Día Mundial de la Asistencia Humanitaria: el personal humanitario nacional, el más afectado por la violencia contra los trabajadores humanitarios

LONDRES/GINEBRA, 17 de agosto de 2026 – Casi todos los ataques contra trabajadores humanitarios de los últimos cinco años –el 96%– se produjeron contra personal nacional, mientras las partes en conflicto incumplían las normas destinadas a proteger a los trabajadores humanitarios y la violencia alcanzaba niveles sin precedentes, ha señalado Save the Children con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria.

Un nuevo análisis de Save the Children de los datos de la Aid Worker Security Database (AWSD) revela que, entre el 1 de agosto de 2021 y finales de julio de 2026, unos 3.496 trabajadores humanitarios nacionales fueron víctimas de ataques, incluidos asesinatos, detenciones, secuestros y ataques que provocaron lesiones graves, frente a 134 trabajadores internacionales, cuyos casos suelen recibir una mayor atención.

Los resultados se conocen después del año más mortífero registrado para los trabajadores humanitarios. En 2025, más de 1.180 trabajadores humanitarios en todo el mundo fueron víctimas de ataques graves, impulsados en gran medida por la guerra en los territorios palestinos ocupados, donde 187 trabajadores humanitarios fueron asesinados, 80 resultaron heridos, 23 fueron detenidos y dos fueron secuestrados.

Aunque el número de ataques contra trabajadores humanitarios en lo que va de 2026 ha descendido a su nivel más bajo de los últimos 10 años, el personal nacional representa una proporción aún mayor de las víctimas, con un 98% de todos los ataques, la proporción más alta desde que comenzaron los registros en 1997.

La mayoría de los ataques de este año han tenido lugar en Líbano, Sudán del Sur y Sudán, lo que los convierte en algunos de los lugares más peligrosos del mundo para trabajar en labores humanitarias en la actualidad.

Los riesgos para los trabajadores humanitarios están aumentando a pesar de que el derecho internacional prohíbe los ataques contra el personal humanitario. Sin embargo, los ataques contra el personal nacional con demasiada frecuencia no se denuncian y pasan desapercibidos.

Gabriella Waaijman, directora de Operaciones de Save the Children, ha señalado que “el personal nacional sufre año tras año el mayor impacto de los ataques. Sin embargo, cuando un trabajador humanitario nacional muere, es detenido, resulta herido o es secuestrado, rara vez ocupa titulares. Son personas lo suficientemente valientes como para responder a las crisis que se desarrollan a su alrededor y, a menudo, también se ven directamente afectadas por esas mismas crisis. A veces, se encuentran entre las personas desplazadas a las que intentan ayudar, enfrentándose al mismo hambre y sufriendo el impacto de las mismas bombas y balas que desgarran sus comunidades."

“Cada trabajador humanitario que muere, resulta herido o es detenido es mucho más que una cifra. Es padre o madre, hermano o hermana, amigo, vecino o compañero de trabajo. Su pérdida no solo la sienten sus seres queridos, sino también las comunidades y los niños y niñas a los que prestan ayuda. Cuando los trabajadores humanitarios no pueden llegar de forma segura a las comunidades, los niños y niñas mueren. Pierden el acceso a alimentos, atención sanitaria, educación, protección y otros servicios de los que dependen para sobrevivir."

“La promesa de respeto y protección para los trabajadores humanitarios que establece el derecho internacional humanitario se está incumpliendo. No podemos aceptar un mundo en el que quienes salvan vidas sean atacados por hacerlo. Las leyes son claras. Los trabajadores humanitarios nunca deben ser un objetivo.”

Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, que se celebra el 19 de agosto, Save the Children exige medidas urgentes, no simples expresiones de preocupación:

El derecho internacional humanitario debe aplicarse teniendo en cuenta a los niños y niñas en todas las fases de los conflictos, atendiendo a sus vulnerabilidades específicas. Esto reducirá el daño irreparable que sufren los niños y niñas y reforzará la protección de toda la población civil.

Las partes en conflicto deben respetar el derecho internacional humanitario, facilitar un acceso humanitario rápido y sin obstáculos y proteger al personal humanitario y las infraestructuras civiles. A medida que avanza la tecnología, desde los drones hasta la inteligencia artificial, también debe avanzar nuestra protección de la población civil, incluidos los trabajadores humanitarios.

Los Estados deben utilizar las herramientas diplomáticas y jurídicas y la capacidad de influencia de la que disponen para proteger a los trabajadores humanitarios, prevenir los ataques, garantizar el acceso y asegurar que los responsables de cualquier violación rindan cuentas. La impunidad solo alimenta nuevos ataques.

*Notas para el editor:

• Un nuevo análisis de Save the Children de los datos de la Aid Worker Security Database (AWSD) revela que, entre el 1 de agosto de 2021 y finales de julio de 2026, unos 3.496 trabajadores humanitarios nacionales fueron víctimas de ataques, incluidos asesinatos, detenciones, secuestros y ataques que provocaron lesiones graves, frente a 134 trabajadores internacionales, cuyos casos suelen recibir una mayor atención. Esto equivale aproximadamente al 96%.

• Según la AWSD, los “incidentes graves” se definen como asesinatos, secuestros, detenciones y ataques que provocan lesiones graves. Los secuestros y las detenciones solo se incluyen como “incidente grave” si el trabajador humanitario estuvo retenido durante más de 24 horas.

• A finales de julio de 2026, se habían registrado 243 trabajadores humanitarios víctimas de ataques graves, incluidos asesinatos intencionados, secuestros y ataques que provocaron lesiones graves, y el personal nacional representaba el 98% de todas las víctimas de ataques registrados en lo que va de año.