Cisjordania: un año después del desplazamiento, la infancia continúa sin acceso estable a comida, escuela ni vivienda

Ramala, 21 de enero de 2026 – Los niños y niñas obligados por las fuerzas israelíes a abandonar sus hogares en tres campos de refugiados en el norte de Cisjordania hace un año muestran signos de deterioro en su salud mental y en su desarrollo, según Save the Children. 

El personal de Save the Children ha explicado que muchas familias perdieron su única fuente de ingresos cuando se vieron obligadas a huir de los campos de personas refugiadas de Cirjordania -Yenin, Tulkarm y Nur Shams- durante las redadas militares israelíes del año pasado, y ahora viven con familiares en apartamentos hacinados o en alojamientos temporales, como dormitorios universitarios vacíos, y dependen del apoyo financiero. 

Los niños y niñas que viven con incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a casa están teniendo dificultades para afrontarlo; algunos se niegan a comer, a asistir a la escuela, y han aumentado los casos de mojar la cama, un signo común de estrés en los niños y niñas, según el personal de Save the Children que trabaja con algunas de las familias desplazadas en Nablus. 

Hasta 32.000 personas, incluidos 12.000 niños y niñas, huyeron de sus hogares exactamente hace un año, cuando las fuerzas israelíes dijeron que estaban lanzando una gran operación militar en los tres campos para atacar a grupos militantes . La ONU dijo que la operación, Iron Wall, provocó 64 muertes, incluidos 11 niños y niñas, y desencadenó la mayor ola de desplazamiento en Cisjordania desde 1976. [1] 

“Pero un año después, volver a casa sigue siendo imposible”, señala Save the Children en un comunicado. La organización explica que amplias zonas de los campamentos quedaron destruidas por los ataques: viviendas y edificios reducidos a escombros, y gran parte de las infraestructuras de carreteras, agua y electricidad gravemente dañadas, lo que hace inviable el retorno de las familias. 

Save the Children está proporcionando a las familias desplazadas productos de primera necesidad, como comida y ropa, junto con apoyo psicosocial, mientras pide rendición de cuentas por las violaciones del derecho internacional. 

Hala, de 15 años, y sus cinco hermanos fueron desplazados junto con sus padres el año pasado. Como muchos niños y niñas afectados por las redadas, tuvo que mudarse a una nueva ciudad y comenzar en una nueva escuela, trasladándose múltiples veces, lo que interrumpió su aprendizaje. “Nos han movido de un entorno a otro, de una vida a otra, de una casa a otra. Eso es realmente difícil para nosotros. De una escuela a otra también. Teníamos un sentimiento muy diferente. Sentíamos que nuestra vida anterior no volvería. La vida aquí no será como la vida allí... Afectó nuestro bienestar mental. Cambiamos mucho. En cómo comemos, en nuestro estado emocional, en todo”, dice Hala. 

El hermano de Hala, Salah, de 16 años, se ha visto particularmente afectado. Su madre Ikram, de 36 años, explica: “Mi hijo se ha vuelto retraído hasta un punto que ni siquiera puedo describir... No lo vemos. Solo se queda dormido. Duerme todo el tiempo. Aquí ha hecho algunos amigos, chicos maravillosos. Lo llaman, ‘Vamos, juguemos al fútbol, salgamos’, pero no quiere. No habla – ni siquiera con nosotros, no hay conversación.” [2] 

Ahmad Alhendawi, el director regional de Save the Children para Oriente Medio, Norte de África y Europa del Este, detalla que “un año después de ser desarraigados de sus hogares por las fuerzas israelíes, los niños y niñas están viviendo en un estado de olvido: atrapados en una pesadilla de desplazamiento, suspendidos en la incertidumbre, obligados a esperar un permiso que nunca deberían necesitar para regresar a sus vidas”. 

Alhendawi añade que “el comportamiento de mojar la cama, el descenso en la asistencia escolar y la negativa a comer muestra cómo los niños están reviviendo el trauma del desplazamiento. Estos niños y niñas se merecen dignidad, estabilidad y el regreso a sus hogares y escuelas”. Save the Children pide no cerrar los ojos ante las necesidades de los niños y niñas en Cisjordania. “Sin medidas concretas hacia la rendición de cuentas y el respeto del derecho internacional, los niños palestinos seguirán viéndose privados de sus derechos y seguridad. No debemos fallarles”, declara el director. 

Save the Children en el Territorio Palestino Ocupado 

Save the Children ha trabajado en el Territorio Palestino Ocupado desde 1953, con presencia permanente desde 1973. Desde entonces, ha colaborado con organizaciones locales para proporcionar educación de calidad, protección infantil, apoyo al desarrollo en la primera infancia y oportunidades de empleo para jóvenes. Mientras continúa su labor a largo plazo, Save the Children también está intensificando su apoyo para cubrir necesidades crecientes, incluida la entrega de artículos esenciales y apoyo económico para las familias, la provisión de atención de salud mental para niños y niñas, cuidadores y trabajadores de primera línea, y la creación de espacios seguros donde los niños y niñas puedan jugar y aprender. 

Notas para editores: 

[1] La ONU informó inicialmente que 40.000 personas habían sido desplazadas. Esta cifra fue revisada posteriormente tras evaluar el número de personas que vivían en los campamentos. 

[2] Save the Children está proporcionando a Ikram y su familia apoyo psicosocial y artículos básicos como ropa y zapatos. La gestión de casos también incluye derivaciones a otros servicios de apoyo cuando se necesite. 

Las restricciones de movimiento y acceso impuestas por el gobierno israelí desde octubre de 2023 han causado graves dificultades financieras para los palestinos, incluyendo el acceso al trabajo y el impedimento de acceder a sus tierras. La Organización Internacional del Trabajo evaluó que las medidas impuestas por las autoridades israelíes provocaron la pérdida de 306.000 empleos en Cisjordania, incluyendo la mayoría de los 171.000 trabajos de palestinos previamente empleados en Israel y los asentamientos, y aproximadamente 144.000 empleos perdidos en el sector privado. Esto ha sumido a miles de niños y niñas palestinos en la pobreza, ya que sus padres están sin trabajo. 

Según la ONU, las personas refugiadas palestinas se definen como personas cuyo lugar habitual de residencia era Palestina durante el período del 1 de junio de 1946 al 15 de mayo de 1948, y que perdieron tanto sus hogares como sus medios de subsistencia como resultado de la guerra de 1948. Estos palestinos fueron expulsados de sus pueblos y ciudades, y buscaron refugio en estos campamentos, con el objetivo final de regresar a sus hogares. La Asamblea General y el Consejo de Seguridad han pedido constantemente a Israel que facilite el retorno de los refugiados palestinos y proporcione reparaciones. Ahora, 78 años después, casi un tercio de los refugiados palestinos registrados —más de 1,5 millones de personas— viven en 58 campamentos de refugiados palestinos reconocidos en el Territorio Palestino Ocupado y otros países vecinos.