BEIRUT, 29 de abril de 2026 – Se prevé que casi una quinta parte de los niños y niñas del Líbano —unos 380.000— se enfrenten a niveles críticos de hambre o peores entre abril y agosto de 2026, según un análisis de Save the Children basado en nuevos datos del principal experto mundial en crisis de hambre.
La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) prevé que una cuarta parte de la población del Líbano —1,24 millones de personas— se enfrentará a una inseguridad alimentaria de nivel de crisis o peor en los próximos meses, con un deterioro significativo de las condiciones desde que se intensificaron las hostilidades en marzo.
El último análisis muestra que otras 366.000 personas más, entre ellas 113.000 niños y niñas adicionales, se han visto empujadas a una situación de hambre de nivel de crisis debido al conflicto, que ha desplazado a más de un millón de personas, ha interrumpido los medios de subsistencia y las cadenas de suministro, y ha elevado los precios de los alimentos hasta niveles inalcanzables para muchas familias.
Save the Children está respondiendo sobre el terreno mediante la distribución de paquetes listos para el consumo que incluyen alimentos en conserva, como legumbres, verduras y pescado.
Save the Children hace un llamamiento a la comunidad internacional para que trabaje con urgencia en pro de un alto el fuego permanente y definitivo, así como de un aumento de la financiación flexible y sostenible, con el fin de satisfacer las necesidades básicas de los niños y las familias y apoyar los esfuerzos de recuperación.
Nora Ingdal, directora de Save the Children en el Líbano, declara: “Las conclusiones de este informe son increíblemente preocupantes. Los niños y niñas del Líbano se ven empujados a una situación de hambre cada vez más grave por la reanudación del conflicto y los desplazamientos masivos. Las familias que ya estaban pasando apuros ahora se encuentran con que la comida está completamente fuera de su alcance, con los precios disparándose y sus medios de vida alterados. Esta es una realidad devastadora para los niños y niñas, cuya salud, desarrollo y supervivencia están en peligro”.
Ingdal añade: “Hemos visto cómo se desarrollaba esta situación en Gaza, y no podemos permitir que se repitan los mismos horrores en el Líbano. La infancia ya ha sufrido lo suficiente. Sin un alto el fuego permanente y medidas urgentes para ampliar la ayuda humanitaria, los niños y niñas seguirán pagando el precio más alto por una crisis que ellos no han provocado”.