Campamento de verano y colonias STC 2026

Un verano para disfrutar,
aprender y sentirse bien

¿Qué hace que un verano sea especial? Para los niños y niñas que participan en nuestras escuelas de verano, la respuesta puede estar en algo tan sencillo como hacer nuevas amistades, jugar, descubrir algo nuevo o tener un lugar donde sentirse cómodos y seguros.

«Me siento cómoda con los compañeros que tengo». «Jugamos algunos juegos». «Aprendí un montón de países nuevos». «Me gustaría estar más años aquí». Sus palabras hablan de piscinas, excursiones, manualidades y juegos, pero también de algo que va mucho más allá de las actividades: de disfrutar, compartir y sentirse bien durante las vacaciones.

Porque no todos los niños y niñas tienen las mismas oportunidades durante el verano. En España, el 34 % de los hogares con hijos e hijas no puede permitirse disfrutar de al menos una semana de vacaciones al año. Esta realidad afecta a más de 2,6 millones de niños y niñas.

Además, las largas vacaciones escolares suponen un reto para muchas familias que necesitan seguir trabajando y no siempre pueden asumir el coste de las alternativas de cuidado. Los campamentos y las actividades de verano se convierten así en un recurso importante tanto para la conciliación familiar como para que niños y niñas puedan disfrutar de su tiempo libre en igualdad de condiciones.

El valor de los campamentos de verano para las familias

En Save the Children trabajamos para que la situación económica de una familia no determine las oportunidades que tiene un niño o una niña durante el verano. Nuestras escuelas de verano y campamentos ofrecen espacios donde seguir aprendiendo de otras maneras: jugando, explorando, creando y compartiendo experiencias.

También incorporan actividades educativas, culturales y de ocio, como excursiones, visitas a la piscina, talleres creativos y dinámicas para favorecer la convivencia y la autonomía. En las colonias urbanas, además, se ofrece refuerzo educativo y al menos una comida saludable al día.

Pero quizá lo más sencillo sea escucharles a ellos y ellas. Ver cómo hablan de sus amigos y amigas, de lo que han aprendido o de las ganas que tienen de volver nos recuerda que el verano también forma parte de la infancia que queremos proteger.