrición aguda severa, Fadumo buscó ayuda en el centro de salud de su comunidad. Sin embargo, su estado no mejoraba y tuvo que ser trasladado a un centro especializado de estabilización en una ciudad cercana. Allí permaneció durante dos semanas junto a su madre recibiendo tratamiento.
Tras regresar a casa, Mohamed volvió a presentar problemas de salud. Su madre no dudó en buscar ayuda una vez más. En el centro de salud apoyado por Save the Children detectaron que seguía sufriendo desnutrición y le proporcionaron nuevo tratamiento, alimento terapéutico listo para usar y seguimiento semanal para controlar su evolución.
Mientras los equipos sanitarios supervisaban su recuperación, Fadumo hacía todo lo posible por cuidar de sus nueve hijos en un contexto muy difícil. La familia apenas dispone ya de unos pocos animales y, la mayoría de los días solo puede hacer dos comidas.
Aun así, siguió llevando a Mohamed a todas sus revisiones. Y poco a poco, empezó a ver lo que llevaba tanto tiempo esperando.
"He pasado por la preocupación y el sufrimiento. He ido a todas partes buscando medicinas para mi hijo. Ahora lo veo diferente. Ha recuperado fuerzas, está mejorando y puedo volver a tener esperanza."
Fadumo, madre de Mohamed.
Hoy Mohamed sigue recuperándose gracias al tratamiento recibido y al seguimiento continuado de los equipos de salud apoyados por Save the Children.
Detrás de esta historia hay profesionales que diagnostican la desnutrición, distribuyen alimento terapéutico, revisan semanalmente a los niños y niñas más vulnerables y acompañan a las familias durante todo el proceso de recuperación.
Y detrás de todo ese trabajo también estás tú.
Porque Fadumo, como madre, pudo contar con Save the Children cuando más lo necesitaba. Y eso fue posible porque antes nosotros habíamos podido contar contigo.
Gracias por hacer posible que niños y niñas como Mohamed tengan una oportunidad para recuperarse, crecer y seguir adelante.