Roya, de 18 meses, sufre desnutrición en Afganistán

La salud de un niño o una niña nunca debería estar en juego

Con la infancia no se juega

La infancia debería ser una etapa en la que todos los niños y niñas crecieran, descubrieran el mundo y desarrollaran todo su potencial. Sin embargo, para millones de niños y niñas, algo tan básico como alimentarse, recibir atención médica o acceder a una vacuna sigue siendo un privilegio al que no pueden acceder.

Cuando un niño o una niña no recibe los cuidados que necesita, enfermedades que podrían prevenirse o tratarse acaban poniendo en riesgo su vida. La desnutrición debilita su organismo, dificulta su crecimiento y multiplica el impacto de enfermedades comunes. Y cada conflicto o emergencia hacen que esta situación sea todavía más grave.

La buena noticia es que sabemos y podemos prevenirlo. Pero todavía demasiados niños y niñas siguen quedándose atrás por falta de ayuda. 

Una realidad que sigue poniendo en riesgo la vida de millones de niños y niñas 

  • Cerca de 5 millones de niños y niñas mueren cada año antes de cumplir cinco años por causas en gran medida prevenibles o tratables, como infecciones, neumonía, diarrea, malaria, complicaciones neonatales o desnutrición.  
     
  • Aproximadamente 43 millones de niños y niñas menores de cinco años sufren desnutrición aguda, una de las mayores amenazas para la supervivencia infantil.  
     
  • Más de 12 millones padecen desnutrición aguda grave, la forma más mortal de malnutrición.
     
  • La desnutrición está relacionada con alrededor del 45% de las muertes de menores de cinco años en todo el mundo.  
     
  • Un niño o niña con desnutrición aguda grave tiene hasta 12 veces más riesgo de morir que un niño o niña bien alimentado.  
     
  • A pesar de que los tratamientos existen y son eficaces, solo uno de cada tres niños y niñas que los necesitan llega a recibirlos.  
     
  • Los conflictos, crisis climáticas y desplazamientos forzosos siguen impulsando el aumento del hambre y las enfermedades infantiles en algunas de las regiones más vulnerables del mundo.  

Detrás de estas cifras hay niños y niñas que no pueden acceder a una vacuna, que enferman por falta de atención médica o que luchan por sobrevivir cuando todavía deberían estar aprendiendo, jugando y creciendo. 

Nuestro trabajo

Tratamos la desnutrición infantil y salvamos vidas

Detectamos de forma temprana los casos de malnutrición y proporcionamos tratamientos especializados para que los niños y niñas puedan recuperarse antes de que las consecuencias sean irreversibles. 

Distribuimos alimentos terapéuticos listos para usar, realizamos seguimiento nutricional y apoyamos a las familias para que los niños y niñas completen su recuperación y puedan volver a crecer de forma saludable. 

Garantizamos atención sanitaria donde más se necesita

Trabajamos en algunos de los contextos más complejos del mundo para acercar la atención médica a la infancia.

Apoyamos hospitales, centros de salud y clínicas móviles para que los niños y niñas puedan acceder a diagnósticos, tratamientos, medicamentos esenciales y seguimiento médico, incluso en zonas afectadas por conflictos o emergencias. 

Protegemos frente a enfermedades prevenibles

Impulsamos programas de vacunación y prevención para reducir el impacto de enfermedades que siguen poniendo en riesgo la vida de millones de niños y niñas.

También trabajamos para mejorar la detección temprana y el tratamiento de enfermedades frecuentes que, sin atención médica adecuada, pueden tener consecuencias graves.

Apoyamos a madres, padres y cuidadores

La prevención comienza mucho antes de que aparezca la enfermedad.

Por eso trabajamos con familias y comunidades para promover prácticas adecuadas de alimentación infantil, lactancia materna, higiene y cuidado de la salud que ayudan a prevenir enfermedades y mejorar el bienestar infantil.

Fortalecemos los sistemas de salud

No solo respondemos a las necesidades inmediatas. También contribuimos a reforzar la capacidad de hospitales, profesionales sanitarios y servicios comunitarios para que puedan seguir cuidando a la infancia a largo plazo.

Actuamos en emergencias

Cuando una guerra, una sequía, una inundación o una catástrofe golpea a una comunidad, la salud de los niños y niñas suele ser una de las primeras víctimas.

Por eso integramos atención sanitaria, nutrición, agua potable y prevención de enfermedades dentro de nuestras respuestas humanitarias para proteger a la infancia desde el primer momento.

Lo que está en juego no es solo su salud

Los primeros años de vida son decisivos y cuando un niño o una niña no recibe la alimentación, las vacunas o la atención médica que necesita, las consecuencias pueden acompañarle durante toda su vida.

Por eso trabajamos para que ningún niño o niña vea amenazada su supervivencia por causas que podemos prevenir. 

Porque la infancia es lo primero.

Porque su seguridad nunca debería estar en juego.

Con la infancia no se juega. 

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