Brote de Ébola: “A menos que se realice un esfuerzo colectivo, esta crisis empeorará”

KINSHASA, 19 de mayo de 2026 – La carrera está en marcha para contener un brote de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC) antes de que se propague aún más en un país donde los sistemas de salud devastados fueron lentos para detectar la enfermedad y están mal equipados para detener su propagación, sentencia Save the Children.

Al menos 500 casos sospechosos de Ébola, incluidos 130 fallecimientos, han sido reportados en la RDC desde que comenzó el nuevo brote hace dos semanas, según la Organización Mundial de la Salud.

Mientras Save the Children se prepara para lanzar una respuesta a gran escala para apoyar los sistemas de salud locales y ayudar a las familias y niños afectados por el Ébola, la agencia humanitaria hace un llamado a un esfuerzo global urgente para contener el virus.

En brotes anteriores de Ébola, las niñas y los niños pequeños infectados por la enfermedad a través del contacto con cuidadores y familiares enfermos a menudo han experimentado una alta mortalidad. Más allá de los riesgos para la salud que representa la enfermedad en si, los niños también tienen un riesgo particular de trauma y explotación durante un brote de Ébola. Debido a la alta tasa de mortalidad de la enfermedad por el virus del Ébola, muchos pueden perder a uno o ambos padres durante un brote y enfrentarse a la posibilidad de ser estigmatizados, aislados o abandonados.

El brote de Ébola es otra crisis más que afecta a la RDC, que ha visto un aumento significativo este año en los conflictos, creando una de las crisis humanitarias más graves del mundo, con 5,6 millones de personas, incluidos unos 2,5 millones de niños y niñas, desplazadas internamente, mientras que 15 millones de personas, casi una de cada siete, necesitan asistencia humanitaria.

Greg Ramm, director de Save the Children en la RDC, explica: “El brote de Ébola es una nueva crisis masiva además de una situación ya difícil, con un conjunto único de circunstancias que hacen que este brote sea mucho más difícil de contener de lo que hemos visto recientemente. Está en una zona de conflicto, una zona de crisis humanitaria, con cientos de miles de personas desplazadas y los sistemas de salud ya están gravemente comprometidos. Esta también es una cepa diferente de Ébola a la que se ha visto antes en la provincia, por lo que las pruebas limitadas que estaban disponibles en la provincia estaban diseñadas para la cepa Zaire y no daban positivo. Para cuando se detectó la cepa Bundibugyo, ya se había propagado bastante. Estamos en un juego de ponerse al día”. El portavoz de Save the Children prosigue: “Ha habido una crisis de atención sanitaria en toda la RDC durante años, sin embargo, la atención del mundo tiende a concentrarse en un momento de una enfermedad inusual, como la viruela del mono hace dos años y ahora con el Ébola. Es importante que el mundo no pierda interés cuando este brote termine y que se haga todo lo posible para que los niños y las niñas de la RDC puedan recibir los servicios básicos de atención médica que necesitan, en cualquier momento que los necesiten”. 

Ramm añade: “Nuestra prioridad es detener la propagación, lo que significa difundir mensajes sobre cómo mantenerse seguros, cómo reducir el contacto, cómo evitar el contacto directo con alguien que está enfermo. Se trata de implementar medidas básicas de prevención y control de infecciones en los centros de salud y, cuando no haya suficiente cloro o desinfectante, conseguir que esos suministros lleguen. En este momento, es crítico que la comunidad internacional aumente su apoyo a los esfuerzos para proteger a la infancia y las familias en la RDC mientras se ayuda a frenar la propagación. Necesitamos el equipo, necesitamos equipos sobre el terreno y necesitamos que las personas hagan lo que puedan para mantener a la gente segura.”

Save the Children en la República Democrática del Congo

Save the Children comenzó a trabajar en la RDC en 1994. Hoy en día, colaboramos con 13 socios locales, junto con organizaciones internacionales y autoridades gubernamentales, para brindar apoyo vital en salud, nutrición, educación, protección infantil, seguridad alimentaria y agua, saneamiento e higiene para los niños, niñas y sus familias.

Operamos en las tres provincias orientales más afectadas por la crisis humanitaria: Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri, donde casi seis millones de personas desplazadas internamente y retornados necesitan urgentemente asistencia, así como en Kasai, Kasai Oriental y Lomami con proyectos de desarrollo en educación, salud y nutrición.

Save the Children está presente especialmente en la región de Ituri, donde implementa proyectos de protección infantil, educación y de apoyo a comedores escolares dirigidos a proteger a la infancia y las familias más vulnerables.