Cuatro años consecutivos de sequía aumentan el trabajo infantil y el absentismo escolar en el norte de Afganistán

Foto: Atabek Khadim / Save the Children

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Kabul, 25 de marzo de 2026 – Casi dos tercios de las familias en las provincias afectadas por la grave sequía en el norte de Afganistán han reportado un aumento del trabajo infantil, con solo uno de cada cinco niños asistiendo a la escuela, según una evaluación de Save the Children.

Una investigación realizada en septiembre de 2025 en las provincias afectadas por la sequía de Balkh, Jawzjan, Sar e Pul y Faryab reveló que la pérdida de medios de subsistencia, la escasez de alimentos y el desplazamiento estaban empujando a los niños y niñas a trabajar, y el 61% de los encuestados afirmó que el trabajo infantil había aumentado desde 2024.

Save the Children revela que las dificultades económicas (45%) y la necesidad de que los niños y niñas trabajen para mantener a sus familias (42%) eran las principales razones por las que el 79% de ellos no asistían a la escuela.

La sequía en Afganistán se encuentra ahora en su cuarto año consecutivo, lo que ha provocado la pérdida de casi el 80% de las cosechas de trigo de secano en varias provincias.

Aproximadamente el 85% de las familias encuestadas en 535 hogares reportaron una disminución significativa o moderada en la disponibilidad de agua en septiembre de 2025 en comparación con 2024, y cerca de la mitad de los niños y niñas en las provincias afectadas no tienen acceso diario a agua potable.

El aumento del precio de los alimentos ejerce una mayor presión sobre las familias, con precios que suben debido a la suspensión de las exportaciones iraníes —que representan el 30% de las importaciones afganas— y la interrupción del comercio con Pakistán.

Según el IPC, organismo mundial de monitoreo del hambre, alrededor de 9 millones de niños y niñas —uno de cada tres— padecen hambre severa, y 3,7 millones de menores de cinco años sufren desnutrición aguda.

Dos tercios de las personas encuestadas por Save the Children afirmaron que sus hijos presentaban signos visibles de retraso en el crecimiento, como delgadez y retraso en el crecimiento, y algo más de la mitad de las madres embarazadas o lactantes declararon que comían menos de lo habitual. Belqis, de 30 años, vive en el norte de Afganistán, asolado por la sequía, con su esposo y seis hijos, entre ellos Sultana, una niña de un año. Sultana recibe tratamiento por desnutrición aguda grave en una clínica de Save the Children, donde recibe suplementos alimenticios y medicamentos. 

Belqis explica: “No podemos permitirnos una mejor nutrición. Lo único que toma es leche, y mi leche no es suficiente porque no tengo suficiente comida. La sequía ha afectado gravemente nuestras vidas. Antes podíamos cultivar y producir la mayor parte de nuestros alimentos; ahora tenemos que comprarlo todo, incluso el trigo, en el mercado. Antes incluso teníamos nuestros propios melones y sandías”.

Zarin, enfermera de nutrición que trabaja en la clínica de Save the Children, añade: “Los niños y niñas de esta aldea carecen de una alimentación adecuada y la mayoría no se llenan el estómago. Están delgados y su crecimiento es inferior al normal debido a la sequía, la falta de agua potable y la pobreza”.

Casi tres cuartas partes de las familias recurren a préstamos y créditos para comprar alimentos en las provincias afectadas por la sequía, según la evaluación de Save the Children, mientras aumenta el desempleo.

Más de una cuarta parte de los encuestados afirmó haber perdido su empleo en los cuatro meses previos a septiembre de 2025. Más del 90% de las familias dependen de trabajos temporales para obtener ingresos, ya que las oportunidades laborales son escasas debido a la sequía y la imposibilidad de sembrar.

Bujar Hoxha, director de Save the Children en Afganistán, declara: “La sequía está destruyendo silenciosamente la vida de la infancia. Las consecuencias de cuatro años de una grave escasez de agua son evidentes: los niños y niñas pasan hambre, trabajan y no asisten a la escuela. Las tierras que antes cultivaban están resecas. Los medios de subsistencia han quedado diezmados. Los niños y las niñas no deberían pagar el precio de esta catástrofe climática".

Y añade: “Afganistán se enfrenta a una confluencia de crisis en un momento en que la financiación se ha reducido drásticamente y las necesidades son inmensas. Casi cuatro millones de niños y niñas sufren desnutrición aguda, más de cinco millones de personas han regresado de Pakistán e Irán, el país aún se recupera de los efectos de los devastadores terremotos del año pasado, y el aumento de los precios de los alimentos amenaza con agravar el hambre. Los donantes deben aumentar urgentemente la financiación flexible para evitar que más niños y niñas se vean obligados a pasar hambre, trabajar y abandonar la escuela”.

Save the Children en Afganistán

Save the Children proporciona asistencia monetaria multipropósito para reducir la presión financiera sobre las familias afectadas por la sequía, mejorar y estabilizar el consumo de alimentos y fortalecer la protección de la infancia. Casi 650 hogares, incluyendo 382 encabezados por mujeres, han recibido dos rondas de asistencia monetaria en las provincias de Jawzjan y Faryab.
La organización trabaja en Afganistán desde 1976, incluso durante períodos de conflicto y desastres naturales. Contamos con programas en 9 provincias y colaboramos con socios en otras 11. Ofrecemos servicios que abarcan salud, nutrición, educación, protección infantil, vivienda, agua, saneamiento, higiene y medios de subsistencia.