
*Emma en el espacio seguro de Save the Children en Venezuela (Créditos: Save the Children)
CARACAS (Venezuela), 17 de septiembre de 2026. La educación de unos 13 millones de niños y niñas se ha visto afectada en los últimos tres meses después de que Nepal, Japón, Colombia, Venezuela, Indonesia y Filipinas sufrieran grandes desastres naturales o relacionados con el clima, como terremotos, inundaciones o incendios forestales, según Save the Children.
En muchos de los países afectados, las catástrofes se produjeron mientras el curso escolar estaba en marcha. Fue el caso de Nepal, donde miles de menores se vieron obligados a huir de inundaciones repentinas. En otros lugares, como Venezuela, los centros educativos estaban a punto de iniciar las vacaciones de fin de curso y las consecuencias sobre la educación comienzan a notarse ahora, coincidiendo con el regreso a las aulas esta semana.
Tras analizar distintas fuentes de datos, Save the Children estima que alrededor de 13 millones de niños y niñas han visto suspendida su educación, trasladadas sus clases a formato online, reducida su actividad lectiva o alterado su aprendizaje de otras formas durante los últimos tres meses. En muchos casos, las consecuencias siguen afectando a su acceso a la educación.
La vuelta a las aulas en Venezuela marcada por la preocupación
En Venezuela, estudiantes y docentes han regresado al colegio para el nuevo curso académico con sentimientos de ansiedad tras los dos terremotos que sacudieron el país el 24 de junio y que causaron más de 6.500 muertes.
Los seísmos, los más potentes registrados en un siglo en el país, obligaron a suspender las clases para más de 21.000 estudiantes y alteraron la educación de un millón de niños y niñas, lo que equivale aproximadamente a uno de cada ocho menores en edad escolar, según Save the Children.
Docentes del estado costero de La Guaira, una de las zonas más afectadas del norte del país, subrayan la importancia de seguir reforzando el apoyo a los centros educativos para que puedan ofrecer entornos seguros y protectores a los menores que regresan a clase. Algunas escuelas han sufrido daños estructurales y no podrán reabrir sus puertas.
Alondra*, de 37 años, profesora y madre de Emma*, de nueve años, teme que las interrupciones educativas obliguen a concentrar a los alumnos en centros saturados, con consecuencias negativas tanto para la calidad de la enseñanza como para las actividades recreativas. "La educación de mi hija es primordial, por supuesto, y no voy a sacarla de la escuela, especialmente no por esto [el terremoto]", explica. Desde el terremoto, Alondra lleva a Emma a un espacio seguro gestionado por Save the Children, donde puede seguir aprendiendo y compartiendo tiempo con otros niños de su edad.
Desde los terremotos, Save the Children y sus organizaciones socias en Venezuela han prestado apoyo a más de 93.970 personas, mediante servicios de apoyo psicosocial, atención sanitaria y actividades de participación comunitaria. La organización también pondrá en marcha trabajos de rehabilitación de escuelas y espacios de aprendizaje, además de formar a docentes para apoyar a niños y niñas afectados por los seísmos.
Millones de estudiantes afectados en Asia y América Latina
Otros cuatro terremotos de gran intensidad registrados en Colombia, Filipinas, Indonesia y Japón afectaron a la educación de alrededor de cuatro millones de niños y niñas.
En Filipinas, un terremoto de magnitud 7,8 sacudió el sur del país el 8 de junio, coincidiendo con el primer día de clase tras las vacaciones de verano. Desde entonces, Save the Children ha apoyado a más de 8.800 personas, entre ellas 3.900 menores, mediante la distribución de artículos básicos para el hogar, kits de higiene y espacios temporales de aprendizaje.
Además, las inundaciones provocadas por el monzón estacional también afectaron a casi siete millones de estudiantes. Las clases tuvieron que suspenderse de forma intermitente durante casi dos semanas en Manila y varias provincias del país, mientras que cerca de 900 escuelas sufrieron daños.
Colombia: aumento de los riesgos para la infancia
La responsable de Educación de Save the Children en Colombia, Tatiana Betancourt, afirma: "Muchas familias se han instalado temporalmente en espacios que no reúnen las condiciones adecuadas de seguridad y protección, una situación que afecta a las instituciones educativas y limita el acceso de niños, niñas y adolescentes a entornos seguros de aprendizaje. Entre las consecuencias emocionales de esta emergencia destacan el miedo, el estrés y la incertidumbre que sufren los menores, sus cuidadores y sus familias."
En Colombia, los daños causados por el terremoto en la infraestructura educativa alteraron el acceso a la educación de más de un millón de niños y niñas y agravaron situaciones de pobreza ya existentes.
Aunque cerca del 80% del alumnado ha retomado las clases mediante fórmulas parciales, híbridas o de asistencia alterna, se estima que más de 300.000 menores afrontan actualmente mayores riesgos de protección, incluido el reclutamiento por parte de grupos armados.
Save the Children centra su respuesta en facilitar un regreso seguro a las escuelas siempre que sea posible y en apoyar alternativas temporales de aprendizaje junto a socios educativos locales, incluidos espacios educativos provisionales en zonas afectadas como Chocó.
Nepal y Japón también sufren importantes interrupciones educativas
Las inundaciones repentinas registradas en Nepal en agosto, cuando muchos niños se dirigían a la escuela o acababan de comenzar las clases, causaron al menos 1.350 muertes, mientras que unas 4.800 personas continúan desaparecidas.
Aunque algunos de los centros educativos cerrados por las inundaciones ya han reabierto, muchos menores desplazados siguen sin poder asistir a clase porque no están matriculados en las escuelas de las zonas a las que se trasladaron.
Save the Children ha prestado apoyo a más de 6.000 personas en los distritos de Nuwakot, Dhading y Rasuwa, mediante la distribución de artículos esenciales y la creación de dos espacios temporales de aprendizaje.
En Japón, la organización ha habilitado espacios amigables para la infancia tras el terremoto del 28 de julio en la prefectura de Kumamoto, al sur del país, con el fin de proporcionar a los menores entornos seguros donde jugar y recuperarse de la experiencia.
Llamamiento a la financiación mundial de la educación
Save the Children recuerda que, cuando los desastres naturales o las emergencias climáticas interrumpen la educación, como ha ocurrido este verano en Nepal, Venezuela, Colombia y otros países, es fundamental garantizar la continuidad del aprendizaje durante las crisis.
La organización también reclama sistemas educativos más sólidos, inclusivos y resilientes, capaces de resistir futuras emergencias.
Con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se celebra este mes en Nueva York, Save the Children insta a los líderes mundiales a comprometer al menos 5.000 millones de dólares para la Alianza Mundial por la Educación (Global Partnership for Education), con el objetivo de fortalecer los sistemas educativos y llegar a unos 750 millones de niños y niñas en 96 países antes de 2030.
Asimismo, la organización pide que los dirigentes internacionales se comprometan a aportar 600 millones de dólares al fondo Education Cannot Wait el próximo mes de noviembre, para garantizar que los menores afectados por crisis humanitarias puedan continuar aprendiendo.
* Los nombres han sido modificados para preservar la identidad de las personas entrevistadas.